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Espiritualidad

27 julio, 2020

Santa Sofía: el símbolo detrás de la noticia

Después de ser un museo durante más de 85 años, la histórica basílica se convirtió nuevamente en una mezquita por decisión del gobierno de Turquía. La pérdida del arquetipo femenino y, con él, de la sabiduría, es el mensaje que se anuncia tras la polémica decisión.


El viernes pasado en la basílica turca de Santa Sofía (o Hagia Sophia, que significa nada menos que “Santa Sabiduría”) se recitaron los versos del corán. Y así, luego de 85 años recibiendo visitantes de todos los credos, el histórico museo cristiano se convirtió nuevamente en una mezquita. El presidente turco Recep Tayyip Erdogan, quien tomó la decisión, participó de las oraciones y expresó: “La forma en que se utilizará Hagia Sophia recae en los derechos soberanos de Turquía. Consideramos que cada movimiento que va más allá de expresar una opinión es una violación de nuestra soberanía

La iglesia de Santa Sofía fue la primera catedral cristiana del imperio romano y es una de las construcciones bizantinas más bellas y visitadas del planeta. Ubicada en la Región del Mármara, en Estambul, no es la primera vez que es forzada a cambiar de religión: construida por el emperador cristiano Justiniano en el siglo VI dC, pasó de ser una catedral ortodoxa griega a un templo musulmán con la conquista otomana de 1453. Más tarde, ya secularizada, se convirtió en un museo cristiano para honrar la riqueza espiritual de las religiones monoteístas.

A raíz de uchas voces se alzaron contra lo que consideran “un atropello” del mandatario turco con un claro mensaje político. El Papa Francisco se mostró incluso preocupado y dolorido por la decisión, cuyas prácticas religiosas no dejarán abiertas las puertas a otras creencias.

Pero ¿cuál es el símbolo detrás de esta noticia que conmueve al mundo? Para averiguarlo, invitamos a dos estudiosos del tema a compartir su visión acerca de lo ocurrido con Santa Sofía, un patrimonio de toda la humanidad que hoy ve cómo se profundiza una grieta abismal a su alrededor.

Una pérdida fatal del arquetipo femenino

Por Anne Baring, Ph.D (hons). Psicoanalista junguiana y estudiosa de las religiones. Fue miembro de la International Association for Analytical Psychology. Es coautora de El mito de la Diosa y autora de El sueño del Cosmos.

Obviamente, esta fatídica decisión ha suscitado controversia, no solo entre los cristianos sino también entre los turcos seculares que están consternados y preocupados por el creciente poder del Islam en su país. Con esta reversión a una mezquita y a un lugar de culto para los musulmanes, las imágenes cristianas tendrán que ser cubiertas, ya que el Islam no permite este tipo de imágenes en una mezquita. Naturalmente, esto será angustiante para los cristianos y para los millones de turistas a quienes todavía se les permitirá visitar la basílica durante los momentos en que no se rezan oraciones. Hay mosaicos maravillosos que forman parte del patrimonio de toda la humanidad, incluidas imágenes del siglo IX de los querubines y serafines y, en el ábside, un mosaico bizantino de la Virgen María y Cristo.
Santa Sofía significa “Santa Sabiduría”. Pero ni el presidente Erdogan ni quizás Justiniano sabrían el origen de este título sagrado. La sabiduría no tiene lugar de honor en nuestra sociedad moderna, y menos aún en los gobiernos del mundo. ¿Quién puede recordar la siguiente historia?
Érase una vez, en el primer Templo en Jerusalén. Allí había una Diosa llamada Asherah, que era la Reina del Cielo y junto a Yahweh, su esposo, crearon el mundo. Fue adorada como el Árbol de la Vida, como la Sabiduría Divina y como el Espíritu Santo. Pero, en 621 a. C., sacerdotes de un grupo llamado Deuteronomistas, se hicieron cargo del Templo y quitaron todo rastro de la Diosa Asherah, dejando a Yahweh como único dios creador. El aspecto Divino Femenino de Dios fue extirpado de la imagen de Dios. La Divina Femenina no solo fue desterrada del judaísmo, sino también del cristianismo, porque el cristianismo tomó su imagen de Dios del judaísmo.
Luego, en el año 325 d.C., en la época del emperador Constantino, en un Concilio en Nicea, el Espíritu Santo, que siempre había sido femenino en la cultura hebrea y era conocido como Sofía o Sabiduría Divina en el mundo griego, de repente se convirtió en parte del todo-masculino “Trinidad del Padre, Hijo y Espíritu Santo”. Entonces, aquí, una vez más, existió una pérdida fatal del Arquetipo Femenino. No sabemos por qué Justiniano eligió el nombre de Hagia Sophia para su gran Basílica, pero ha perdurado hasta nuestros días, a través de la conquista musulmana y un período secular, hasta el momento de esta decisión presidencial que obviamente ha causado angustia a los cristianos.
Toda esta historia está detrás de Hagia Sophia, una historia que ha sido enterrada y olvidada. El presidente Erdogan puede cambiar la función de esta gran basílica en una mezquita, pensando que está honrando y promoviendo el Islam. Pero al hacerlo, no muestra sabiduría y está perdiendo una gran oportunidad para la reconciliación y la armonía de dos grandes religiones.

