Sophia - Despliega el Alma

Violencia

12 mayo, 2015

#NiUnaMenos, todas a la marcha

Las últimas muertes encendieron la mecha de la indignación y la convocatoria corrió en las redes como un reguero. El próximo 3 de junio a las 17 hs. todas al Congreso. Por las que ya no están, por las que todavía podemos hacer algo.


 

Chiara Páez tenía 14 años y, al parecer, estaba embarazada. Tras una intensa búsqueda luego de su desaparición, fue encontrada ayer, muerta y enterrada en la casa de su novio, un joven de 16 años. Todo sucedió en Rufino, provincia de Santa Fe, la ciudad que la vio nacer y donde Chiara iba al colegio y jugaba, tiempo atrás, con sus amigas del barrio. La familia de la chica no entendía cómo su novio, quien llamaba insistentemente para preguntar si tenían noticias suyas, se convertía en el principal sospechoso de un asesinato que, de acuerdo a las primeras pericias, habría sido causado por un golpe en la cabeza.

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El lugar donde encontraron a Chiara, al fondo de la casa de su novio. Imagen: TN Noticias.

No había denuncias de violencia previas, pero igual la violencia estaba ahí, agazapada en la cabeza de ese varón que se sintió con derecho a golpear a Chiara hasta matarla. O en el cuchillo que días atrás se clavó en Agustina, cuando su novio la apuñaló en Puerto Madero. O en el abdomen de Gabriela, esa mujer asesinada en Caballito por un hombre que se había obsesionado con ella. O en el que sirvió al ex marido despechado para degollar a María Eugenia, una maestra jardinera frente a sus alumnos de sala de 3, en Córdoba.

Una violencia traducida en esa fuerza que se retroalimenta de una cultura machista, donde las mujeres son solo objeto y los varones pueden eliminarlas de la faz de la Tierra, si así se les da la gana. Esa misma fuerza que tiró a Ángeles Rawson a la basura, ahorcó a Lola Chomnalez mientras veraneaba, mató a Melina Romero y a Daiana García… A tantas otras mujeres que salen todos los días en los diarios y los noticieros, y que hasta hace no hace mucho tiempo engrosaban las listas de “víctimas de crímenes pasionales”, mientras sus asesinos eran considerados como hombres atormentados por el amor, apasionados fuera de sí, y el “algo habrán hecho esas mujeres” se murmuraba cruelmente por lo bajo. La ola de crímenes que hoy vivimos con estupor no nacieron de un repollo, sino de una seguidilla de hechos que históricamente se consideraron delitos menores y ahora nos caen encima, con todo su peso.

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María Eugenia, Chiara, Nicole, Lola, Gabriela, Melina, Daiana, Ángeles, Paola… y tantas otras.

Pero ya no. Y con el propósito de que todas esas muertes no sean en vano, nació el hashtag #NiUnaMenos. Como una explosión de bronca acá y un eco más allá, hasta viralizarse en las redes sociales con toda la fuerza de la palabra oral y escrita.

La convocatoria dio lugar a un encuentro organizado por personalidades de la cultura, con una Maratón de Lectura contra el Femicidio en el Museo de la Lengua. También estuvieron presentes familiares, amigas y amigos de mujeres asesinadas, como, Jorge Taddei, padre de Wanda Taddei (incinerada por su pareja) y Adriana Belmonte, la madre de Lola Chomnalez. Hubo cartas, hubo lágrimas, hubo #NiUnaMenos, que se traduce en el compromiso de dar vida a una movilización sin precedentes en tiempos de muertes de mujeres evitables.

Es que ¿cómo podemos seguir sin movilizarnos junto a nuestras madres, hermanas, hijas y abuelas, si cada 30 horas una mujer muere en circunstancias violentas a manos de un varón? ¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo que sea él quien determine cuánto valen nuestros cuerpos, nuestros sueños, nuestras vidas? No son locos, son imputables. Son engranajes de una cultura que desde hace siglos denigra a la mujer.

Es hora de pensar, pero también de hacer algo al respecto. De romper el círculo de silencio e impunidad. Es momento de leer los titulares con indignación y no quedarse de brazos cruzados, a la espera de tener suerte y no perder en el camino a alguna mujer querida. Es tiempo de que los nombres de mujeres dejen de ser seguidos por las palabras “violada”, “asesinada”, “degollada”, “quemada”, “enterrada”, “desaparecida”… Para que nunca más haya un femicidio y, si lo hay, que la Justicia (esa mujer tantas veces vapuleada por los varones) se haga sentir en sus proporciones más enormes.

El trabajo es de todos, varones y mujeres. Y la convocatoria está en marcha, a la espera de acciones concretas, como una asignación de un presupuesto real y a nivel nacional, que permita llevar adelante políticas de género. Para ayudar a las mujeres que sufren actualmente violencia de género en su casa y también para mejorar la calidad de vida de todas las mujeres.

Ya se sumaron los periodistas, un paso fundamental para asumir el compromiso de hacer llegar mensajes no sexistas y desarticular la violencia machista que nos llegan todos los días a través de los medios. También se sumaron escritores, actores, políticos, organizaciones…

Ahora sumate vos también con el hashtag #NiUnaMenos en las redes. Con tu presencia el miércoles 3 de junio a las 17 hs. frente al Congreso. Por vos. Por una sociedad mejor para todos.

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