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Resignificar los momentos difíciles, una guía hacia nuevos caminos

La emprendedora y mentora Fabiana Jafif nos habla sobre cómo los desafíos de la vida pueden llevarnos hacia el despliegue de nuestros talentos, para animarnos a hacer aquello que antes no creíamos posible.

Por Fabiana Jafif*

Todas tenemos un momento en la vida que nos mueve, que nos descoloca y nos hace resignificar los aspectos más importantes de nuestro ser. En lo personal, eso me pasó en dos momentos. El primero, cuando me convertí en madre. El segundo, cuando me diagnosticaron esclerosis múltiple.

Lo interesante fue haberme dado cuenta de que resignificar puede ser muy enriquecedor. Puede darnos nuevas herramientas e incluso hacer que descubramos muchas que estaban a nuestro alcance y no usábamos.

Hace veinte años que trabajo en el mundo digital. Soy mentora en emprendedurismo y productividad personal y gracias a las situaciones que me pusieron a prueba entendí mi “para qué” en esta vida: inspirar a otras mujeres y madres a que tomen control de sus vidas y se animen a empezar o hacer crecer sus propios proyectos.

Maya Angelou dijo: “La vida no es medida por el número de veces que respiramos, sino por los momentos que nos dejan sin aliento”. Pero la pregunta que me hice alguna vez fue: ¿podemos aprender de esos momentos en que nos quedamos sin aliento? ¿Podemos usar lo que aprendemos en los momentos más duros de nuestra vida para emprender lo que nos propongamos? Bueno, en base a mi experiencia personal quiero decirte que sí.

¿Pero qué sería emprender? ¿Qué debemos tener en cuenta para empezar un proyecto? Esa palabra está tan de moda y podemos escucharla por todos lados, en todos los sitios y redes sociales. Tanto, que muchas veces no queda en claro el significado real de la misma.

«Trabajé en muchas cosas. Fui niñera, profe de matemáticas, vendedora de ropa para bebés y de talles grandes. Trabajé en grandes multinacionales, agencias publicitarias y también en pymes. Dejé la corporación para lanzarme independiente. Emprendí en proyectos que funcionaron muy bien y otros no tanto. Algunos surgieron desde lo mas profundo de mi ser, como De Madre a Madre y el evento MujerMadreyEmprendedora. Cuando me preguntan «¿A que te dedicás?», respondo: “Soy mentora”. Tomé todo lo que aprendí y aprendo todos los días, y lo comparto. Guío, aconsejo y transmito. Ese es mi propósito», cuenta en sus redes Fabiana.

En mi rol de mentora tuve el placer de escuchar distintas historias de mujeres y madres que por alguna razón no sentían que lo eran, o que incluso no valían ser vistas como emprendedoras. Allá cuando empecé, más de una veía incluso como algo negativo serlo.

Pero, desde mi parecer, emprender nada tiene que ver con tener un conocimiento extraordinario. Si me preguntás a mí, emprender es levantarme de la cama todos los días.

Hace nueve años empecé con mi emprendimiento personal llamado De Madre a Madre. Al principio era un blog donde compartía mi experiencia como madre primeriza, que estaba muy atado a mi primer momento de resignificación. Un tiempo donde las redes no tenían nada que ver con lo que vemos hoy, y más de una vez tuve que explicar por qué había decidido dejar un trabajo bajo relación de dependencia que tanto había soñado (trabajar para Google) y empezar un proyecto que no sabía adónde iba a ir a parar.

Ahí fue cuando entendí que por más que ese proyecto nada tenía que ver con empezar una startup de tecnología o una empresa en Silicon Valley, también estaba dentro de lo que significa “emprender”.

Si no me creés, te invito a que busques la palabra en el diccionario y vas a ver que dice algo así como “hacer algo que requiera esfuerzo y sea de envergadura”.

¿Estamos de acuerdo que levantarnos de la cama requiere esfuerzo, verdad?

Si bien cuando empecé mi blog ya estaba diagnosticada, nunca tuve el objetivo de compartir mi diagnóstico en las redes. Hasta que un día lo hice y recibí mucho amor y cariño de gente que no me conocía, y se sintió inspirada por la manera en cómo elijo vivir mi vida.

En definitiva, descubrir el poder de la resignificación en los momentos difíciles no solo nos permite sobrellevar las adversidades, sino también encontrar nuevos caminos y propósitos. La vida, con sus desafíos y alegrías, es un constante viaje de aprendizaje y emprendimiento. 

Al levantarnos de la cama cada día, estamos dando el primer paso hacia la construcción de nuestro propio camino. Un camino lleno de oportunidades para crecer, aprender y emprender. Así que, con valentía y determinación, sigamos resignificando cada capítulo de nuestras vidas y abrazando la posibilidad de nuevos y emocionantes caminos por descubrir.

Te invito a reflexionar sobre tus propias experiencias. ¿Cuál es ese momento que te descolocó, pero que también te brindó la oportunidad de reinventarte? 

Recordá que cada desafío es una oportunidad para emprender un camino más auténtico y enriquecedor.

*Fabiana Jafif se formó en Relaciones Públicas y luego de tener a su primera hija creó De madre a madre, un espacio que se convirtió en su propósito de vida: acompañar a otras mujeres a emprender. Podés seguirla en @fabianajafif

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"La mente que se abre a una nueva idea jamás volverá al tamaño original". 

Albert Einstein