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Cultura

15 agosto, 2019

Un fotógrafo retrató a mujeres antes y después de decirles que eran hermosas: ¡el resultado es conmovedor!

Mehmet Genç captó con su cámara instantes gloriosos, luego de que sus retratadas recibieran de su parte un comentario amoroso acerca de cómo se veían a través de la lente. ¿Te gustaría ver el antes y el después de cada una de ellas?


El antes y el después. No hace falta decir nada más… Fotos: Rotasiz Seyyah

En tiempos de lucha contra el machismo, para algunos puede sonar ofensivo que un hombre le diga a una mujer “¡Sos hermosa!” con el fin de obtener a cambio un gesto o una sonrisa. Sin embargo, el fotógrafo turco Mehmet Genç no lo hizo como una forma de piropear a sus retratadas, sino para instalar en ellas una certeza para muchas invisible: su belleza traspasaba sus rasgos, su apariencia, sus circunstancias.

La idea de Genç, cuyo seudónimo es Rotasiz Seyyah (que en turco significa “Viajero sin ruta”), era encontrar el alma detrás de esos rostros desconocidos y plasmar la búsqueda en retratos de mujeres de distintas partes del mundo. Fotos donde quedara de manifiesto el valor de lo femenino, resultado de esa danza eterna de las mujeres con la vida, con el sol y con la luna.

Escondida primero, feliz después. Fotos: Rotasiz Seyyah

Una belleza capaz de tirar abajo cualquier estereotipo: a simple vista, todas tenían algo que las hacía hermosas y únicas. Los pliegues de la piel, la mirada esperanzada, el cabello largo y brillante, las canas, una expresión alegre y bondadosa…

Una primera sonrisa a tientas, para luego reír con toda la fuerza. Fotos: Rotasiz Seyyah

Sin embargo, al momento de posar, no todas parecían disfrutar de la experiencia. “Muchas estaban tensas, algunas parecían asustadas o tristes“, confesó el fotógrafo en una charla con la BBC, al publicar este trabajo que realizó en comunidades indígenas de América Latina. “No tengo dientes, por favor no me hagas reír“, dice que le pidió Mathilda de Quetzaltenango, Guatemala. Pero luego de escuchar cuán hermosa era, así, con esa dentadura que la hacía sentir antes insegura, no dudó en entregarse al juego de regalarle al fotógrafo una sonrisa grandota. “Ella y yo nos reímos mucho. Y fue un momento hermoso”, expresó Genç.

La fotografía que resultó de ese mágico encuentro es su favorita y se puede ver a continuación:

Mathilda, la favorita del fotógrafo, regala la más bella de las sonrisas. Fotos: Rotasiz Seyyah

¿Cómo logró que las retratadas aceptaran que las fotografiara? Primero aprendió a hablar en español y también a decir “Sos hermosa” en dialectos propios de cada comunidad que visitaba. Luego se acercó hasta todas ellas y, en una especie de comunión, las tomó de las manos y las miró a los ojos profundamente, con enorme respeto.

Espíritu libre

Antes de trabajar como fotógrafo profesional, Mehmet Genç —o mejor dicho Rotasiz Seyyah— trabajó durante años en la industria tecnológica en Estambul. Hasta que en 2012 decidió dejar la oficina para viajar por el mundo y dedicarse por fin a poner en marcha su verdadera pasión: llegar a las personas a través de imágenes conmovedoras.

Niña madre con su niña entre brazos. ¿Podría existir más belleza? Fotos: Rotasiz Seyyah

Y lo logró: escribió libros, recibió premios y encontró en cada lugar visitado una historia para contar sin que le hiciera falta una sola palabra. ¿Para qué agregar algo a lo que dicen esos rostros de expresiones soprendidas, algo tímidas y definitivamente felices, luego de recibir un trato amoroso por parte de ese hombre dispuesto a sacar a la luz lo más bello de cada una de ellos?

Mehmet Genç registró con su cámara un instante único: cómo cambia la expresión de las mujeres de distintas partes del mundo al recibir de su parte una mirada amorosa.
La belleza y el esbozo de timidez de una mujer brasileña. Fotos: Rotasiz Seyyah.

Como esta abuela: el pelo blanco, los ojos atentos y un gesto de gran dignidad por el camino recorrido, se hacen visibles en su forma de pararse ante el lente, en la primera imagen. Fue entonces que llegaron hasta sus oídos las palabras Rotasiz Seyyah: “¡Sos tan hermosa…!”, dijo él y ella no pudo contener la expresión de genuina alegría que se ve en la segunda foto. Imposible no sonreír con ella en un abrazo imaginario. De eso se trata la magia de la fotografía, ¿no?

Una genia: la abuela se divierte en plena sesión fotográfica. Fotos: Rotasiz Seyyah

Podés ver los trabajos de Rotasiz Seyyah en www.rotasizseyyah.com

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