La práctica de la sencillez voluntaria - Sophia Online

OPINIÓN

La práctica de la sencillez voluntaria

Virginia Gawel/ La vida como camino

Descubrir cómo se practica la sencillez y de qué manera puede transformar nuestra vida, es la misión de esta reflexión acerca de eso que podemos y debemos soltar.

Hay pequeños hechos que pueden modificar el rumbo de nuestro destino. Hace muchos años estaba yo de visita en la casa de una nueva amiga, interesada en los mismos temas que siempre guiaron a mi corazón. En un momento dado, su hijo la llamó y me encontré sola en su cocina. Me puse a mirar un almanaque de esos que tienen una frase para cada día, y que siempre me gustaron. Empecé a hojearlo, y, como nos pasa a muchos de los que amamos las ideas sensibles, entré en la desesperación de querer anotar la mayoría de ellas, retenerlas… lo cual era imposible.

Observé mi voracidad, sin poder menguarla. Así llegué al día 365 del calendario. Y allí estaba la única frase que nunca olvidé, y que no necesité anotar. Decía Henry David Thoreau algo tan escueto como esto: «¡Simplifica, simplifica!». Hoy encuentro, al buscarla, su texto completo: «¡Simplifica, simplifica! En lugar de tres comidas al día, si es necesario, come una; en lugar de cien platos, diez; y reduce las demás cosas en proporción». Dentro mío se simplificó tanto, que con la primera parte alcanzó para, a lo largo de este tiempo, transformar poco a poco cada aspecto de mi vida.

A lo largo de 40 años que llevo de profesión en psicología (30 como terapeuta y hoy como docente), encontré que una manera eficaz de acompañar a otros ha sido facilitarles el mirar sus vidas con esa consigna. Con mucha frecuencia nuestro sufrimiento, nuestra frustración, nuestra ansiedad, pueden menguar cuando observamos en qué área de nuestra vida necesitaríamos aplicar la simplificación. Lo contrario a la vida sencilla es la dolorosa sensación de carencia de algo que casi nunca es verdaderamente indispensable. Y lo que realmente importa en el mapa de nuestras actividades y nuestros afectos suele quedar eclipsado porque nuestro tiempo y energía son malversados en trajines verdaderamente prescindibles.

El Sistema presiona en sentido contrario, generando una hipnosis personal y colectiva. Cuando logramos liberarnos de esa hipnosis (a la que se suman nuestro propios condicionamientos históricos), una corriente de vida comienza a fluir en la presencia de cada día. He visto que muchas personas solo llegan a soltar lo prescindible (que parecía imprescindible) luego de una situación extrema que les hace ver la trampa mortal en la que viven.

Yo misma he pasado por allí, y aspiro a estar atenta para no volver a quedar capturada por gente que sería mejor correr de mi mapa afectivo, actividades que vampirizan mi salud y mi energía, o cosas que el mercado me dice que debo tener para poder ser feliz. Entonces se puede comprender esto: «El costo de una cosa es la cantidad de vida que se necesita para obtenerla. Cuando aprendamos a valorar nuestro tiempo como nuestro recurso más preciado, dejaremos de cambiarlo por cosas que realmente no añaden valor a nuestra existencia». Y creo que no solo cosas, sino vínculos insanos también, necesitan pasar por ese tamiz.

 

 

La sencillez voluntaria es, entonces, una práctica. En cada simplificación que vamos pudiendo hacer hay un acto de desapego, que puede ser al principio difícil, pero luego se va convirtiendo en un modo de estar en el mundo. Dice Thoreau: “La vida está llena de problemas y preocupaciones porque complicamos nuestra existencia con cosas que no necesitamos. Reducir nuestras demandas es descubrir que la felicidad no está en añadir, sino en restar todo aquello que no sirve a nuestra alma».

Cuando Thoreau se sintió ahogado por las presiones que imponía su época (¡y era en 1845, inicios de la era industrial!), decidió hacer el experimento de vivir en un bosque, construyendo él mismo una mínima cabaña junto al lago Walden, en Massachusetts, Estados Unidos. Su propósito implicó subsistir con lo esencial, y observar la naturaleza.

Las ideas que le nacieron de su experimento dieron vida a su obra escrita, que inspiró profundamente a grandes como Mahatma Gandhi o Martin Luther King. Nos legó un modelo de cómo la vida sencilla y los principios éticos pueden transformar sociedades e individuos.

¿Y nuestra vida? ¿Cómo diseñar una vida más sencilla en una estructura que todo el tiempo nos gatilla para que sea lo contrario? Desde ya, requiere de valor. A veces la decisión implica cambios radicales, tal como puede ser instalarse más cerca de la naturaleza, achicar la cantidad de objetos que recargan nuestra casa, ganarse el sustento de otra manera, desprenderse de vínculos que son insanos para nuestro espíritu y tener entonces tiempo para los que sí son valiosos…

¿Cómo es la práctica de la sencillez elegida? En mi experiencia, aplica a todas las áreas de la vida, y requiere de una observación lo más constante posible. Por ejemplo, al escribir este texto me encontré naufragando en la ansiedad de querer compartirles más y más frases de Thoreau. ¡Y la contradicción, en este mismo instante, me causa gracia!

Tenerlo en cuenta todo, poco a poco, mirando el mapa de cómo tenemos organizada nuestra vida y preguntarnos: ¿cómo podría simplificar esto que ocupa tanto espacio en mí? Sacando hierbas de mi jardín ayer, había muchas plantas pequeñas de una flor que es muy bella en el verano. Sin embargo, tuve que elegir arrancar varias de ellas, para que las que dejara tuviesen suficiente espacio que les permitiera expandirse. Hacerlo primero me implicó dolor por estar quitándole la oportunidad a cada uno de esos brotes. Y luego me di cuenta: estoy simplificando. Es un acto de desapego para que tenga espacio lo que queremos que crezca.

¿Cuál sería la tarea de simplificación que este día te propone, que los meses próximos te indican? En función de ello es que podrás establecer un propósito. Y aunque pueda parecerte pequeño, quizás ese acto de simplificación te dé rumbo hacia un destino más pleno. Así también lo dicen las antiguas psicologías de Oriente. Deseo que seas feliz con cada acto hacia una vida sencilla. ¡Que así sea! Va mi abrazo contigo.

 

 

6 COMENTARIOS

  1. Que buen artículo! Si tan solo pudiésemos practicar la sencillez en que ver, escuchar y sentir, la vida tendría cada día un nuevo sentido. No siempre puedo!

  2. Espectacular…. un GRACIAS profundo por tan linda y sencilla reflexión… a veces, menos es más… creería que ese es el trasfondo que me dejan estás líneas… GRACIAS nuevamente.

  3. Me encantó.Hace tiempo que vengo pensando en simplificar.Desde que leí El don del mar de Anne Morrow Lindbergh, precioso libro donde la aurora ya viuda de Charles Lindbergh,decide eso para su vida , simplificar,y usa esas mismas palabras.
    Yo simplificó en casa mudanza pero no es suficiente.Para tener una vida más sencilla hay que necesitar menos cosas, no sólo materiales, más silencio, más calma, menos celular, menos ruidos exteriores e interiores.Gracias Virginia,recibo tu abrazo y va el mio

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