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Sociedad

1 febrero, 2021

¿Por qué nos da miedo manejar?

Para muchas mujeres, el momento de conducir un auto genera temor e inseguridad. Chocar y lastimar a otro lidera la lista de los pensamientos que aquejan frente al volante, a pesar de que varios estudios señalan que somos más cuidadosas que los hombres. Un informe para descubrir el por qué de este miedo e intentar superarlo.


Por Carmen Ochoa

Me altera la violencia de los demás conductores en la calle”. “No quiero romper el auto…“. “Me angustia atropellar a alguien o que me choquen…“.  “Siento que nunca podré aprender a manejar…”.

A pesar de que las mujeres avanzamos firmes y veloces en la conducción de nuestra propia vida, muchos son los pensamientos sombríos que nos paralizan a la hora de aprender a manejar, o de conducir seguras nuestro propio auto. “En ocasiones, el motivo para no manejar es el miedo. Miedo a la supremacía del auto, a no poder controlar lo que pasa a nuestro alrededor, o a distintos orígenes: inseguridades propias, de nuestra infancia o temor a provocar un accidente” afirma Luly Dietrich, directora de Mujeres al Volante. Como su nombre lo indica, esta comunidad de féminas las reúne en el mundo de la movilidad, para motivar, acompañar y capacitar a que otras mujeres logren una mayor independencia de sus vidas, frente al volante. “La historia familiar, o mandato, también influye en la decisión de manejar, ya que antes el padre enseñaba a los varones, y sólo ellos manejaban. En la actualidad, cuando el auto es de la familia, por lo general se lo lleva el varón. Esto hace que la mujer tenga menos probabilidades de usarlo y, por ende, de aprender”, cuenta Luly.

Luly Dietrich trabaja desde hace años para ayudar a que las mujeres le pierdan el miedo al manejo.

“La historia familiar, o mandato, también influye en la decisión de manejar, ya que antes el padre enseñaba a los varones, y sólo ellos manejaban. En la actualidad, cuando el auto es de la familia, por lo general se lo lleva el varón. Esto hace que la mujer tenga menos probabilidades de usarlo y, por ende, de aprender”.

Luly Dietrich, directora de Mujeres al volante.

Históricamente, el lugar de la mujer y el varón en relación a la conducción del automóvil, y como en casi todas las áreas de la vida, estuvo marcada por la diferencia de géneros y la segregación. “El dato más fuerte y concreto es que las mujeres recién pudieron sacar la licencia de conducir muchísimos años después de los varones y únicamente con la autorización del marido, o el padre. Además de la historia que nos atraviesa, en nuestro deseo de ser conductoras -de asumir el protagonismo, y no solo de dejarnos conducir-  también cargamos con las etiquetas de la sensibilidad, la pasividad o la inseguridad, que hacen a la construcción de la subjetividad de los géneros” sostiene Mariel Rascovan. Esta Licenciada en Psicología, con formación en psicoanálisis, dirige el programa Poder al Volante, cuyo objetivo es acompañar a las personas con impedimentos para superar el miedo a manejar.

La psicóloga Mariel Rascovan sostiene que es importante rever los patrones que nos condicionan frente al volante.

Cada una a su tiempo

Cuando vivía en Capital, o cursaba la facultad, Ana Julia Lombardero siempre se movilizaba en transporte público o a pie, y sentía que no necesitaba manejar. Sin embargo, cuando se mudó a la provincia de Buenos Aires, y con su hijo a punto de comenzar el jardín, tuvo que tomar la decisión y aprender a manejar, sí o sí. “Siempre necesité sentirme segura para realizar cualquier acción, en todos los aspectos de mi vida. Por ejemplo, en la facultad: si no sabía todos los temas de un parcial, directamente no me presentaba. Para mover un auto, con toda la responsabilidad que esto conlleva, necesitaba saber manejar al 100% para salir a la calle, pero el inicio de clases me puso una fecha límite para aprender. Así que me anoté en una autoescuela y saqué el registro el 14 de febrero”, recuerda. Hoy, ya con su hijo en la primaria y junto a su nueva beba, Ana afirma que “saber manejar es lo mejor que me pasó”.

¿Por qué la inseguridad aparece más en las mujeres que en los hombres?

