Sophia - Despliega el Alma

Blog: Desde Buenos Aires

12 marzo, 2013

Heroínas nuestras, segunda parte

José Ortega y Gasset, en 1937 decía así de ella: "Todos saben (…) que (…) cuando haya que dar una tremenda arremetida contra la injusticia, una indecencia o un desmán, la impetuosidad, el coraje y el vendaval generoso que hay en el alma de Victoria Ocampo la llevarán a no poder contenerse y a arriesgar sin reparos su gesto y persona." Visitamos la que una vez fue la casa de veraneo de la familia y luego fue su casa, Villa Ocampo. Ese vendaval generoso del que habla Ortega se respira hoy en esos gloriosos jardines y en los distintos espacios de la casa. Fue ella misma quien donó esta casa y otra que tenía en Mar del Plata, Villa Victoria, a la Unesco. Pero la condición fue que no quedara petrificada bajo el formato estático del "museo", sino que fuese una casa viva, abierta, donde siguiese fluyendo la cultura. Todo está dispuesto tal como ella lo usara en su momento. Y una vez adentro, enseguida empecé a imaginarme la vida transitando sus salas y pasillos, Victoria sentada en la galería, sus invitados entrando por la puerta principal, sus hermanas asomándose por las escaleras, la vida misma en su cotidianeidad y sencillez. Quizás sea ese "fluir sutil" del que hablaba Mujica Lainez, quien afirmaba que ésta era una morada inspiradora, a la que Victoria misma le adjudicó "una belleza invisible, como la de los recuerdos". Victoria Ocampo fue una de esas personas que yo llamo "canal". Es una persona a través de las cual sucede de todo, posibilita encuentros, sucesos, y todo en su actuar,-su literatura, su activismo político, su defensa de la cultura y de la educación- siempre está puesto al servicio de algo mucho más grande que ella misma. Y lo mismo ocurre con su casa, que también la trascendió, que es memoria de una época pero también posibilidad de nuevas manifestaciones de la cultura y de la vida. "Mi única ambición es llegar a escribir un día más o menos bien, más o menos mal, pero como una mujer." Fue la mayor de seis hermanas. Silvina, la menor, fue mujer de Adolfo Bioy Casares. A pesar de convertirse en una gran escritora, la verdadera vocación de Victoria, aquella que tuvo que abandonar ya que no era una profesión bien vista socialmente en su época, fue la actuación. A esta renuncia la vivió como un desgarramiento. Abocada a las letras, quiso encontrar un modo de expresar auténtico, desde sí misma, como mujer. No encontraba en el discurso del hombre más que monólogos con los cuales no podía dialogar, monólogos que siempre se inauguraban con un "no me interrumpas". Quería encontrar esa voz femenina que le permitiera expresar la particularidad de su visión de las cosas.   "Querida María Elena, Si no tienes nada mejor que hacer, te espero el domingo 29 de Sept. a la 1 en San Isidro. Llega ese día Indira Gandhi y almuerza en casa. Como su comitiva es numerosa (25 personas), me veo en la obligación de restringir el número de invitados míos. Espero tu contestación y te ruego que seas puntual, porque esta señora tiene su tiempo contado y sólo se queda 3 días en Bs. As. Te recuerda como siempre con cariño, Victoria." Esta carta fue escrita por Victoria a María Elena Walsh. La primera había nacido en 1890 y pertenecía a una familia de la aristocracia porteña. La segunda nació 40 años después y era hija de un ferroviario. Salvando las distancias de la edad y la condición social, entre ellas creció un amistad que duró años, surcada por la poesía, el humor, la complicidad y la defensa de la libertad. Compartían la inteligencia puesta al servicio de las artes y de la defensa de los derechos de las mujeres. Pero para cuando se produjera este encuentro de Victoria con la primer ministra de India, Indira Gandhi, la anfitriona de Villa ocampo contaba con 78 años. Antes de eso y a lo largo de toda su vida recibió en su casa a celebridades como Rabindranath Tagore, artista bengalí que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1913, e Igor Stravinsky, recordado compositor y director de orquesta ruso.  