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Vivir bien

20 septiembre, 2019

¡Por fin la primavera!

En Buenos Aires, en Kioto, en Nueva Delhi; en las civilizaciones griegas, egipcias y en las comunidades indígenas de América Latina, su llegada siempre fue motivo de festejo. Es la celebración del despertar de la naturaleza, el resurgimiento, la abundancia y el comienzo de una etapa de crecimiento. A disfrutarla...


Los días se van templando y la luz del sol nos acompaña la mayor parte del tiempo.

Por Camila Bretón

Este año el equinoccio, ese instante preciso en el que los rayos del sol caen perpendiculares al Ecuador y la duración del día y la noche coinciden, será el 23 de septiembre a las 4.50 de la mañana. A partir de entonces empieza en el hemisferio sur la temporada en la que las aves migran y vuelven a cantar para aparearse, las plantas reverdecen (primavera en latín significa “el primer verdor”) y brotan la mayoría de los vegetales y frutos que alimentarán a los seres vivos de esta tierra, muchos de los cuales estuvieron hibernando y despiertan justo ahora, con temperaturas más cálidas y comida suficiente para buscar pareja y reproducirse. 

“Podrán cortar las flores, pero no podrán detener la primavera”

Pablo Neruda, poeta chileno.

Mamíferos como las vacas tienen a sus terneros en esta época del año y las ovejas, por mencionar solo un ejemplo, adaptan su celo en otoño para parir en primavera. Se ha demostrado que el factor más importante que determina esta característica es la mayor cantidad de horas luz por día, que desencadena por vía del nervio óptico los fenómenos reproductivos y hormonales de estas especies.

Fuente de inspiración para escritores, músicos y artistas plásticos, en todas las sociedades las estaciones también tuvieron una significación mitológica y cultural. En la mitología griega las explicaron mediante el rapto de Perséfone, la hija de Zeus y Deméter, madre universal de la naturaleza.  Según la leyenda, Perséfone fue secuestrada por Hades para hacerla su esposa y  llevada a vivir bajo tierra, pero la diosa se entristeció tanto que a Hades no le quedó otra alternativa que llegar a un arreglo: ella pasaría seis meses con él bajo tierra (otoño- invierno) y seis meses con su madre (primavera-verano).

Así, la primavera era para los griegos la celebración del retorno de la hija con Deméter, quien gracias a su alegría hacía florecer las plantas.

Hola, sol en mi cara.
Hola, tú que hiciste la mañana,
y la esparciste sobre los campos,
y en las caras de los tulipanes,
y en las campanas violetas,
de la enredadera que sacuden sus cabezas.

Y en las ventanas, incluso,
de los afligidos y los malhumorados.

Mary Oliver

Y en las civilizaciones del Antiguo Egipto, cuando el río Nilo desbordaba y se llevaba arrastradas las casas de barro de los campesinos, estos no maldecían ni se ponían tristes, sino que lo celebraban con una fiesta. Para ellos la llegada de esta estación era el momento de construir una nueva casa, dejar atrás sus penas y comenzar el año limpios, por fuera y por dentro. 

Lo cierto es que cuando llega la primavera el cuerpo y el alma se activan para adaptase al cambio de luz y a los días más largos. Son meses en que los seres humanos nos volvemos a conectar con el medio ambiente, a sentir la tibieza en el aire, el aroma de las flores. Meses en los que disfrutamos de pasar el día bajo el poder energizante del sol y estamos más predispuestos al encuentro con el otro.

Por eso se trata de un día especial que aún hoy se sigue festejando en todo el mundo.

La flor del cerezo en una postal típica de la celebración japonesa (Foto: Bagus Pangestu /Pexels).

Japón

Para la cultura japonesa la primavera representa un nuevo comienzo y es celebrada con la fiesta del cerezo. Una tradición donde toda la familia sale a hacer un picnic al aire libre para simplemente observar la floración de este árbol plantado a lo largo de las avenidas, parques, montañas y orillas del río. Un espectáculo increíble que tiñe el cielo de este país con una lluvia rosada de pétalos.

India

Es celebrada con el Holi, uno de los festivales más coloridos del mundo que dura todo el día y toda la noche, donde las personas se arrojan polvo de colores y agua como una manera de encontrarse con otros para conmemorar la llegada de esta nueva y colorida temporada. Hay música, diversión, danza y una conexión profunda con la libertad.

Holi, la fiesta de la primavera que se celebra en India (Foto: Yogendra Singh / Pexels).

México

Todos los años miles de personas se reúnen vestidos de blanco en las ruinas Teotihuacán para conmemorar la llegada de la primavera, celebración que se lleva adelante subiendo a la pirámide con la intensión de absorber la energía del sol y recargar el espíritu, de manera que sea suficiente para sobrellevar el resto del año. 

 China

La fiesta de la primavera representa uno de los festivales más importante del país. Se hace el primer día del año nuevo según su calendario y es el símbolo del comienzo y de otra rotación de siembra y cosecha. Según la región, se celebra con distintas costumbres, como la danza del león, la danza de los faroles del dragón, la representación de ópera local, el paseo por el mercado de flores o la romería.

Para las comunidades indígenas comienza el Auti Willka Chika, que señala la celebración del equinoccio de primavera, cuando la Pachamama se viste de colores y comienza el tiempo de florecimiento y el periodo de las lluvias. Además, es tiempo de Jisk’asata, que significa siembra y también de esquilar al ganado para comenzar a hilar los tejidos típicos de nuestras comunidades originarias. Durante los días siguientes a su llegada, se honra la sabiduría de las mujeres ancianas.

Argentina

En nuestro país la primavera coincide con el Día del Estudiante y, para festejar, la gente suele reunirse en parques y plazas para almorzar y pasar el día al aire libre. Hay conciertos, actividades gratuitas al aire libre y festivales, pero quizás la manifestación más bella de esta estación sea la simple promesa de ver en pocos días los más de 14 mil jacarandás plantados por el paisajista Carlos Thays a fines del siglo XIX, que como cada año para esta época volverán a alfombrar las calles y las avenidas con sus increíbles flores violetas.

La espesura 

Por Loreley El Jaber

El sol se cuela por mi ventana
se instala en mis pies
dibuja sombras
abraza mi cintura
y declara
lo que suelo olvidar:
ese calor que me acaricia
también
es parte de mi suerte.

Primavera

Por Diana Bellessi

Las calas, aros de Etiopía, abren su corola
blanca. Señalan un sol. La forma más simple
y perfecta.

Un aro de música para esta mañana.
Un viento del oeste
y la decisión de sostener la vida
entre los brazos abiertos.

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