Mariel responde: “Que las mujeres sean las que más expresan lo que sienten, puedan mostrar sus emociones, compartan y hablen de su mundo interior, no significa que los varones no sean inseguros o no tengan miedos. El problema es que, bajo el estereotipo de cómo debe ser una mujer y cómo debe ser un varón, se transmiten e instalan mandatos a los que todos estamos sujetos, seamos conscientes o no de esto, y representan una carga emocional muy grande para algunas personas”, afirma la psicóloga.  

En la otra punta, Rosario Álvarez es una de esas mujeres que, a pesar de poseer un auto e incluso registro, todavía no se anima a manejar, aunque tenga que movilizarse en remís para llevar o traer a su hija de la escuela. “Cuando hice el curso creí que con práctica lo iba a lograr pero, el segundo día que practiqué, fui con mi esposo, me criticó, peleamos y me bloqueé. Siento que no puedo prestar atención a todo. Me da miedo chocar y lastimar a mi hija. No sé si podría afrontar un siniestro vial”, sostiene.

“Que las mujeres sean las que más expresan lo que sienten, puedan mostrar sus emociones, compartan y hablen de su mundo interior, no significa que los varones no sean inseguros o no tengan miedos. El problema es que, bajo el estereotipo de cómo debe ser una mujer y cómo debe ser un varón, se transmiten e instalan mandatos a los que todos estamos sujetos, seamos conscientes o no de esto, y representan una carga emocional muy grande para algunas personas”.

Lic. Mariel Rascovan, directora de Poder al Volante.

A pesar de que los pensamientos relacionados con los accidentes de tránsito son recurrentes en las mujeres, un estudio de la Asociación Civil “Luchemos por la Vida” revela que, si bien las conductoras al volante son menos que los hombres en la calle, se movilizan de forma más segura y se cuidan más. Las mujeres causan menos siniestros graves (con heridos y/o muertos) que los varones, respetan más el semáforo en rojo, utilizan en mayor medida el cinturón de seguridad y menos el celular mientras conducen.

“Estos pensamientos están vinculados con la fantasía de no saber qué hacer en un momento determinado, sintiendo que se puede lastimar a otros, u otros pueden lastimarte a vos. En esa construcción la mujer queda en un lugar de pasividad e inactividad, creyendo que no puede hacer nada. Y, si bien todas tienen en común ese miedo, también traen consigo su historia personal y la realidad del tránsito. El desafío es salir de esos pensamientos infortunados y crear respuestas posibles para escapar de ese lugar de impotencia e inferioridad”, afirma Mariel.

El manejo puede ser una forma de ganar seguridad e independencia, solo se trata de encontrar un equilibrio entre nuestras capacidades y emociones.

Cambiar para moverse

Que las mujeres transformen el pensamiento del “no puedo” por el “¡sí puedo!” es uno de los propósitos que moviliza a Luly Dietrich con @mujeresalvolante. “Manejar es estar al volante de tu vida, pero mucho más. A mí me permitió viajar por primera vez a la costa con mis amigas, ayudar a una amiga con su hijo enfermo, visitar más seguido a mi abuela, o pasar a buscar a mi hija adolescente. Y podría seguir pero, por sobre todas las cosas, manejar me hizo independiente”.

Mariel Rascovan también afirma que, para animarnos a manejar, ante todo hay que cambiar nuestra posición personal en relación al volante y a los otros. Pasar del “me van a chocar” a “voy a prestar atención para ver qué tengo que hacer para no chocar”. Cada una debe ser protagonista de esta búsqueda y crear posibles respuestas, ya que en la calle siempre nos encontraremos con otros que hacen las cosas diferentes e incluso de manera peligrosa.

También es muy importante organizarse para practicar con el auto y registrar nuestros hábitos y destrezas pero, fundamentalmente, las emociones a la que nos enfrenta el manejo. “Las mujeres cada vez conquistamos más derechos. Hoy tenemos el desafío de revertir este escenario frente al volante, en búsqueda de respuestas posibles para no seguir quedando en ese lugar secundarizado del miedo y la inseguridad”. ¡Que podamos!

Para manejar se requiere de atención y buena percepción, no podemos pensar en los miedos o en lo que podría llegar a pasar. Es hacerse cargo del momento, aquí y ahora. Algunas recomendaciones de @poderalvolante:
• ANTICIPARSE y ORGANIZARSE, con los recorridos y los tiempos.
• SER PRUDENTE con el uso del celular, con las normas de tránsito, velocidades, semáforos.
• Ir de MENOS a MÁS, con objetivos más sencillos y mínimos a cada vez más complejos.
• RESPETARSE y NO JUZGARSE.
• TENER UNA POSICIÓN ACTIVA.

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