Sophia - Despliega el Alma

Vivir bien

12 agosto, 2020

¿Te gustaría simplificar tu vida?

Dejar de correr, disfrutar más con menos y aprovechar al máximo las cosas buenas que tenemos a mano. Esta es una guía de reflexión y acción para que tomes las riendas de tu vida, de la mano del bienestar que siempre reporta la simpleza.


Elaine Saint James (1943) es escritora. Durante varios años fue una exitosa ejecutiva, hasta que un día sintió la necesidad de hacer un cambio radical en su vida y apostar a la simplicidad. A partir de ese cambio de conciencia decidió dejar atrás la vida corporativa, mudarse a una casa más pequeña en las afueras de la ciudad, vender su auto nuevo y apostar por la sencillez para lograr un mayor bienestar. En sus libros relata su experiencia vivida, brindando numerosos consejos para conseguir un grado de satisfacción plena en nuestras existencias de la mano de conductas más sabias.

Años atrás, Elaine Saint James revolucionó el mercado editorial con su libro Simplifica tu vida (RBA Integral), un manual de pensamiento y acción para moderar la marcha y disfrutar de las cosas importantes (y sencillas) de la vida. A su guía volvimos por estos días para retomar algunas de sus propuestas y, a partir de ellas acercarnos a una forma más plena y consciente de estar en el mundo. No se trata de hacer un gran esfuerzo para lograrlo; basta con ir introduciendo solo algunos pequeños cambios en nuestros consumos, costumbres y rutinas cotidianas para que el viaje cobre sentido.

De la mano de sus conceptos, hoy más vigentes que nunca, te proponemos iniciar un camino de autodescubrimiento para poner en orden el caos exterior e interior, en la búsqueda de mayor disfrute y bienestar. “A lo largo de toda la historia, los sabios de todas las culturas han repetido que el secreto no radica en conseguir más, sino en desear menos. Al parecer, nos encontramos en uno de esos momentos dorados de cambio que nos brinda la oportunidad de relegar, libremente, las cosas que no nos hacen felices“, sostiene la autora de este best seller de la simplicidad que encontró luego eco en varios movimientos que postulan la necesidad de rever nuestras decisiones y conductas para aprender a andar más livianos.

A continuación, los puntos destacados sobre los que podemos (y debemos) trabajar:

Casa

Acomodar cada espacio y prescindir de las cosas innecesarias es el primer paso. ¿De qué manera? Regalando, donando o tirando aquello que ya no tiene sentido en nuestras vidas. También haciendo del hogar un lugar íntimo y sagrado, por ejemplo colocando a la vista solo unos pocos objetos llenos de sentido y también de la mano de prácticas tan sencillas como sacarse los zapatos antes de entrar. “Es una sensación casi mágica. Cuando se dejan los zapatos en la puerta se comienza a sentir que los problemas podrían quedar también allí“, señala Elaine.

Estilo de vida

Mudarse a una casa más pequeña o cambiar el auto por uno más sencillo, son algunas de las decisiones que la autora tomó al momento de comenzar, junto a su pareja, a transitar el camino hacia una vida simplificada. Lo mismo recomienda con el vestuario: “Elija un estilo clásico y sencillo que le quede bien y quédese con él. Para siempre“. Asimismo, la autora recomienda reducir los encuentros sociales a aquellos que realmente generen disfrute y excusarse de los compromisos por obligación o por quedar bien con otros. “Le aconsejo que haga su propia lista de cosas con las que usted y su familia realmente disfrutan y, luego, disponga su vida de forma que, cada día, pueda dedicar un cierto tiempo a esas cosas que le gusta hacer“.

Otra cosa importante, asegura, es despegar de las pantallas lo máximo posible: un hobby, un libro y una actitud contemplativa alcanzarán para hacer más llevadera la estadía en casa. “Considere si el hábito adictivo de mirar dispositivos electrónicos contribuye a que se sienta más vivo e independiente“. Buen punto.

Finanzas

Tratar de saldar, poco a poco, las deudas. Mantener a raya los consumos de la tarjeta de crédito o, incluso, prescindir de ella (¡y nunca pagar el monto mínimo!). Gastar cada vez menos dinero en comprar cosas innecesarias y evitar salir de shopping por ansiedad, soledad o tristeza. “Cada uno tiene que determinar en qué momento los bienes y servicios dejan de hacer su vida más fácil y empiezan a convertirla en una carga“, observa esta mujer que un día decidió trabajar una hora menos por día para disfrutar más.

