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Solidaridad

18 agosto, 2023

Trescientos cuentos de buenas noches escritos por un abuelo para su nieto

Deseoso de acompañar a su nieto durante la pandemia, un abuelo inventó trescientos cuentos que llegaron al papel. Hoy, convertidos en libros, se venden a total beneficio del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. ¡Una gran historia de amor!


Abuelo y nieto unidos por el lazo profundo del amor y la belleza de poder compartir la vida.

Por Luz Martí

Durante la pandemia entrevisté a Jorge Bustamante. Quería rescatar la aventura de un abuelo que para acompañar a su nieto Ramón, de siete años (los demás eran o muy grandes o demasiado chiquitos), empezó a mandarle, cada noche, un cuento para saludarlo antes de dormir. Los grababa en WhatsApp y Ramón escuchaba encantado esa voz conocida y cariñosa que le relataba historias divertidas, llenas de giros inesperados.

Jorge pensaba las tramas, hacía un pequeño listado de puntos clave para guiarse en el relato y se lanzaba a contar, de un tirón, sin siquiera un borrador, rezando para que no lo interrumpiese una llamada a comer ni el ladrido de alguno de los muchos perros de sus vecinos, y tuviese que volver a empezar el audio. Más tarde aprendió a grabar en el teléfono y de a poco se fue convirtiendo en un experto editor de sus cuentos, que acompañaba con dibujos que sacaba de Internet. Hasta llegó a acercarse a hablar en un castellano neutro y a cambiar ciertas palabras, al aparecer, a través de las redes sociales, en el horizonte de otros lectores: muchos chicos de Colombia y Uruguay, hijos o nietos de amigos.

Reconfortado con las devoluciones que hacían los chicos por medio de mensajes de sus madres y por los audios de vocecitas felices y agradecidas, Jorge, abogado, medalla de oro de la UBA y fundador de un banco de inversión, vivía, radiante, su nuevo papel de escritor para niños. Y entusiasmado con acompañar a su nieto y a los demás chicos que se sumaban, llegó a los trescientos cuentos.

«Como autor era muy lindo escuchar los mensajes de los chicos, conocer sus predilecciones, oír el entusiasmo, la curiosidad y cómo me pedían que siguiera contándoles más historias. Todo ese feedback me estimulaba para continuar inventándolas —comparte en esta charla con Sophia—. Hasta llegaron a reenviarme el audio de una madre que decía ‘¡Por favor, sigan esto en Spotify… es como alquilar un abuelo!’”. Lo que llegaba era emocionante, toda una experiencia de alegría.

«Como autor era muy lindo escuchar los mensajes de los chicos, conocer sus predilecciones, oír el entusiasmo, la curiosidad y cómo me pedían que siguiera contándoles más historias», comparte Jorge Bustamante, autor de 300 cuentos de Buenas noches.

La pandemia terminó, se renovaron los  abrazos y los besos y su aventura llegó a un final decididamente feliz. Pero, como sucede en muchos cuentos, las cosas no terminaron allí y hubo lugar para un nuevo capítulo. Jorge, enamorado de la vida, creativo y generoso, se vio frente a una inmensa cantidad de material y pensó que debía marcarle otro destino.

“Cuando empecé a oírlos con más detenimiento para recopilarlos por escrito, reconozco que me gustaron, son divertidos y, además, hasta me sorprendo de ser el autor”, confiesa. Entonces empezó a transitar el mundo desconocido de la edición de libros y de las tareas que conlleva darle vida a un volumen, sumándole la desgrabación de sus audios, trabajo ciclópeo que encargó a dos expertas.

Hacer luego la corrección le tomó varios meses. Buscó una editorial para llevarlos al papel y decidió cambiar los viejos dibujos elegidos al azar, por el trabajo homogéneo y delicioso de Esteban Serrano.
La editorial elegida, PAM!, se comprometió con su proyecto y sugirió una caja que contuviese los tres volúmenes. ¡Una colección que supera en número a los famosos ciento cincuenta de Hans Christian Andersen!

Los 300 cuentos de buenas noches de Jorge Bustamante (80) y la alegría de poder ayudar a los chicos.

La tarea de puro amor del abuelo Jorge transcendía así las fronteras de lo familiar y de lo amistoso para derramarse sobre todos los chicos y ponerse al servicio de quienes lo necesitan. Los engranajes de un maravilloso plan solidario se habían puesto en marcha de manera profesional y organizada. Los cuentos del Abuelo Jorge terminaron corporizándose en 300 Cuentos de Buenas Noches, un conjunto de tres preciosos libros que se venderán a total beneficio del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez de Buenos Aires.

