Patios escondidos en la ciudad para disfrutar este verano - Sophia Online

Gastronomía

Patios escondidos en la ciudad para disfrutar este verano 

Rincones silenciosos con espacios verdes y una amplia oferta de comida y tragos para diferentes momentos del día. ¡Un recorrido por siete lugares increíbles en Buenos Aires!

POR Mariana Rolandi Perandones

En la tumultuosa Buenos Aires, de tráfico incesante, apuros y gritos en cada esquina, podemos encontrar muchos rinconcitos que escapan de la atención general y se esconden para regalarnos un momento reparador, de disfrute.  

Son tesoros ocultos en distintos barrios porteños, donde se puede comer algo, tomar un té o brunchear un domingo de fiaca y sueño, sin prisa. Son oasis urbanos, anidados en casas antiguas o en hoteles modernos, y no solo brindan un lindo ambiente, sino también cartas tentadoras y para todos los gustos. 

Aquí, siete patios y jardines ocultos que son perfectos enclaves para comer rico y disfrutar en la metrópolis: 

Abreboca

Una calle cualquiera en el barrio de Chacarita, el frente de una casa que pasa desapercibida. Tocar un timbre y esperar que, desde un pasillo largo, se asome una moza que invite a entrar. 

Y allí, luego de un salón enorme aparece el patio andaluz perfecto. Marco Suárez, la mano derecha del chef Leonardo Govetto Sosa, explica que durante mucho tiempo buscaron un lugar así. Calculan que ésta es una vivienda que fue construida en los años 30 y que, para ellos, implicó la misma sorpresa que para cada cliente que la conoce por primera vez. 

Venecitas, fuentes serpentarias, flores de colores, frases en los mosaicos, una parra y una enredadera trompeta de un fucsia intenso, son algunas de las postales mágicas de este patio escondido. 

La carta es moderna y variada, con raciones frías y calientes que incluyen un puré de cabutia con porotos pallares, un plato de alcauciles con salsa de morrones y ajíes con ricota, queso azul y suíco, entre varias otras opciones. También, tienen charcutería propia para los no vegetarianos, aceite de oliva traído de la Patagonia argentina y un arroz con socarrat —esa base crujiente que forma este cereal en las ollas y paelleras— que promete ser la gloria. 

¿Dónde? Fraga 541, Chacarita.  

Abierto miércoles a sábado de 20 a 00 h y domingos de 12 a 16 h.

Charqui 

Nos metemos en un hotel moderno en el que se encuentra este salón de estilo nórdico que esconde estratégicamente una joya: un jardín íntimo lleno de enredaderas y agapantos, donde no llega el ruido y los mozos se mueven despacio para no perturbar.

La carta siempre va con la temporada para ofrecer productos frescos, que protagonicen los veranos y los inviernos. Al almuerzo y la cena, se suma un muy recomendado brunch que se sirve de martes a domingo. 

Este desayuno tardío ofrece opciones tentadoras como hamburguesas de quinoa o de porotos negros; french toast con frutas; tostones de palta, panceta y huevo y pulled pork, ahumado —una típica preparación de cerdo a la barbacoa de la cocina norteamericana— en pan de zapallo, entre varias otras.  

¿Dónde? Palo Santo Hotel, Bonpland 2275, Palermo. 

Abierto martes de 12 a 15.30 h, miércoles a sábado de 12 a 23.30 h y domingos de 12 a 19 h

Casa Cavia 

Una emblemática casona con un jardín natural en el barrio de Palermo Chico. La vegetación, una cascada en el centro de la escena y la imponente arquitectura, preparan un ambiente placentero para disfrutar de día o de noche. 

Este escondite que es Casa Cavia, se presenta como un spot ideal para ir con amigas o para una salida romántica descontracturada, con una barra de coctelería de autor a cargo de Flavia Arroyo, a la que en el restaurante llaman “maestra de alquimias”. 

En la carta hay algunos imperdibles que no queremos dejar de mencionar: hojas de arroz y hierbas con hongos aliñados y salsa de maní, pasta casera con alcauciles crudos y crujientes, y langostinos curados con akusay y pickles de peras con yogur. Un dulce: el helado de limón casero con una infusión preparada con las hojas del limonero. 

¿Dónde? Cavia 2985, Palermo.

Abierto martes a sábado de 10 a 00 h y domingo y lunes de 10 a 19 h

Los jardines de Las Barquin 

Aquí hay dos historias para contar. Por un lado, el Museo de Arte Hispanoamericano Fernández Blanco, ubicado en el Palacio Noel del barrio de Retiro, posee uno de los jardines más bellos de la ciudad. Su diseño fue realizado por Martín Noel, arquitecto argentino representante de la corriente neocolonial, y restaurado hace poco por el paisajista Jorge Bayá Casal. 