Trabajo

No ser esclavos de la agenda. Trabajar, de ser posible, de algo que además de reportar dinero genere cierto placer. “Pocas cosas nos complican la vida como pasar ocho o diez horas haciendo un trabajo que no nos gusta o haciendo algo que no queremos hacer“, dice y según revela, su mayor descubrimiento fue que la decisión de trabajar menos horas no afectó su productividad: “De hecho, me sorprendió cómo mi productividad aumentó… y mi satisfacción también“. De acuerdo a su experiencia, el hecho de reducir la jornada laboral en al menos un par de horas semanales es una manera realista y efectiva de que la jornada laboral sea más amable y eficaz.

Otra de las recomendaciones radica en incluir a la familia en la vida laboral haciendo que los chicos puedan participar de alguna manera de la agenda, por dos razones: para hacerlos parte de aquello que hacen sus papás cuando no están con ellos y porque, además, a través de sus participaciones y preguntas infantiles al respecto de las actividades que desarrollan sus padres los ayudan a bajar el nivel de seriedad y estrés del mundo adulto.

Salud

Todos sabemos que introducir hábitos más saludables es necesario y que lo que comemos juega un papel fundamental, pero si si trata de preparaciones desabridas o si cocinar se convierte en una actividad agobiante (más si no se trata de nuestra favorita), entonces de nada vale el cambio. Lo ideal es comenzar a incluir más alimentos naturales y menos procesados, a través de preparaciones gustosas y sencillas. La autora hasta se anima a recomendar un día donde solo se consuman frutas: los lunes, por ejemplo, según explica es un gran momento para desintoxicar el organismo de los excesos del fin de semana.

¿Y el deporte? Otra cosa fundamental. Pero para mantenernos activos no hacen falta entrenamientos extenuantes ni costosos elementos. “Caminar no requiere ningún aparato caro, ni ropa nueva, ni asociarse a clubes y es uno de los mejores ejercicios que pueden practicarse. Estudios realizados por el Instituto Nacional de Salud norteamericano han demostrado, sin lugar a dudas, que un paseo diario, o tres veces por semana, de treinta minutos, proporciona todo el ejercicio aeróbico necesario para mantenerse en forma“.

Otra recomendación: levantarse una hora antes cada día para dedicarla a algo que no sea trabajo (ni profesional ni doméstico) y hacerla rendir como “tiempo adicional”, disfrutándola en algo que cause bienestar, como saludar al amanecer, mirar por la ventana, leer, escuchar música y, especialmente, de ser posible practicar yoga y meditar diariamente… Y así como madrugar puede ser un espacio magnífico para el encuentro con uno mismo, ir a la cama temprano, al menos una vez por semana, resultará reparador para alivianar la rutina.

Hacia el final de su libro, Elaine destaca la importancia de incorporar rituales que le den sentido a nuestra vida. ¿Cuáles? Aquellos que nos hagan sentir bien, desde rezar hasta dar un paseo bajo el sol. “Se trata de cualquier cosa especial que pueda hacer con regularidad, que le guste y cuyo recuerdo le acompañe por el resto del día“. Del mismo modo, recomienda hacer uso de la risa con mayor asiduidad, como una forma mágica de volver a conectar con el niño interior que todos llevamos dentro y que nunca debemos olvidar.

Vida personal

Llevar una vida más simple incluye tanto los aspectos materiales de la existencia, como también el manejo de las relaciones humanas y, sobre todo, la relación que tenemos con nosotros mismos. Por eso, es importante aprender a disfrutar de la soledad y a discernir cuándo necesitamos compañía y cuáles son los vínculos que nos hacen bien, cultivándolos y prescindiendo de aquellos que nos intoxican o asfixian, o no nos reportan sentimientos gratificantes. Eso vale tanto para parejas, familiares como amigos, y para todas las relaciones en general.

En definitiva, simplificarnos es recuperar nuestra esencia para reencontrarnos con quienes somos de veras. “¿Cuántas veces somos infieles a nosotros mismos a causa de las presiones de nuestra familia, las exigencias de nuestra pareja, las súplicas de nuestros hijos?“, indaga la escritora norteamericana, alentando a encontrar un camino propio en la búsqueda de una vida más sencilla, más serena y, por qué no, más feliz.

Leé también En busca de una vida más simple

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