El día de nuestro encuentro, Jorge llegaba de tener una experiencia conmovedora: la noche anterior había recibido el primer conjunto de libros de la editorial, se había conocido cara a cara con su obra en formato papel y, siempre inquieto, había planeado los siguientes pasos con todo cuidado: buscaría a su nieto en el colegio y lo llevaría con él a entregar, juntos, esa primera caja a la responsable de la Cooperadora del hospital Gutiérrez. Un proyecto que había nacido del amor, se había convertido en un propósito: ayudar a todos los chicos que pasaran por las salas del hospital.

El abuelo Jorge y su nieto Ramón junto a la responsable de la Cooperadora del Hospital Ricardo Gutiérrez.

Entonces cuenta, emocionado, que pidió recorrer algunas de esas salas para que Ramón conociera la realidad tan cercana y difícil de algunos de los bebés y niños a los que les estaban ofreciendo su ayuda. La experiencia, claro, fue muy importante para ambos. Hoy este abuelo incansable y lleno de ideas disfruta inmensamente de una marea de descubrimientos que se desprenden de una creación sensible, convirtiéndolo en fuente de entretenimiento para los chicos, al mismo tiempo que los impulsa explorar la inmensidad de la fantasía con relatos actuales que terminan con el clásico «y colorín colorado, este cuento se ha terminado”, que nos deleitan con pasajes como estos:

El hombre invisible

Había una vez una familia común a la que, un día, le ocurrió algo muy extraño. Se habían sentado a la mesa cuando, de repente, la hija le dijo al padre: —Pa… ¿qué pasó con tu mano? Y el padre respondió: —¿Con mi mano? Nada, estoy tomando un vaso de agua. ¡Pero el vaso estaba flotando en el aire! Todos miraron bien y, sí, la mano se había vuelto transparente. Era invisible, como si fuera de cristal. Y parecía que el vaso volaba por el aire.

Pasaron cuatro días, cinco, seis días, y al séptimo el hombre se miró en el espejo y dijo, feliz: —Me parece que me estoy haciendo visible de nuevo. —Sí, pa… ¡Qué suerte! ¡Por fin! —dijo su hija—. Aunque nunca sabremos qué te pasó. ¿Tal vez haya sido un virus, como el covid, y te curaste solo? —No, no lo sabremos nunca, pero yo prefiero estar visible, disfrutando con ustedes contestó…

Las ilustraciones de Esteban Serrano que acompañan los trescientos cuentos de buenas noches.

El país de las armaduras

Había una vez un niño llamado Santiago que soñaba con aventuras de caballeros con armaduras, lanzas, espadas y estandartes. Leía cuentos y veía series sobre castillos y palacios, con dragones y piedras mágicas. Un día, en un cine, le pasó algo rarísimo. Había ido a ver una película de sus favoritas. Pero, en un momento, la película se detuvo y las imágenes se quedaron quietas. Como eso duró un buen rato, el niño aprovechó para ver de cerca a los personajes. Caminó hasta la pantalla, estiró su mano, estiró su pierna, pasó el cuerpo y, uuups, ¡estuvo dentro de la escena! Se dio vuelta para mirar atrás: el cine, la gente y los asientos habían desaparecido. Él estaba ahora dentro de la película, parado entre diez soldados que lo observaban con sorpresa…

El perro vampiro

Había una vez un perrito que ladraba y jugaba de día, pero de noche se transformaba en vampiro. ¿Cómo es un perro vampiro? De día, parece un perro normal. Tiene una casita con techito colorado, paredes blancas y un cartelito en la entrada con su nombre. Se despierta, se despereza, va y viene, juega y ladra, como los demás. Pero cuando llega la noche, se pone una capa tipo Batman y se convierte en vampiro. Sale de su cucha en cuatro patas, pero, cuando levanta los brazos, tiene alas como los murciélagos. Entonces vuela y se cuelga de la viga de una casa, cabeza abajo…


¿Dónde seguirlo? En Spotify: Los Cuentos del Abuelo Jorge | En Instagram @los300cuentos

¿Dónde comprar sus libros? En https://www.pampublicaciones.com.ar/ (entrega vía Mercado Envíos) | Físicamente en Librería Cinco Esquinas (Libertad 1293) y Librerías Galerna.

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