Tiene antiguos olivos y naranjos que crecen junto a especies nativas sudamericanas como ombúes, palos borrachos y jacarandás. En los rincones, hay macetas enormes con malvones, jazmines, hortensias y rosales. A pocos metros de la concurrida Avenida Libertador, es un verdadero oasis. 

La segunda historia es que el año pasado, los famosos cocineros Germán Sitz, Pedro Peña —la dupla de “Niño Gordo” y “La Carnicería»— y Alejandro Feraud —de “Alo’s”— se unieron para armar este espacio en el centro de los jardines. 

¿Por qué el nombre Las Barquin?

En esta propiedad solía vivir la Condesa María Ignacia de Velasco Tagle Bracho, quien recibió su título nobiliario pasados sus 60 años y que nunca se casó ni tuvo hijos. De alguna manera, “adoptó” a sus sobrinas, las Barquin, las muchachas más bellas de Buenos Aires según los chismes de la época, que también cuentan que sus numerosos pretendientes desfilaban por estos jardines. 

Germán dice que buscan honrar aquellos años coincidentes con el palacio, en los que Argentina era el granero del mundo. “Los cereales han sido el motor económico histórico de la Argentina, con los que el país pagó sus cuentas siempre”, explica. Por eso prioriza platos que tienen a estos alimentos como protagonistas. 

De los principales, el rissotto de cebada, queso pecorino, hongos, brócoli, espinaca y ajo negro fermentado es un recomendado absoluto. 

¿Dónde? Suipacha 1422, Retiro.

Abierto lunes y miércoles de 11 a 19 h, jueves y viernes de 11 a 23 h, sábados de 10 a 23 h y domingos de 10 a 19 h

Somos Asado

Gustavo Portela tenía un sueño. Y fue gracias a su talento, esfuerzo y a la ayuda de su compañera de toda la vida, Verónica Krichmar, que pudo cumplirlo. Alejado de los saturados circuitos gastronómicos de algunas zonas de Palermo, armaron este restaurante emplazado en la que fuera otrora la fábrica de camisas del abuelo de Vero. 

Esa fábrica tenía un patio olvidado que se usaba de depósito. De a poco, el matrimonio sacó todo, revalorizó la vegetación, limpió las paredes y compró muebles cancheros y calefacción para los inviernos. Así, en el fondo de “Somos asado”, se descubre este lugar increíble, espacioso, lleno plantas selváticas, oxígeno y noches estrelladas. 

Todo tiene un aura romántica y un poco vintage, que se disfruta a todas horas mientras se prueban cortes de carne añejados y platos súper cuidados como el gratinado de alcauciles, gírgolas y portobellos o la provoleta con dulce de zapallo, hojas verdes, hierbas y criolla. 

¿Dónde? Scalabrini Ortiz 651, Villa Crespo.

Abierto miércoles a sábado a partir de las 20 h

L’Adesso

Leo Fumarola nació en La Puglia, Italia, más precisamente en el pueblo Martina Franca, donde tuvo su primer trabajo cocinando pastas a los 14 años. En el barrio de Palermo, enamorado de una argentina y con niños nacidos aquí, buscó un local que tuviera un espacio a cielo abierto, verde, relajado. Y, ciertamente, escondido del lío de los transeúntes en esa zona de Buenos Aires. 

Los imperdibles de Leo son esos tesoros que trajo de su país: los tortelli di zucca con burro, salvia e amaretti —pastas rellenas de calabaza—; los fettuccine con gamberi, zucchine e limone, es decir, con langostinos, zapallitos y limón, y la lasagna classica all Emiliana que trae salsa boloñesa y blanca gratinadas.

¿Dónde? Fray Justo Santamaría de Oro 2047, Palermo.  

Abierto martes a sábado de 20 a 00 h y domingos de 12.30 a 16.30 h

Soler Vino Pizza 

El dato clave de este lugar es que queda a pocas cuadras del Movistar Arena, así que es un gran plan siempre, pero mucho más cuando se sale de un recital con la adrenalina a full y buscando un respiro. 

Hace poquito abrió en una esquina y tiene una carta que fusiona muy buenos vinos naturales y pizzas romanas. El salón es tan lindo que hasta tiene un piano y una mesa antigua y enorme donde suelen reunirse grupos de amigos. También cabe destacar su atractivo patio interno, cuyo centro corona un olivo, y en el que se disponen mesitas de hierro para que uno pueda sentarse a tomar algo y escuchar música. Desde allí, se sube a una gran terraza que tiene mesas comunitarias y reposeras para relajarse en modo playero.

¿Dónde? Darwin 996, Villa Crespo.

Abierto miércoles a domingo de 18 a 00 h

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