Sophia - Despliega el Alma

Blog: El Taller

13 agosto, 2015

¿Por qué no hacer nuevos amigos?

Hoy le toca al cuento que escribió Lisa Lema, una nena de 9 años que un día decidió ponerse a escribir y descubrió que así podría entrar a un sinfín de mundos imaginarios... ¿Querés acompañarla en su aventura?

Había una vez una cocina donde había una heladera, un horno y un galletero.
En la heladera había: Mermelada, Huevos, Jugo de manzana, Soda, Agua, 7up, Frutillas, Manzanas, Peras, Leches, Milanesas, Lechuga y Tomates.
Y en el galletero había: Azúcar, Galletitas, Chocolate para la leche, Miel, Café, Papas fritas, Palitos y Sal.
Pero en esa cocina ocurría algo extraño: Los alimentos cobraban vida…

Una vez estaban todos muy felices, cuando llegó en eso un nuevo alimento que jamás habían visto.

Mermelada, al verlo, dijo:
-¡Miren, hay Azúcar Verde!
Y todos los alimentos gritaron al mismo tiempo:
-¡¿Azúcar Verde?!
Luego se oyó una voz diciendo:
-No soy azúcar verde, me llamo Yerba.

Todos se rieron.
-¿Yerba? Jajaja, qué gracioso…”- respondieron.
-No, es en serio, me llamo Yerba y mi apellido es Rosamonte- explicó.
Los alimentos de la cocina dijeron:
-¿Y de dónde vienes?
-Vengo de la Industria Nacional, dijo Yerba.
Pero todos la ignoraron y comenzaron a reírse de ella. Yerba pensaba “Mmm…¿Por qué no me aceptan tal como soy? ¿Qué tengo de malo?”.

Entonces, cuando la dueña de casa la utilizó para cebarse un mate, se puso tan nerviosa que se volvió de color amarillo.
Todos se rieron nuevamente, entonces Yerba escapó y se escondió en el mejor escondite que encontró.

Fue entonces cuando Azúcar comprendió. “¿Qué tiene de malo Yerba? Si a mí me aceptan tal como soy, ¿por qué no darle un lugar a ella también?”, se preguntó.

Cuando Azúcar dijo eso a los demás alimentos, ellos estallaron en carcajadas. Y le dijeron:
-Bueno, si querés andate con Yerba.

Azúcar se fue muy triste, porque sus amigos de toda la vida no tomaban comprensión de que, en la vida, no hay que burlarse de los demás, sino quererlos tal como son. Fue entonces cuando Azúcar encontró a Yerba y se disculpó:
-Perdoname, acá estoy con vos acompañándote, vos sos buena, no tenés nada de malo.
Y Yerba agradeció sus palabras:
-Gracias por aceptarme- dijo.
-¿Cómo gracias? Yo te acepto porque te quiero- explicó Azúcar.

Después, Mermelada tomó conciencia y se unió con ellos. Todos estaban unidos, menos la Miel. Pero Miel estaba triste y cuando tomó conciencia era demasiado tarde, porque ya estaban todos con Yerba. Entonces se acercó a todos y les dijo:
-¿Me perdonan…?
Y todos le respondieron:
-No, porque no sos perfecta.
Miel se puso muy triste. Hasta que escuchó:
-¡Era un chiste, nadie es perfecto ni perfecta y nosotros te aceptamos tal como sos!

De ahí en más, todos fueron amigos y Yerba ya tenía un nuevo hogar y encima había hecho nuevos amigos ¿Qué más podía pedir? (Ah, y nunca más se puso amarilla de la vergüenza).

cocina

(*) Nota de la Editora: Los textos elegidos podrían ser corregidos para mejorar su ortografía, acentuación, puntuación o sintaxis.

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