Sophia - Despliega el Alma

Blog: Desde Buenos Aires

3 julio, 2013

Al infinito y más allá

No quería dejar pasar más días sin contarles de dos muestras genialísimas que pisaron nuestros museos porteños. Esta ciudad, que tiene a la cultura acurrucada hasta en sus más inhóspitos rincones, puede albergar la Obsesión Infinita en retrospectiva de una artista como Yayoi Kusama, mientras el grupo Mondongo, por su parte, intenta deliberadamente "desarmar los códigos de lo obvio" entre paisajes que envuelven y sacuden. Vamos por partes.   Al borde de la cordura Yayoi Kusama nació en Matsumoto, Japón, en 1929. Lo que expone en el Malba hasta el 16 de septiembre son más de 100 obras de su producción entre 1950 y 2013. A fines de los '50, Kusama comenzó con sus trabajos de la serie "Infinity Net" (Red Infinita), realizando repeticiones obsesivas de arcos de pintura sobre grandes superficies, no al azar sino siguiendo ciertos patrones rítmicos. En 1957 se traslada a New York donde se ve influenciada por el expresionismo abstracto. Allí sus esculturas y primeras insatalaciones se codeaban con las de Andy Warhol y George Segal, por lo que se la relacionó con el movimiento pop. Sus esculturas blandas, "Accumulations", y sus performances en vivo, festejando la liberación del cuerpo, la ubicaron dentro de lo más vanguardista del arte under newyorkino.   Hacia 1973 regresa a Japón, donde se topa con un ambiente artístico mucho más conservador. Hacia 1977, decide internarse voluntariamente en una clínica psiquiátrica donde reside aún hoy. Tiene su taller a tres cuadras, donde sigue produciendo obsesiva. Su manía por los puntos que cubren espacios enteros le han dado fama internacional. Creo que esa peluca al rojo vivo también hizo lo suyo. Siempre al servicio de su obra, busca hasta disolverse ella misma en su propio arte.

Vicky en un mar de espejos y luces: Deborah volviéndose lunares:

  "…a polka-dot has the form of the sun, which is a symbol of the energy of the whole world and our living life, and also the form of the moon, which is calm. Round, soft, colorful, senseless and unknowing. Polka-dots become movement… Polka dots are a way to infinity" ("…un lunar tiene la forma del sol, que es un símbolo de la energía del mundo entero y de nuestra vida, y también la forma de la luna, que es calma. Redondos, suaves, coloridos, sin sentido ni conocimiento, los lunares se convierten en movimiento … Los lunares son una vía hacia el infinito…") Lo que aquí llegué a mostrarles no es nada. Hay que ir y perderse en los mundos de Yayoi, una obra para ser vivida en primera persona.   Paisajes reveladores Este colectivo de artistas fue perdiendo a varios integrantes en el camino. Lo que sigue distinguiendo a los chicos de Mondongo son los materiales que eligen. Ahora usan algunos perdurables como el hilo o la plastilina, los que vinieron a reemplazar los elementos perecederos que no trascendian sus muestras y devenían en una obra maloliente y desechable.   Los responsables de esta muestra, Juliana Laffitte y Manuel Mendanha, se inspiraron en un viaje que realizaron a Entre Ríos, cuya espectacular geografía los atrapó, dejándolos llenos de ríos pantanosos, donde las inundaciones ponen en movimiento el ciclo de la vida que da, quita y devuelve.      En la selección de paisajes y retratos que exponen en el Museo de Arte Modermo (Mamba), se esconden otras realidades más profundas para las que hay que agudizar el sentido, desconfiar de la inocente apariencia, conectando con algo más profundo que habita en nosotros y que sale a nuestro encuentro a través de la obra. Son quince paneles de paisajes realizados en base a plastilina y otros elementos sobre madera, que invitan a un viaje circular donde se revela la vida cíclica, consumiéndolo todo, irrefrenable. Son los paisajes mismos los que nos descubren ese transmutar entre la vida, la muerte y el renacimiento. Nada tienen de naturalezas muertas: respiran.   Acompañan a los paisajes una serie de fabulosos retratos hechos a base de hilos de algodón. En el de Lucien Freud, persiste el amor de Mondongo por los materiales poco convencionales; para las facciones de este retrato, carne ahumada. Siguiendo con los materiales inesperados, en el primer piso, 100 mil monedas de 5 y 10 centavos forman la escultura de una columna y sus costillas. Fabuloso.  Tenés tiempo hasta el 15 de septiembre.

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