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Un encuentro íntimo con Frida Kahlo: «Que viva la alegría, la vida»

Una exposición en Buenos Aires abre las páginas del diario íntimo de Frida Kahlo y, fusionando arte, tecnología y sonido, invita al espectador a sumergirse en las distintas fases de esta icónica artista. Nosotras ya la recorrimos y te contamos cómo es.

Un encuentro distinto con la gran artista mexicana. Foto: Gentileza Prensa de Vida y Obra de Frida Kahlo.

Por Lucía Vázquez Ger

«La vida callada dadora de mundo. Venados heridos, ropas de tehuana. Rayos, penas, soles. La muerte se aleja. Los ojos abiertos. Los Diegos sentidos. Lágrimas enteras. Salí sana. Hice la promesa y la cumpliré de jamás volver atrás. Gracias a Diego, gracias a mí misma y a mi voluntad enorme de vivir. Entre todos los que me quieren y para todos los que yo quiero. Que viva la alegría, la vida». Estas palabras suenan en una voz que emula la de Frida Kahlo, en algún momento de la experiencia inmersiva sobre la artista, inaugurada en enero y abierta hasta fines de marzo en el Centro de Convenciones de Buenos Aires. 

“El acercamiento curatorial consistió en presentar a la Frida intelectual, a la Frida mujer, a la Frida inteligente, a la Frida triunfadora, a la Frida personaje de vanguardia de su era”, dice Carla Prat, directora creativa de la exposición, en conversación con Sophia. 

El recorrido no es cronológico, sino que muestra distintas aristas, conceptos o momentos del universo creativo de la artista desde su intimidad. La pista la da la primera sala, “Descubriendo el diario”, donde se exhiben algunas de las páginas del diario íntimo que escribió, pintó y dibujó durante los últimos diez años de vida. “Qué más íntimo que un diario personal que no tenía ninguna intención editorial, para presentarte a una persona como Frida”, reflexiona Prat. 

La experiencia inmersiva permite otro acercamiento con su vida y su obra. Foto: Lucía Vázquez Ger.

El eje comunicacional de la muestra parece ser el inmenso dolor, tanto físico como espiritual, que atravesó a Frida durante su vida, y la resiliencia y el arte que esta célebre pintora mexicana desarrolló a partir de los trágicos momentos que le tocó vivir. A los 18 años, Frida tuvo un accidente automovilístico que la marcó para siempre: quedó con la columna quebrada; la clavícula rota; once fracturas en la pierna derecha; su pie derecho aplastado; dos costillas rotas, su hombro dislocado; el hueso pélvico fracturado en tres; el abdomen perforado. Estuvo internada y atravesó una larga recuperación, pero las secuelas no la abandonaron nunca. «La muerte baila alrededor de mi cama por las noches. Esperar con la angustia guardada. La columna rota y la inmensa mirada. Empecé a pintar truncada porque llevaba un corset de yeso, de la clavícula a la pelvis», cuenta su voz en algún momento de la muestra. 

«La vida callada dadora de mundo. Venados heridos, ropas de tehuana. Rayos, penas, soles. La muerte se aleja. Los ojos abiertos. Los Diegos sentidos. Lágrimas enteras. Salí sana. Hice la promesa y la cumpliré de jamás volver atrás. Gracias a Diego, gracias a mí misma y a mi voluntad enorme de vivir. Entre todos los que me quieren y para todos los que yo quiero. Que viva la alegría, la vida».

Fue después de este accidente que Frida comenzó a pintar, convirtiéndose en sujeto y objeto de su arte. Desde su lecho de enferma, y durante una muy larga recuperación, fue dando a luz a sus autorretratos. Nacía su arte. «Los médicos decían que iba a quedarme paralizada. Pero un día me levanté y me fui a la casa de Diego. No he vuelto. Y además, tengo algo por qué vivir y ese algo es la pintura».