Fundó la Revista Sur para fomentar la divulgación de obras literarias locales e internacionales. En ella colaboraron intelectuales como Borges, Bioy Casares, Thomas Mann, Camus, Henry Miller,Ortega y Gasset, Gabriela Mistral, Ernesto Sábato, entre muchos otros. Todos ellos encontraron en Sur apertura, un espacio de libertad y hasta un espacio "espiritual", tal como lo llamara Octavio Paz. La Revista Sur también fue una trinchera anti peronista. A partir de 1943, Perón reconoció el derecho al voto de las mujeres. Pero dos años más tarde, la Asamblea Nacional de Mujeres, presidida por Victoria Ocampo, ferviente defensora de la democracia, se opuso a que una dictadura otorgara el voto femenino. Victoria y la Asamblea pedían: "Sufragio femenino pero sancionado por un Congreso elegido en comicios honestos".  Su oposición al peronismo le costó 26 días de encarcelamiento en una prisión común en 1953. La arrestaron en su casa de Mar del Plata, acusándola de ocultar armas en su casa. En Sur, Victoria hablaba de esta experiencia así: "en la cárcel uno tenía la sensación de haber tocado fondo, vivía en la realidad", haciendo referencia de este modo al peronismo como una fachada o una máscara de lo que para ella era una realidad más profunda y compleja. En 1976, con 86 años, fue aceptada como miembro de la Academia Argentina de Letras. Fue la primera mujer que formó parte de esta agrupación en la historia del país. Un año después, con el apoyo de la Unesco,Victoria organizó en su casa de Villa Ocampo un "Dialogo entre culturas", donde asistieron intelectuales de todo el mundo. A este encuentro Victoria lo recordaba como "el sueño de su vida". Tras su muerte en 1979, muchos escritores la recordaban con enorme nostalgia y admiración. De todos los comentarios acerca de Victoria, les comparto este que le prodigara Jorge Luis Borges: "En un país y en una época en que las mujeres eran genéricas, ella tuvo el valor de ser un individuo. Estoy agradecido personalmente por todo lo que hizo por mí, pero sobre todo, estoy agradecido como argentino por todo lo que hizo por la Argentina" El día que visitamos Villa Ocampo, justo estaban celebrando un casamiento. Alicia, junto a su marido Juan, chef de la cafetería que funciona en la casa, coordinan todo tipo de eventos, sociales y de empresas. Alicia nos cuenta que el menú fue pensado siguiendo los gustos que tenía Victoria, como ser el té de cardamomo y los financiers de frutos rojos, por ejemplo. Sirven almuerzos y tés en el que originalmente fuera el comedor de los niños de la casa o en la galería. En esta última, gracias a la gran arboleda y a la ubicación de la casa, Alicia nos cuenta que se produce un microclima que permite almorzar afuera incluso cuando ya ha avanzado bastante el otoño. Siete noches al año ofrecen cenas con reserva previa, en las que siempre acompaña música en vivo.   En Villa Ocampo realizan eventos culturales para grandes y chicos, muestras de arte, obras de teatro, encuentros literarios, música en vivo. Para conocer lo que vendrá yo suelo visitar www.facebook.com/villaocampo. Las entradas son accesibles y el espacio un lujo.   Villa Ocampo queda en Elortondo 1837, Béccar (Altura de Av Libertador 17400). Abre de miércoles a domingos y feriados de 12.30 a 19. Las visitas guiadas son los Miércoles, jueves y viernes, 14.30hs. y 16.30hs. Sábados, domingos y feriados: desde las 14.30 cada una hora aproximadamente. Para ver la agenda cultural y enterarte de sus novedadea: www.villaocampo.org   Agenda Femenina El 14 de abril hay una función de Jazz en el Jardín de Villa Ocampo. Arranca a las 19.30 y la Cafetería acompañará con una deliciosa picada y cerveza artesanal. La entrada: $40.  Para empezar la semana con el espíritu contento. Para seguir con los programas al aire libre, no te pierdas de este ciclo de cine ecológico en el Botánico. 12,14,19 y 21 de marzo proyecciones desde las 18.30 hs.  Para ir tenés que anotarte antes en zip@worldbank.org. Entrada gratuita.   ¿Estás con pocas ganas de salir? Podés quedarte en casa con un buen libro. "De Padre a hija" de Cecilia Scalisi nos cuenta la historia del maestro de la música Alberto Ginastera, a través del complejo vínculo que éste mantenía con su hija Georgina. Acá también figuran heroínas anónimas, esas grandes mujeres que posibilitaron el desarrollo del genio. A lo largo del libro, se recrean grandes momentos de la vida de ambos, la infancia, la familia, los abuelos, el amor, las separaciones, el éxito, las renuncias, las ausencias, el final. El recorrido que la autora hace por la vida del padre y de la hija te lleva a hacer el recorrido por tu propia vida. 

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