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«Nadie más nos puede mandar a callar»

Carolina Barone

Es la presidenta de la asociación Mujeres como Vos, una ONG que realiza una cruzada antitrata de personas a través de la iniciativa “Martes Rojos”. Entre la solidaridad y la política, se anima a cuestionar a las mafias e impulsa cambios desde el Parlamento de las Mujeres de la Legislatura porteña. Por Agustina Rabaini.

A esta preocupación por los temas de género la terminé de parir cuando tuve a mi hija, Martina”, dice Carolina Barone, una politóloga que, a los 27 años, ya es mamá de una nena de 3, pero también presidenta de Mujeres como Vos, una ONG que impulsa iniciativas relacionadas con temas urgentes como la lucha contra la trata de personas, el cáncer de mama y la violencia de género, además de “empujar” proyectos que han llegado a convertirse en leyes en el Congreso de la Nación.

Con formación en Relaciones Internacionales en la UADE, Barone trabaja en la Legislatura desde los 20 años. Primero fue asesora del diputado Carlos Garayalde y, más tarde, se desempeñó como directora de Relaciones Internacionales y Cooperación en la Legislatura porteña, cargo que ocupa hasta hoy.

Hija de una docente que daba clases en escuelas primarias y enseñaba a leer y a escribir a adultos, y de un ex ferroviario, Carolina nació y creció en Venado Tuerto, Santa Fe. En la adolescencia se acercó a Interact, el grupo de jóvenes del Rotary Club donde encontró un lugar, amigos, y dio sus primeros pasos en el camino de la solidaridad. “En un momento fui elegida representante distrital de los jóvenes de la provincia y así pudimos fundar veinte clubes de jóvenes en el sur de la provincia de Santa Fe”, recuerda ahora acerca de aquel primer impulso en el campo social. Hoy cuenta que fue un video de la ONU que mostraba a voluntarios que viajaban a lugares como Somalia lo que la animó a estudiar Relaciones Internacionales, ya que el título era un requisito a la hora de postularse para la aventura solidaria. A los 18 años vino a vivir a Buenos Aires, donde cursó la carrera y, con la ayuda de una beca y esfuerzo, pudo graduarse con medalla de honor. Mientras tanto, durante su formación, trabajó en un estudio jurídico donde inició su camino en el área de Relaciones Internacionales.

Hoy Carolina pasa gran parte de su tiempo en la Legislatura porteña, pero se entusiasma especialmente cuando habla de Mujeres como Vos, la asociación que preside y donde se propone dar a conocer problemáticas que afectan a las mujeres y sus familias, pero también analizar e investigar propuestas que puedan ser concretadas como políticas públicas.

“Todo nació con esta inquietud social que traigo. En 2009 ya tenía un cargo de mucha responsabilidad, pero necesitaba hacer algo más. Con un grupo de amigas y conocidas, empezamos a hacer viandas para gente que estuviera en la calle y eso fue solo el comienzo. Tenía 23 años, había quedado embarazada de una nena, y estaba cada vez más interesada en el tema de la mujer. Empecé a leer, a asistir a cursos, conferencias, jornadas… En la Legislatura se cocinan políticas públicas, se cuestionan programas que se pueden mejorar y, con la formación que traía, pensé en unir todo. Así nació Mujeres como Vos”.

–Desde la ONG hoy impulsan acciones contra la trata o de prevención en la salud, pero también proponen modificaciones en programas de políticas públicas.

–Sí. A partir de mi trabajo en la Legislatura porteña, supe de la existencia del Parlamento de las Mujeres, aprendí a proponer los proyectos de ley y puedo hacer presentaciones civiles. En estos años encontramos proyectos que, con el esfuerzo de muchos, poco a poco pudieron ver la luz, como la ley de trata, la ley de violencia, la ley de Grooming, la que preve multas para los integrantes de la cadena de oferta sexual, la ley de prohibición de oferta sexual en la vía pública y la de prevención de violencia en el noviazgo. En 2012, el primer Parlamento de las Mujeres invitó a diversas ONG a participar y a promover iniciativas legislativas que fueran de su interés. La idea es sumar esfuerzos y poder trabajar en colaboración.

–Los Martes Rojos que organizan contra la trata de personas nacieron una semana después del inexplicable fallo por la causa de Marita Verón que, en 2012, absolvió a los doce imputados.

