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Sociedad

12 julio, 2021

Trabajar en tiempos difíciles: claves para abrazar los desafíos

¿Cómo transformar este momento tan complejo en nuevas o mejores oportunidades? La licenciada en Recursos Humanos Teresita de Velazco nos comparte una guía de reflexión para reencontrarnos con nuestras motivaciones más íntimas y animarnos a formular otras preguntas.


Foto: Unsplash

Cuando en marzo del año pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el estado de pandemia por la irrupción de un nuevo virus, la vida entera cambió. Todos los ámbitos se vieron afectados, desde el escenario sanitario hasta el vincular y, en ese contexto, el laboral no fue la excepción. Las oficinas, antes repletas de empleados, comenzaron a verse desiertas y, debido a la frágil situación económica, muchas empresas, emprendimientos y fábricas tuvieron que cerrar sus puertas, perdiéndose una gran cantidad de puestos de trabajo.

Frente a esta compleja realidad hubo que recalcular y abandonar la fisonomía de aquel viejo mundo conocido que había quedado atrás. Sin embargo, también irrumpió en escena, con más fuerza que nunca, la necesidad de apostar al teletrabajo. Hubo quienes, incluso, se beneficiaron con la implementación de nuevas políticas en sus empleos, como el home office parcial o total, la creación de horarios más flexibles o la posibilidad de reducir la jornada laboral. Otros decidieron aprovechar para dar el salto y hacer cambios de todo tipo, desde abandonar un puesto seguro hasta dejar la vida en la ciudad o mudarse a otro país.

Según explica la Licenciada en Recursos Humanos Teresita de Velazco, aceptar el desafío de pasar más tiempo en casa, conciliando el trabajo con la vida personal y, durante los días sin clases presenciales, también con la educación a distancia de los hijos, supuso un verdadero movimiento: “Pensar en mañana se volvió incierto, porque este virus impuso el hoy. Un hoy que nos encuentra danzando muchas músicas en simultáneo y uniendo nuestro mundo familiar con el profesional como podemos”, explica la especialista, convencida de que cada uno deberá encontrar su propio ritmo a la hora de alcanzar ese sutil equilibrio al que se llega achicando la brecha entre “lo que queremos” y “lo que podemos”, para lograr que la expectativa y la realidad se encuentren de alguna manera.

Con el propósito de ayudarnos a transitar este tiempo desafiante, aunque no por eso carente de oportunidades, Teresita de Velazco nos convida eso que tan bien sabe hacer: potenciar los recursos de las personas. A continuación te compartimos las siete propuestas que elaboró para Sophia:

Darse tiempo

El año pasado fue un ciclo de quietud desde lo físico y de mucho movimiento emocional. Estuvimos sumergidos en el “tiempo sin tiempo”, hubo meses en los que se apagaron los cientos de estímulos que teníamos y empezamos encontrarnos con nosotros mismos. Apareció el silencio y con él vinieron las preguntas. Estas preguntas calaron en lo más intimo de nuestro ser y también en lo profesional, llevando a que muchos se cuestionaran si estaban a gusto con lo que hacían, si sería posible cambiar de empleo, si reelegían su trabajo actual o solo estaban ahí porque sentían que no tenían opción. También surgió la necesidad de poner un freno, de equilibrar el trabajo con la familia y de unir el disfrute con la actividad profesional. La pandemia nos conectó con la vulnerabilidad y con la necesidad de aprovechar los días, no de pasarlos, sino de vivirlos y de volver a conectarnos con la vocación, desafiando juicios y creencias propias. Muchas de las personas que me consultan no pueden poner en palabras lo que les pasa con su carrera: hay incomodidad, frustración, malestar y un “no sé” que está lejos de la armonía. Algo dentro de ellas los lleva a pedir compañía en este proceso de transformación. Y algo muy de sus entrañas las impulsa a salir del lugar en el que están, no solo física, sino emocionalmente.

Regar la autoestima

La búsqueda de trabajo, las ganas de un cambio laboral o incluso pelear por una promoción dentro de una organización, son momentos de exposición y de evaluación. Por eso es muy importante regar el autoestima. Con esto me refiero a aceptar que hay cosas que nos faltan, pero que eso no nos lleve a la inmovilidad. Es importante pararse en aquello que nos enorgullece, mirarnos con abundancia y potenciar nuestras fortalezas para iluminar nuestro potencial. Muchas veces les digo a mis coachees, que se armen su “fuente del autobombo”. ¿Cómo? Escribiendo afirmaciones concretas de aquellas cosas que sí hicieron, de los logros que tuvieron, de sus dones y poner todos esos papelitos dentro de un recipiente. Entonces, al llegar el pensamiento autoboicoteador o los “no puedo”, que siempre aparecen, la idea es ir sacando los papelitos para recordarse a sí mismos de todo lo que son capaces y reparar su autoconfianza.

“Es importante pararse en aquello que nos enorgullece, mirarnos con abundancia y potenciar nuestras fortalezas para iluminar nuestro potencia”. 

Otra cosa muy importante es preparase para la posición a la que uno desea aplicar, siendo siempre coherente con la ecuación expectativa-realidad. Por ejemplo: si aplico a una posición que va a trabajar con el mercado estadounidense, es clave tener un nivel de inglés que sea avanzado.

