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Mujer y trabajo

14 diciembre, 2016

Papa Studio: pasión por hacer

Desde que se reunieron para compartir experiencias, estas siete mentes curiosas impulsan proyectos propios y ajenos. Asesoran, hacen branding, aprovechan la tecnología para las redes y cooperan en lugar de competir: la clave de un círculo emprendedor en crecimiento.


Por Agustina Rabaini. Fotos: Estefanía Landesmann.

“Somos un equipo de mujeres, cada una con su proyecto, pero con ganas de hacer y ayudar a otros a mejorar sus emprendimientos. Cuando trabajamos en conjunto, el potencial es más grande”, explica Rocío González (31), pero también podrían haberlo dicho Lorena, Agustina, Gabriela, Daniela, Tais o Ayelén.

Las integrantes de Papa Studio se fueron fortaleciendo como equipo para impulsar tanto proyectos propios como los de quienes se acercan a buscar un asesoramiento integral, desde un pequeño emprendedor hasta una reconocida marca de indumentaria deportiva.

Formadas en diversas áreas de trabajo, las chicas llevan tiempo reunidas en un quehacer compartido que nació como un proyecto entre dos amigas emprendedoras. Ellas son Rocío González, arquitecta y el alma máter de Greca, una marca de diseño de objetos con botones reciclados, y Lorena Nuñez, una diseñadora que, antes de ser emprendedora, trabajaba en marcas de retail y desarrollando imagen corporativa. También ella creó una marca propia, Totebag, a través de la que comercializa bolsas reusables de diseño compacto.

Rocío y Lorena se encontraron en el Centro Metropolitano de Diseño cuando sus marcas resultaron ganadoras de Incuba 2011. Desde entonces empezaron a compartir espacios: Tienda Paraíso en Casa FOA, la comunidad de Empresas B de Argentina, y ferias como Puro Diseño y Cafira.

Juntas han sido mentoras o madrinas de emprendimientos más chicos y en determinado momento surgió la necesidad de sumar al equipo a otras integrantes para responder a desafíos más importantes. “Como necesitábamos sumar expertise, fueron llegando Gaby, que es abogada; Daniela, que es artista visual y realiza vidrieras; Tais, periodista especializada en lo ambiental; Agustina, una arquitecta que había compartido horas de facultad con Rocío. También está Ayelén, que trabaja en diseño gráfico, además de Natalia Nuñez, socia de Lorena en Totebag, entre otros.

Lorena Nuñez y Rocío González juntaron el impacto social –brindan trabajo a cooperativas y a talleres externos–, lo ambiental y el diseño en sus marcas. Hoy Papa Studio es una vidriera para sus productos, pero también el lugar donde todo el equipo hace sinergia de ideas. 

“La idea era que cada una pudiera lucirse individualmente y que, a la vez, aportara a Papa algo diferente. Que las individualidades no le ganaran al proyecto común”, explica Lorena y, con humor, ofrece una síntesis de lo que hacen en Papa Studio: “Somos como el homeópata de la publicidad; no vamos al síntoma sino al todo, pensamos cómo es el modelo de negocio, cómo comunicarlo, si puede ser exitoso o no y si tiene futuro a largo plazo”.

Gabriela Yoshihara tiene 52 años y se sumó a Papa Studio como abogada especialista en propiedad intelectual. “La idea es dar una protección integral en cuanto a imagen y diseño , pero también generar conciencia de que cuando uno registra una marca o un derecho de autor, está creando un bien intangible con valor”, dice Gabriela, que también es una apasionada docente universitaria.

A su lado está Daniela Lavenas, de 35, una artista y realizadora visual con experiencia en instalaciones para espacios comerciales. “Me dedico a hacer arte en vidrieras y diseño de tiendas para locales. Participar de los proyectos de Papa Studio es gratificante. Busco generar ambientes que representen tanto lo emotivo del espacio como lo estético, hasta las texturas. Ahora vengo de terminar la vidriera de un local donde pude hacer cosas a mano, algo que me encanta”, cuenta.

El aporte de Agustina Falcón, arquitecta de la UBA, va desde la planificación y creación de los proyectos hasta el equipamiento. Amante de los colores cálidos y los ambientes con mucha luz, dice: “Papa me conecta con otras disciplinas y eso me enriquece. Como arquitecta hago obras de cero y también refacciones, pero el trabajo es más solitario. Venir acá, en cambio, me da ganas de generar otras cosas, de compartir e intercambiar ideas”.

Tais Gadea Lara, tiene 28 años y es la periodista del grupo. Especializada en temas de ambiente, viaja por el mundo y es una apasionada a la hora de comunicar la fuerza de este proyecto colectivo: “No es casual que estemos todas acá y que se vayan construyendo redes. Como periodista, fue tan inspirador conocer el proyecto sustentable de Lorena con Greca que, después de hacerle una nota para un diario, supe que quería generar una mayor conciencia sobre estos temas. Desde que me sumé al equipo, además de comunicar los proyectos del estudio, el co-working me permitió mejorar mi propio emprendimiento: con ellas desarrollé mi sitio web”, cuenta.

La más joven del grupo, Ayelén Mortensen, tiene 24 años, es diseñadora gráfica y coincide: “Me encanta trabajar con las chicas porque hago cosas que me gustan, con libertad total. Hay días en los que saco una hoja, las pinturitas y trabajo a mano primero para después pasar a la compu. Después se los paso y así vamos cerrando ideas. Como los proyectos cambian, la rutina es dinámica”.

Escuchándolas intercambiar experiencias, se percibe un ir y venir entre generaciones también sobre temas como los hijos, los amores, los proyectos y otros sueños. Las une la pasión por hacer y mejorar, como en un círculo de onda expansiva. Al despedirse, cuentan que usan una plataforma que les permite trabajar on-line: “Tenemos un idioma común y es contagioso. Vamos ser cada vez más”.

“La idea es que cada una pueda lucirse y que, a la vez, pueda aportar algo diferente al proyecto común”. Lorena Nuñez

 

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