Sophia - Despliega el Alma

Blog: La trama de los días

1 febrero, 2017

La La Land: la magia del cine clásico, en tiempos modernos

Con 14 nominaciones al Oscar y 7 Globos de Oro en su haber, esta película cuyo título en español es "La ciudad de las estrellas", se consagra como una de las candidatas más prometedoras de la ceremonia, desplegando una nueva propuesta estética y visual que vale la pena recorrer.

Pasado, presente, futuro; honestidad, determinación y finitud.  Fui a ver esta película a una sala de Brooklyn, poco después de haber sido estrenada y en su idioma original. Abandoné la sala sin palabras, con una sensación subterránea en todo el cuerpo, no sólo por el maravilloso despliegue visual, sino además por la historia detrás de la historia, es decir, la historia que se cruza con la historia de amor: la historia de fidelidad hacia uno mismo.

TITULO ORIGINAL: La La Land
ACTORES: Emma Stone, Ryan Gosling. J.K. Simmons, Finn Wittrock, Rosemarie DeWitt, John Legend.
GÉNERO: Nominada al Oscar , Musical , Drama , Comedia .
DIRECCIÓN: Damien Chazelle.
DURACIÓN: 128 Minutos
ESTRENO: 26 de Enero de 2017

Antes de ahondar en este último punto, las invito a un recorrido a través de los elementos que hacen de esta película una apueta valiente e innovadora:

EL PASADO SALUDA AL PRESENTE

Con sólo 31 años, Damien Chazelle rinde tributo a los grandes musicales de Hollywood (en su justa medida), junto a su pasión por la música y su atención a los detalles, guiándonos hacia una experiencia fílmica que va más allá de la superficie, al igual que un mapa que al abrirse, va revelando sus ciudades.

Con referencias que van desde Cantando bajo la lluvia (1952) hasta Amor sin barreras (1961) —como podrán ver en el video—, el film traduce su espectacular ensamble técnico y estético en una atmósfera de la que Ryan Gosling y Emma Stone emergen entre pasos de baile de salón y una complicidad escénica que transforma los silencios en un lenguaje propio.

EL VESTUARIO Y LA DIRECCIÓN DE ARTE

Color, sensibilidad y encanto se intersectan en la pantalla, al igual que se cruzan las historias de sus protagonistas. El vestuario (a cargo de Mary Zophres), conjuga el estilo clásico de los años 50 con sutiles toques contemporáneos.

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“Me interesó la idea de cómo utilizar el color, la música, los sets y el vestuario (estas expresiones que toman elementos del cine clásico). ¿Cómo los usás para contar una historia emotiva pero actualizada, que se sienta moderna?”, relata Damien Chazelle en una de sus entrevistas.

Los colores vibrantes se hacen presentes al comienzo de la película, acompañados por tejidos fluidos que connotan la joven frescura de Mia (Emma Stone). A lo largo del film, la diversidad trasciende de los colores a las texturas, envolviéndola en suaves notas de maduración y sofisticación, a partir de encajes y estampados.

MÁS ALLÁ DE LA HISTORIA DE AMOR

La consigna real para atravesar la película pareciera ser sortear la estrategia publicitaria y el bullicio comercial que la rodea, para entregarnos de lleno al elemento mágico y surrealista que le garantizó las nominaciones a “Mejor Fotografía”, “Mejor Dirección de Arte”, “Mejor montaje” y “Mejor diseño de Vestuario”.

Aun más, su banda de sonido compone un nuevo lenguaje musical que —si bien se encuentra cimentado por el esplendor orquestral de los clásicos del cine—, decide trazar su propia trayectoria.

El guión original de Damien Chazelle realiza un viaje sin escalas a través de lo que pudo haber sido y lo que es, mostrando las dos caras de una misma moneda: entre el deslumbrante escenario de Hollywood y el “detrás de escena”; entre la felicidad y el éxito, entre el camino propio y el camino compartido, y lo que es más, entre la propia mirada y la mirada ajena.

Mia: ¡Tal vez no soy lo suficientemente buena!
Sebastian: Sí, lo eres.
Mia: ¡Quizás no! Es como un sueño imposible.
Sebastian: ¡Éste es el sueño! Es conflicto, es hacer concesiones… ¡y es muy, muy emocionante!

Tal vez las películas aparecen en un momento determinado para espejar lo que necesitamos ver y sentir para seguir adelante, como si la propia voz transmutara a la pantalla.

Seguir, eso es lo que importa. Entender que, a pesar de que el sueño pueda parecer rocoso e inasible, el sueño también es la trama.

Esto último me recuerda a una película protagonizada por Jude Law (allá por 1998), llamada “Con los ojos del corazón”. En una de las escenas de la película le preguntan al protagonista cómo es el amor, a lo que él responde con una maravillosa comparación: “¿Vieron cuando están escuchando música que viene de otra habitación; y cantan al unísono porque es una melodía que realmente aman? Entonces, se cierra una puerta o quizás pasa un tren, haciendo que no puedan escuchar la música, pero siguen cantando de todas formas… Y no importa cuánto tiempo pase, cuando vuelven a escuchar la melodía siguen estando en sincronía con ella… Así es el amor.”

La La Land opera de una manera similar. Es como una melodía que suena en repetición, aún después de haber abandonado la sala del cine. La riqueza de sus colores y las notas de su banda de sonido se filtran por debajo de la piel, no porque sea ni la más magnífica ni la más trascendental historia de amor de todos los tiempos, sino simplemente porque es honesta y nos hace volver a creer en que la finitud de las cosas siempre va acompañada de una transformación, resignificando el concepto de amor.

Cuando escribí que el verdadero protagonista es el amor por los detalles, me refería a sus mensajes subliminales; esa fibra que palpita y nos acerca a la experiencia de encontrarnos en el otro, esa voz que trasciende. La música que escuchamos desde la otra habitación.

A continuación, un video especial que muestra el proceso de composición musical de La La Land:

*

¿Viste la película? De ser así, ¿qué te pareció? ¿Qué opinás del vestuario y la puesta en escena?

¡Te leo, nos leemos!

Que tengas una maravillosa semana.
Sol.

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