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Sociedad

11 noviembre, 2022

Vocación: cuando elegir define nuestro camino

La vocación puede aparecer tempranamente, como una serie de inquietudes y emociones que nos conectan con momentos de felicidad. ¿Cómo descubrir nuestras capacidades para construirla y enriquecerla diariamente?


Rodrigo Aja Espil descubrió tempranamente su vocación y con el tiempo le sumó, además, otros intereses.

Por Luz Martí

Durante los últimos años del secundario enfrentamos el enorme desafío de decidir qué estudiar y a qué dedicarnos en los años siguientes. En el espectro de esos caminos solemos encontrarnos con jóvenes que eligieron rumbos diferentes, transitándolos, conociéndolos y convirtiéndolos en sus medios de vida. Con abordajes particulares, distintos, muchos de ellos lograron afirmar sus vocaciones y sentir que sus oficios los llenan de felicidad. Pero el camino no siempre es sencillo. ¿Cómo descubrir una vocación tan tempranamente?

Aquí van algunas historias:

Inés Bonadeo (35)
Mientras estudiaba Comunicación Social fue asistente de Marta Minujín y se inscribió en un curso de joyería contemporánea. Después, apasionada por esa actividad, se dedicó por completo a ella. “Descubrí la felicidad de pensar en una forma, una textura, un mecanismo y de poder llevarlos a objetos. Pude pasar mis juegos de niña (juntar caracoles, ramitas, armar formas con barro) a un trabajo en el contexto de la vida adulta. A pesar de que, a veces, me enfrenta a grandes frustraciones, la joyería me conecta con momentos felices de la gente, me da libertad, amigos geniales y la posibilidad de vivir de lo que amo», relata.

Rodrigo Aja Espil (38)
De padre, madre, abuelo y bisabuelo arquitectos (éste uno de los responsables del diseño del Teatro Gran Splendid, convertido hoy en una de las librerías más famosas del mundo), Rodrigo Aja Espil no dudó a la hora de elegir carrera. Desde chico frecuentaba el estudio de sus padres e iba incorporando el oficio de manera natural. Hoy, además de su tarrea específica, donde disfruta especialmente al recorrer sus obras terminadas, está a cargo de un taller de Historia de la Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires que siente como el lugar en donde interactúan todos sus intereses.

Luego de cambiar de carrera, Belén Giordano creó junto a su socia una empresa de textiles para decoración.

Belén Giordano (35)
Amante de la música, empezó la carrera de Musicoterapia y luego de dos años, interesada en la carrera de su cuñada, se inscribió en Diseño de Interiores. Estudió mientras trabajaba en un local de muebles donde empezó a contactar con el interiorismo. Más tarde, un pequeño proyecto con una socia, para estampar telas desembocó en Tienda Mayor, una empresa de textiles para decoración con dos locales y varios empleados. Hoy Belén y su socia son dos mujeres felices, llenas de proyectos y entusiasmo, que no cambian su ocupación por ninguna otra.

Nacho Recio (35)
Vivió en contacto permanente con los caballos y estableció con ellos una conexión natural y orgánica. A los quince años hizo su primer acercamiento a la Doma racional. Admirador de la figura del paisano a caballo en el campo, después de un breve paso por la universidad optó por dedicarse a la doma, dispuesto a recorrer un camino difícil pero que lo apasiona. Hoy puede vivir de esta actividad, planteando una relación de respeto y confianza, sin violencia, con el caballo. Da clases, cursos y clínicas en Argentina y el exterior para enseñar sus técnicas y doma caballos deportivos (polo, salto, endurance). 

A la hora de encontrar una vocación es muy importante conectar con aquello que nos da felicidad. Eso fue lo que descubrió Inés Bonadeo.

Momento de elecciones

Como adultos o padres de jóvenes, sabemos el desafío que muchas veces provoca esa búsqueda de «la» vocación frente a la inmensa oferta de carreras (no necesariamente universitarias) que hay para elegir, en un mundo en donde el mercado laboral varía constantemente y a gran velocidad. Queremos ayudarlos, pero la asistencia familiar no siempre es la más adecuada. En ese caso, es preferible contactarlos con un profesional que en pocas entrevistas los acompañe a descubrir algo en lo que no sólo estén contemplados sus deseos, sino sus aptitudes y debilidades, su realidad, y las características de su temperamento.