El trasfondo político de la reconversión religiosa

Por Rabino Gabriel Mazer, Licenciado en Pensamiento Judío, con especialización en Misticismo Hebreo y Kabaláh, por la Universidad Hebrea de Jerusalén.

El reciente cambio impulsado por el actual presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, de reconvertir la basílica Hagia Sofía en mezquita debería tener varios prefijos “re” para considerar alguna opinión sobre un cambio de status que llevó al Papa Francisco a sentirse “muy afligido”. Aunque la basílica sirvió al mundo cristiano desde su inauguración en el año 360 (llamada entonces Megale Ekklesia y dedicada por el emperador Constancio II, quien ostentaba el título de pontifex maximus, antes que éste pasara a los obispos de Roma hacia finales del siglo IV) hasta la caída de Constantinopla a manos del Imperio otomano en el 1453, la división interna llevó a reconvertirla de centro ortodoxo bizantino a centro católico entre 1204 y 1261 gracias a la espada cruzada de occidente. Al tomar Constantinopla, los otomanos la reconvirtieron en mezquita, cosa que duró hasta 1934, cuando el europeizante y secular Atatürk -presidente de la jóven República de Turquía- la reconvirtió en museo. No es de menor importancia resaltar que Turquía surgió de la partición del Imperio otomano que había participado en el bando derrotado en la Primera Guerra mundial, declarando incluso la Jihad (guerra santa) en 1914, intentando aunar un sentimiento pan-islámico.
Basado en su contexto histórico, en mi opinión, la intención de Erdogan de reconvertir la Hagia o Santa Sofía en mezquita tiene por base una declaración política construida sobre un sentir religioso de intención pan-islámica, rechazando el europeísmo y secularización que dio lugar al nacimiento de la República. El mensaje no está principalmente dedicado al mundo cristiano, sino a complacer al ala dura de sus votantes y a intentar reforzarse tras la pérdida de las elecciones municipales de 2019 en Estambul. El otro mensaje, sí dedicado, es para la Unión Europea, a la que Turquía pidió ser incorporada en 1987 (cuando se denominaba Unión Económica Europea) y a la que nunca terminó de ser aceptada, hasta que las negociaciones se encallaron -pareciera que definitivamente- entre 2016 y 2018.
Lamentablemente, la utilización de instituciones religiosas o de sentimientos religiosos como herramienta política no es nada nuevo en la historia de nuestra humanidad, ni de oriente ni de occidente, de norte o sur. Por cierto, la primera Santa Sofía, la Megale Ekklesia que mencioné más arriba, se construyó sobre un templo pagano.

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