Foto: Unsplash

Abrirse al cambio

Como en todo, hay pros y también contras. El 2020 enfrió el mercado laboral, producto del contexto sanitario y macroeconómico. Se redujeron las inversiones en nuestros país, algunas empresas decidieron cerrar sus puertas y muchas compañías tuvieron que achicar sus estructuras. Pero también hay cosas buenas: muchos comenzamos a hacer home office, desafiando las creencias de que era imposible y de que si la gente no está bajo la mirada atenta de su jefe, no trabaja. Se mantuvieron algunos negocios y se potenciaron otros, demostrando que, con objetivos claros, la energía de acción se pone en marcha, surge el espíritu colaborador y el trabajo en equipo también funciona con la virtualidad. La pandemia, sumada a la diferencia cambiaria, también hizo que los profesionales argentinos seamos más atractivos para el mundo y hay muchas compañías extranjeras que hoy buscan talento local para sumar a sus equipos. Para los argentinos ese escenario abrió un nuevo mundo de posibilidades.

Integrar

El sistema mixto, que significa algunos días trabajando en casa y otros días en la oficina, fue uno de los logros potenciados por los recursos tecnológicos, que permitieron que los empleados se pudieran conectar desde cualquier lugar. La familia comenzó a convivir con la rutina laboral y la foto familiar en el portarretratos se volvió de carne hueso. Hoy está cada vez más naturalizado interrumpir la rutina laboral por responsabilidades domésticas, y viceversa. La vida, aunque muchas veces caótica, se volvió más integrada y se hizo fundamental establecer límites claros entre el trabajo y la intimidad para tener tiempo de descanso y espacio para el ocio.

Los desafíos siguen siendo muchos. Primero, establecer un orden en eso que se fue dando sobre la marcha, casi de un día para el otro. Segundo, aceptar que la virtualidad implica más esfuerzo cognitivo y, por ende, agilizar las conversaciones y también los procesos para alcanzar los objetivos y no quedarnos en el camino. Y por último, la necesidad de mantener los espacios de encuentro, promover un mix entre lo presencial y lo virtual para seguir construyendo equipos y fortalecer los vínculos.

“Preguntarnos nos lleva a tener un termómetro de cómo estamos, luego cada deberá elegir qué hacer al respecto… Hay momentos en los que estamos para cambiar y otros en los que decidimos quedarnos donde estamos. Todo es una decisión absolutamente personal, nadie nos obliga, nosotros somos los protagonistas”.

Aprender a escucharse

Las preguntas que aparecen en este tiempo son muy personales y por eso es vital poner el foco en la singularidad y no en recetas universales. Es necesario escucharse, observar cómo se está emocionalmente, si el trabajo genera entusiasmo, si cierra económicamente, si cumple con los requisitos que son importantes para la vida que uno quiere llevar. También es fundamental tener en cuenta que hacerse preguntas no significa accionar. Preguntarnos nos lleva a tener un termómetro de cómo estamos, luego cada uno deberá elegir qué hacer al respecto. Hay momentos en los que estamos listos para cambiar y otros en los que precisamos quedarnos donde estamos. Todo es una decisión absolutamente personal, nadie nos obliga, nosotros somos los protagonistas de nuestra historia laboral.

Buscar la armonía

Creo que lo que buscamos todos en la vida es disfrutar y sentirnos a gusto con lo que hacemos y lograr una cierta armonía entre las distintas dimensiones de nuestra existencia. Es habitual que aparezcan “momentos bisagra” en los que florecen muchas dudas, y las edades en las que ocurre mayormente son las cercanas a los cambios de década, como los 30 y los 40. En ambos casos ya hay una madurez laboral y la necesidad de elegir hacia dónde se quiere perfilar la carrera profesional, combinándola con tiempo para hacer deporte, descansar, vincularse. A esa edad muchos ya son padres y después de un 2020 con simultaneidad de roles, sienten la necesidad de encontrar un equilibrio entre lo profesional y lo personal, darse un respiro.

Abrir el corazón

Lo que amo de mi profesión, lo que más me apasiona y conmueve, es ser testigo del trabajo personal de quienes vienen con su corazón abierto, con sus angustias, preocupaciones, frustraciones y piden compañía para mirarse, para trabajar en ellos. Vienen a redescubrirse, a encontrarse con quienes son de verdad. De ellos aprendo todos los días: cada persona es un mundo y uno de los aprendizajes más grandes es que nadie puede ayudarlos a solucionar sus problemas, pero sí acompañarlos en el camino. Por eso es tan importante estar presente para el otro, escuchar con todos los sentidos, desafiar con una mirada amorosa, sostener momentos de llanto, enojo, frustración y dejar que cada uno se conecte con sus emociones y las viva. Aprendo todos los días a estar al servicio y a confiar en que es el otro quien tiene las respuestas para iluminar sus días.

Teresita de Velazco es Licenciada en Recursos Humanos y directora, junto a Cecilia de Nevares, de Hire Partners, una consultora especializada en empleos, capacitación y desarrollo organizacional que lleva años acompañando a las personas en las distintas áreas de la dinámica laboral.

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