Sophia - Despliega el Alma

Blog: El Taller

28 julio, 2016

El tiempo entre textos

En esta tarde de frío pero con sol, compartamos un café imaginario y esta selección de relatos breves donde el gusto por la escritura nos invita a perdernos a través de horizontes infinitos. Por María Evangelina Vázquez.

 

atardecer
“Dawn Sky”, una obra del artista digital Vgamenut.

Vértigo

Trato de inventar mi camino mientras avanzo. De idear cada piedra debajo de mis pisadas como si estuviera cruzando un arroyo en el Jardín Japonés. Voy construyendo ese camino en el aire porque no puedo anclarme a esta realidad. Necesito abrir el juego hacia lo inexistente. Crear mis pies en el mismo acto de caminar, seguir el recorrido que trazo como si hubiese estado siempre, pero conociendo secretamente que esta invención me pertenece, que mis pies están naciendo de esta herida en el vacío, apoderándose del espacio y del tiempo. Una nave que no conoce su puerto. Solo el vértigo la guía.

Madre sustituta

El hijo de mi amiga se sienta en mis rodillas y no sé quién cobija a quién. Seguro que soy yo la que se siente más cobijada, como si tuviera la manta más gruesa y más caliente, porque él está sentado sobre mí, en mí confía. Y ese sentimiento de entrega hace rato que no lo siento. Sus piernas son cortitas y su pelo lo envuelve como un sombrero lanudo. Sus palabras de niño me salpican con la frescura de las gotitas que desprenden las olas. Por un instante siento lo que debe sentir una madre: hay una vida instalada en mi cuerpo.

Seres invisibles

En este espacio frío, vacío, trato de abrazarme a la idea de vos para no sentirme tan sola. Y espero a ver si esa idea también me abraza o me deja contemplar el hueco entre mis dos brazos como si creyera erróneamente en la solidez de los cuerpos imaginados, de los seres invisibles.

Transcurrir

Me miro al espejo mientras el hielo se va derritiendo. El agua congelada se vuelve río y pasan los días como hojas en el viento. Algunos vuelan lejos, otros permanecen secos en un rincón. Hay hojas que se enganchan unas con otras y revolotean juguetonas. Ciertas hojas dejan marcas de su recorrido por el aire tímido que las recoge. Otras pasan inadvertidas o son pisadas por extraños. Yo agarro un montoncito y les prendo fuego. El calor que desprenden tiene el olor del tiempo transcurrido. Mis manos pálidas se encienden ante las llamas. El humo anuncia que aquellos días no volverán. Pero si guardo sus cenizas, podré erigirles un pequeño altar. Hacer mi ofrenda de flores y estrellas, mientras espero que las nuevas hojas broten con el verde de lo que se cree inmortal.

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“Found Landscape”, un paisaje vivaz creado por el artista alemán Fons Heijnsbroek.

Presente

Hay un clamor que parece lejano, como una ensoñación, pero que se esconde aquí dentro, gestándose en nuestras exhalaciones. Es el germen de todos los latidos, moja nuestras caricias de mares ávidos, engendra olas sin forma, tan amplias que desbordan el horizonte. Y a mí, enredada entre las sábanas del alba, cuando mis ojos aun no han descubierto la luz y él duerme a mi lado, me basta un roce de la piel del tiempo para saberme despierta.

La mirada

Miramos hacia atrás porque mirar hacia adelante nos enceguece, aunque también lo hacemos porque no podemos evitarlo. Pero nuestra mirada es herida por los rayos de un sol desconocido aún. Luego nos volvemos hacia atrás, a las fotos familiares, las voces que nos habitan, los caminos que sabemos transitar. Nos quedamos acurrucados en los recuerdos, cubiertos por una manta gruesa. Observamos los rostros que aprendimos a reconocer.

Hemos conquistado sonrisas. Nuestro llanto ha surgido de amaneceres vacíos. Nuestros besos irrumpieron cuando acababa la noche y comenzaba el desconcierto. Nuestras manos se encontraron al borde de un precipicio. Y de vez en cuando, dirigimos la mirada hacia el porvenir. Nos ahogamos en el destello de sus imágenes. Por momentos las creemos reales. Ellas brotan como el delirio causado por una fiebre incurable. El ojo de la mente las crea.

pintura-de-la-escritura
Un retrato de la escritura de la norteamericana Kari Sagal Allgire.
(*) Nota de la Editora: Los textos elegidos podrían ser corregidos para mejorar su ortografía, acentuación, puntuación o sintaxis.

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