–Sí, había conocido a Susana Trimarco en Tucumán unos meses antes, y el día de la sentencia estuvimos acompañándola. Fue muy indignante. En ese momento había una legisladora, Gabriela Seijo, que planteaba multar con penas de dinero a la cadena de publicidad de oferta sexual en la vida pública, y le propusimos realizar una acción: salir a arrancar volantes de oferta sexual en el Microcentro. Más tarde, el proyecto de Seijo fue aprobado y lo que hicimos fue empezar a subir a la Web los números telefónicos y direcciones publicados en los volantes que despegábamos, para que pudieran integrar la base de datos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Nosotros estamos desde el comienzo, pero hay otras organizaciones, como Mujeres por la Paz y Buenos Vecinos 11, que se acercaron y somos cada vez más. La idea es que las acciones se repliquen en otros puntos del  país. Hoy la “despegatina” se hace también en Rosario y en Córdoba.

–¿Cuál es el objetivo de los Martes Rojos?

–La idea es poner nuestro grano de arena en la lucha contra lo más perverso que se puede ejercer contra una mujer o una niña: la trata con fines de explotación sexual. El Estado tiene su responsabilidad, pero como ciudadanos todos debemos comprometernos a combatir este delito. Si bien es un rol que tendría que cumplir el Estado, desde nuestro lugar podemos aportar algo. No podemos sacar todos los volantes, porque los despegás y al rato está todo el Microcentro empapelado de vuelta, pero sí animar a otros a sumarse y a visibilizar la acción, con las bolsas rojas que usamos para la recolección, con comunicados de prensa y donde podamos. Queremos hacerles entender a los hombres que muchas de esas chicas podrían ser sus hijas, sus madres o sus hermanas.

–¿Qué pasa con las mujeres que ejercen la prostitución? Ustedes aclararon que, con esta acción, la idea no es salir a “cazar prostitutas”.

–Sí, es importante aclararlo porque cualquier mujer que, por el motivo que fuere, ejerce la prostitución está siempre en una condición de vulnerabilidad. Cuando creamos los Martes Rojos, apuntábamos a desmantelar la cadena de oferta sexual, pero de ninguna manera ir contra ellas. Si alguien te da un volante porque otro lo mandó hacerlo, ya sea hombre o mujer; si alguien ofrece a una mujer como si fuese una porción de pizza o un objeto con determinadas características, vamos a ir contra eso; contra el esquema de explotación y de ganancia de dinero a costa del cuerpo de una persona. Esas mujeres sufren unas doce violaciones diarias, porque ninguna elige estar con ese hombre; no les queda otra, son obligadas, y en algunos casos lo hacen amenazadas de muerte… Nadie nace con la vocación de ser prostituta. Nadie se levanta y dice: “¿Qué me gustaría ser en la vida? Puta”. Puede ser que algunas de ellas ejerzan la prostitución por un mandato cultural o social, o porque sus madres lo hicieron y lo ven como algo natural. Tal vez lo que nosotros vemos como algo aberrante, ellas lo ven diferente, pero hay que saber ponerse en el lugar de estas niñas y mujeres a quienes les tocó otra situación en la vida.

–¿Qué otras acciones realizan desde la ONG?

–Apuntamos a la prevención de la salud y de la violencia. En lo que tiene que ver con acompañamiento a las víctimas, colaboramos con la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte. Desde hace un tiempo, damos talleres de prevención de la violencia en el noviazgo. A veces llegan chicas muy jóvenes que ya fueron mamás y vivieron diez años de violencia. Hay que apuntar a la educación desde temprano. El tema todavía no está integrado a nivel formal, pero cuando nos llaman de colegios, vamos y ofrecemos información.

–¿Llevás a tu hija a las iniciativas?

–Sí, viene a todos lados conmigo, y a ella de chiquita voy a hablarle de ciertas cosas que nos pasan a las mujeres; todas hemos pasado por maltratos. En mi caso, no en el ámbito familiar pero sí en alguna relación del pasado y laboral también. Por eso, me parece tan importante la prevención. Cuando tomás conciencia de esto, podés decir: “Pará, que no le pase a la de al lado”. Las estadísticas indican que 1 de cada 3 mujeres ha sufrido algún tipo de violencia en su vida, y en nuestro país 4,5 millones de mujeres atraviesan este flagelo, lo que representa un 10% del total de la población. Una de cada tres mujeres en el mundo es golpeada, ya sea por su pareja, su jefe, por familiares, vecinos. Tengo una hija mujer, y a ella nadie le va a levantar la voz porque va a tener recursos que otras mujeres no tuvieron. La educación es fundamental; las chicas tienen que saber que pueden hablar, que nadie nunca más las puede mandar callar. 

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"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un instante".

Oscar Wilde