En tiempos de apuro y distracción, recuperar los gestos sencillos puede devolvernos la presencia y la alegría de habitar plenamente nuestras rutinas.
Cada elección abre un camino, pero cierra otros. El desafío será aceptar lo que dejamos atrás, sin anclarnos en la ilusión de la vida que pudo ser.
Organizar nuestras pertenencias para los que quedan puede ser la oportunidad de mirar la propia vida, elegir qué soltar y cómo queremos ser recordados.
En esta crónica, una periodista de Sophia retoma las ideas del autor canadiense que invita a una existencia con más pausas y presencia.
La confirmación de un diagnóstico propio o de un familiar implica duelar la vida que teníamos, para abrazar otra forma de habitar nuestros días.
Cada vez son más los adultos y los jóvenes que precisan atención psicológica y psiquiátrica. Hablamos con la abogada que lucha por una ley que ampare y proteja.
Son dolores que no reciben abrazos ni palabras de consuelo, porque muchas personas no los consideran como una pérdida. El desafío de hacerles lugar.