Para comprender mejor este proceso, conversamos con la Licenciada Rosamarina Álvarez, psicopedagoga de amplia experiencia en Orientación Vocacional, ex jefa del equipo de Psicopedagogía del Departamento de salud Mental del hospital de Clínicas “José de San Martín”. 

—¿Vocación y trabajo van juntos?

—Por supuesto, tanto que, lo que antes se llamaba Orientación Vocacional hoy tiende a llamarse Orientación Ocupacional. Los jóvenes tienen que pensar que a la tarea elegida, la van a realizar al menos de seis a ocho horas diarias. Conocer de qué se trata ese quehacer cotidiano, imaginarse en esa situación y saber, sobre todo, que los comienzos en cualquier profesión pueden ser áridos: la falta específica de esa información hará que muchos momentos laborales se vivan con el desánimo de una frustración cuando, en realidad, son parte de los traspiés naturales de quien se inicia. También es bueno recordar que la vocación es algo dinámico que continúa decidiéndose toda la vida, no una actividad cristalizada y rígida.

—¿No es muy temprano tener que decidir una carrera para toda la vida a los 17 o 18 años?

—Recién a los 21 años el lóbulo frontal, responsable de las funciones cognitivas, está desarrollado por completo y los jóvenes logran tener una mirada más prospectiva de la vida y del futuro, menos atravesada por fantasías infantiles. Por eso, existen tres etapas en la Orientación Vocacional: 

De los 7 a los 12 años, período de Elecciones Fantaseadas. Responden más que nada a identificaciones con el entorno.
De los 12 a los 16 años período de Elecciones Tentativas (o etapa prevocacional), se reduce el nivel de fantasía. Van comprendiendo el mundo de otra manera y es posible que durante esta etapa cambien varias veces de opinión.
Finalizada la adolescencia y hasta la primera juventud: período de la Elección Realista. Aparece una imaginación más reflexiva y un autoconocimiento más profundo, lo que los ubica en mejores condiciones para analizar el entorno y para concretar una elección acertada.

—¿La elección de una carrera supone siempre una crisis?

—Sí. A pesar de que en esa última etapa ya cuentan con un mayor grado de madurez, la elección ocupacional es siempre una crisis vital, casi la primera decisión independiente de una persona, para la cual los jóvenes tienen que estar medianamente preparados. Para eso es importante estimular su reflexión frente a los temas que deben mirarse durante ese proceso, sin olvidar incluir en esa evaluación el contexto social y familiar en el cual el consultante está inscripto, así como el grado de autoconocimiento que maneja. Ayudarlo a analizar y discernir si su elección obedece a un interés propio o si está basada en un mandato familiar, una figura idealizada o a una identificación grupal, es clave.

Después de un breve paso por la universidad, Nacho Recio decidió dedicarse a su verdadera vocación: los caballos.

«La elección ocupacional es siempre una crisis vital, casi la primera decisión independiente de una persona, para la cual los jóvenes tienen que estar medianamente preparados».

¿Qué pasa con las carreras que algunos llaman “de fidelidad al clan”, aquellas que tienen un enorme peso por generaciones en una familia?

—En esos casos creo que no hay que seguirlas ciegamente ni descartarlas de manera “reaccionaria”, sino analizarlas como ofertas. ¿De qué se trata? ¿Tiene que ver con mis intereses? ¿Me interesaría hacer esa tarea? Luego decidir si podemos agregarlas a nuestro espectro de intereses o no.

¿La orientación tiene una función educativa?

—El proceso de orientación permite a quienes consulten preguntarse acerca de sí mismos y conocerse un poco más para luego poder mirar al mundo externo y descubrir un punto de encuentro posible y satisfactorio. Entender que no son necesarios talentos especiales sino cierta facilidad y dedicación. Hacerse preguntas como: ¿Qué puedo hacer? ¿Qué no puedo? ¿Cómo soy? ¿Dónde se estudia o qué me interesa? Es fundamental, en los encuentros, incluir el tema «empleo-desempleo» y la inserción en un mercado laboral cuyas necesidades varían rápidamente, hoy más que nunca. Informarse y actualizarse es fundamental: conocer los nuevos perfiles profesionales requeridos, que incluyen la exigencia de otras habilidades y aspectos no tan técnicos ni profesionales, sino cosas como flexibilidad, adaptación al cambio, iniciativa, dominio de idiomas, de tecnología.  