Frida vio el rostro de la muerte, pero eligió vivir una y otra vez. Esta etapa de su vida fue tan fundamental para ella, que una sala del recorrido la retoma e invita al espectador a ponerse en su lugar: acostarse en una cama, con un espejo arriba y mirarse, tal como ella lo hiciera, cuando empezó a pintar. «Soy mi propia musa, el tema que mejor conozco. El tema que quiero mejorar», dice una cita escrita en una pared del recorrido. 

La experiencia es visual y auditiva. Cada escena se reviste de imágenes y música que despiertan emociones diferentes. “Hay momentos que se busca que sean incómodos, otros poéticos, y otros en los que se intenta encontrar esa dualidad entre lo europeo y lo mexicano de Frida”, señala Prat. 

Un recorrido a través del increíble mundo de Frida Kahlo en el Centro de Convenciones Buenos Aires.

La última sala es la inmersiva. Allí, una proyección audiovisual de treinta y seis minutos envuelve al espectador con imágenes, música y voces en off, sumergiéndolo completamente en Frida, transmitiendo lo tormentoso y oscuro de su vida, a la vez que su pasión y entereza frente a su dificultad

En el centro se emplaza un altar con las fechas en las que vivió y murió (1907-1954), como los que se arman en México para el Día de los Muertos, cuando se honra a los que ya partieron celebrando la vida. El altar está decorado con flores de Cempasúchil [típicas de esa fiesta] y velas. Sobre ello se despliega impactante la frase “Viva la vida”, haciendo sentir a los visitantes la presencia vital de un ser  impresionante.

Frida Kahlo se ha convertido en un mito de la cultura, y su legado resuena en nuestros tiempos. “La vida de Frida es una historia de resiliencia y de creación de ella misma, lo cual es muy contemporáneo. Hoy en día todo el mundo se reinventa, se revisa, se recrea, se piensa a sí mismo. Creo que eso la hace tan contemporánea a Frida. Pero también los mensajes que ella transmitía, como la cuestión de la diversidad y del feminismo”, opina Prat. 

Foto: Gentileza Prensa de Vida y Obra de Frida Kahlo.

Un nueva forma de mostrar y mirar el arte

Esta muestra se suma a una tendencia global en el arte de generar experiencias inmersivas para acercar la obra de arte a las personas de una forma distinta. Algunas versiones sobre Van Gogh, Banksy y Klimt ya recorrieron el mundo. Este nuevo tipo de exposiciones son espectáculos que transforman completamente el recorrido estático en el que las obras se cuelgan quietas en las galerías de un museo y el espectador camina en un silencio observador. Se trata de propuestas que buscan captar la estética de la obra y los hitos de vida del artista y recrearlas con tecnologías que unen lo plástico con elementos audiovisuales y sonoros. El observador se involucra a través de una experiencia diferente que lo sumerge en el universo creativo del artista que se presenta.  

En el caso de Frida, según cuenta Prat a Sophia, el proceso de creación tomó alrededor de un año, e involucró un trabajo multidisciplinario: equipos curatoriales, diseñadores, diseñadores de sonido, compositores musicales, equipo audiovisual. Además de definir el concepto curatorial y de realizar la correspondiente investigación académica y seleccionar la obra, como en cualquier exposición tradicional, fue necesario escribir un guión, darle soporte audiovisual y acompañarlo con sonido. En este caso, la música la creó Arturo Cardeluz, compositor español que reside en Los Ángeles. 

Foto: Lucía Vázquez Ger.

La exposición fue diseñada, producida y promovida por ACCIONA Cultura, y galardonada con el premio “Mejor Diseño de Experiencia 2022”, en los Innovation by Design Awards que otorga la revista americana Fast Company. La muestra se creó en colaboración con el fideicomiso Diego Rivera, los Archivos del MALBA, el Museo Casa Frida Kahlo, el Museo de Arte de San Francisco, y el Museo Georges Pompidou de París. Para recorrerla ingresá en www.laruralticket.com.ar

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