22 de abril de 2017

Gaia surgió del Caos primigenio, cuando nada había, y fue la primera cohesión de la materia. Pero se sentía sola y engendró a Urano, el cielo. Urano fecundaba a Gaia incansablemente y ella dio a luz a muchos hijos: Titanes, Cíclopes y Hecatónquiros; también a Cronos, el Tiempo. Pero Urano los odiaba y los obligaba a vivir en las profundidades de su madre.
Esos hijos eran todos muy violentos y causaban devastación; cansado de ello y de la continua fecundación de su madre, Cronos castró a su padre con una hoz que ella había afilado.
Cronos encerró entonces a sus hermanos en el Tártaro e inició su reinado junto a su hermana y esposa Rea, pero fue un período todavía signado por el Caos: los seres nacían y morían sin orden ni propósito (Cronos devoraba a sus hijos, el Tiempo era todavía ciego). Así fue hasta que Rea, embarazada de Zeus y rehusándose a que corriera la misma suerte, pidió ayuda a Gaia.
Cuando Zeus nació, Gaia lo escondió en una caverna, al mismo tiempo que a Cronos le era entregada una piedra envuelta en mantillas, que devoró sin notar diferencia. Cuando Zeus creció, quiso enfrentarse a su padre, pero Gaia le advirtió que necesitaría la ayuda de los Titanes. Entonces Zeus los liberó del Tártaro y ellos le dieron el rayo, el trueno y el relámpago, armas con las que destronó a Cronos.
Así, Zeus se estableció como el rey del Olimpo y, con el paso del tiempo, Gaia se convirtió en la madre universal. Conforme el mundo helénico personificaba a sus dioses, la tierra se encarnaba en divinidades como Démeter o Cibeles, se alejaba de la imagen de vida salvaje, casi obscena, para relacionarse con la prosperidad de las cosechas, la vida domesticada.
Sin embargo, la Gaia original, la incontenible fuerza femenina salvaje e intuitiva, siguió presente en los volcanes y las grietas de las que emanan vapores, y a través de ellos se manifiesta en los oráculos y la videncia.
La Pachamama se le parece en muchos aspectos y también se identifica con vertientes, pero la Pachamama es una manifestación acogedora y protectora, es la naturaleza que provee, el Tiempo que cobija al Hombre, su presente, su cotidiana inmediatez como un todo. En algún sentido, no podemos estar más cerca de ella: jamás nos separamos; hacerlo es imposible. Solo debemos prestar atención y escucharla un poco más, para tener una relación más plena con nosotras mismas, con nuestra naturaleza más profunda y con el mundo que nos rodea.
*Escritora, especialista en mitología y ciencia ficción.
El primer boicot sexual de la historia aparece retratado en Lisístrata, la comedia del genial Aristófanes. Pero el ejemplo inspiró numerosas “huelgas de piernas cruzadas” en distintas partes del mundo, con dispares resultados. Historia de un estilo diferente de resistencia pasiva.
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