Imagino que la oferta de carreras es inmensa y tal vez complique la elección

—Hay tantas carreras y tanta información que tiñe la etapa de la elección de un desconcierto y desasosiego abrumador, que con frecuencia no la facilita. Es preciso ayudar a los chicos a ordenarse, a tener una visión clara y a focalizarse en un objetivo, para que puedan usar provechosamente el enorme caudal de información que se le ofrece.

Elegir una carrera supone una crisis vital, la primera de la vida, y por eso es necesario prepararse, asegura la psicopedagoga Rosamarina Álvarez .

—Algunos jóvenes esperan descubrir sus carreras sin esfuerzo, en una suerte de súbita epifanía, y no es raro ver cómo se frustran al no encontrarse cómodos con sus propias elecciones.

—Las “vocaciones” a las que te referís son casos excepcionales. El “me gusta eso o nada” rigidiza la elección y es necesario y saludable tener más amplitud. Saber que en una vocación hay flexibilidad y que se construye de a poco. Un tema no menor a tener en cuenta es que, durante los encuentros de un test de Orientación Ocupacional (que pueden ser entre seis y ocho), pueden aparecer cuestiones que excedan el marco de lo vocacional, conflictos emocionales no trabajados que nada tengan que ver con lo vocacional y que interfieran a la hora de elegir una carrera. En esos casos lo recomendable la consulta con un terapeuta para allanar el camino.

«Es preciso ayudar a los chicos a ordenarse, a tener una visión clara y a focalizarse en un objetivo, para que puedan usar provechosamente el enorme caudal de información que se le ofrece».

—Seguramente las redes sociales ejercen una influencia que no puede soslayarse a la hora de elegir un camino.

—Las redes sociales permiten mostrarse y pensarse de varias maneras y pueden colaborar en la búsqueda de una identidad propia, o, por el contrario, obstruir el proceso y confundirlos aún más. Los jóvenes suelen ser seguidores de influencers o youtubers y otros personajes de la virtualidad que operan como modelos. Esto hace que cueste más que en otros tiempos discriminar lo propio e individual del modelo externo y admirado.

—¿Cómo sacarle a un joven la presión de elegir “para toda la vida”

—Es bueno saber que nunca elegimos «para toda la vida”, más allá de haber elegido una profesión u ocupación. A lo largo del recorrido de una vida podemos realizar cambios, descubrir caminos nuevos dentro de la misma tarea (especializaciones, perfeccionamientos, etc.), como también optar por actividades diferentes o «paralelas». A menudo estas responden a otras inquietudes o gustos, ya que nuestros intereses pueden ser múltiples y enriquecen nuestra vida. En el recorrido profesional —o vital—es positivo ser flexibles y «adaptables”, sobre todo frente a la dinámica de la actualidad que nos toca vivir. 

—¿Qué pasa con los cambios de carrera, tan frecuentes?

—Todo cambio de carrera es mejor que sea interpretado como un «error constructivo» y no como un fracaso. De los errores se aprende y se sale fortalecido. Pero si se tiene la posibilidad de reflexionar y profundizar durante la búsqueda de una carrera, es posible que no sea necesario un cambio importante. Para eso son útiles los procesos de orientación vocacional guiados, desde luego, con profesionales especializados. Por otra parte, el compartir con pares es una experiencia muy interesante, en psicopedagogía lo llamamos la «interacción socio-cognitiva”, que enriquece cualquier tipo de aprendizaje.

El jardín interior

Como modelo de vocación y flexibilidad, elijo dejar para el final el caso de Paz Goicoa (40). Terminaba el secundario y ante la pregunta familiar acerca de sus planes para el futuro, dio una respuesta arriesgada y curiosa: “No tengo una vocación muy marcada, pero para estos próximos diez años voy a estudiar publicidad”. Así lo hizo: trabajó en una agencia y viajó incansablemente gracias a ese trabajo. Cuando llegó el momento de formar una familia, sintió que para dedicarse a esa vocación como deseaba, algo debía cambiar en su vida: dejó la publicidad y se anotó en la carrera de Paisajismo. Hoy Paz diseña jardines en la zona donde vive, puede coordinar sus actividades, sus horarios, y disfrutar feliz de su vida familiar.

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