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Educación

18 abril, 2011

Mitos y verdades sobre el estudio

Las madres siempre nos desvelamos por ayudar a nuestros hijos a estudiar y aprender mejor. Sin embargo, según estudios publicados recientemente por el diario The New York Times, algunas de las ideas que hemos sostenido desde siempre podrían estar erradas. Aquí, los tres consejos más importantes.Tomá nota.  


  1. Los chicos NO necesitan hacer sus deberes en el mismo lugar y a la misma hora todos los días. Aparentemente, los seres humanos aprenden mejor si varían el ambiente en el cual estudian. Según este descubrimiento, estudiar en el parque o en la sala de espera del consultorio del dentista está perfecto, sobre todo si más tarde lo repasamos en la mesa de la cocina. Los científicos cognitivos creen que estudiar algo en distintos ambientes aumenta las conexiones neuronales asociadas a aquello que intentamos aprender, porque lo vincula con una mutiplicidad de estímulos (el sol y el pasto de la plaza, las voces de fondo en el consultorio, etc). A más conexiones neuronales, aseguran, mayor aprendizaje.

  2. Estudiar un poquito cada día es mejor que todo junto. Esto ya lo sabíamos: nos lo dijeron a todas nuestras mamás y nosotras a nuestros chicos, y en este caso ¡teníamos razón! Lo nuevo es que con un ratito cada día alcanza y sobra, es mucho más eficiente, y ahora también se sabe que no aportan nada los esfuerzos heroicos de último momento. Léase, el día del examen. Puede que pasen la prueba, pero no se acordarán una sola palabra al día siguiente. En resumen: practicar ortografía cuatro días durante 8.5 minutos es mejor que hacerlo 34 minutos seguidos, con todos estresados, en la mesa del desayuno o en el auto camino al colegio. Demás está decirlo, también es mejor para la armonía familiar… Y una cosa más: conviene que estudien al mismo tiempo varios aspectos de un problema que uno solo: por ejemplo, lectura, escritura y fonética de un idioma nuevo. ¿Por qué? Porque de esta manera se logra trazaruna impresión más profunda en el cerebro.

  3. Tomar los exámenes como una gran herramienta de aprendizaje. Por más antipático que nos resulte a todos, parecería que el examen tiene valor como herramienta educativa. A los alumnos les va mejor si estudian por un período de veinte minutos, y luego pasan otros veinte dando examen sobre esos contenidos, que si estudian cuarenta minutos seguidos. Esto es porque el hecho de esforzarse por recordar cambia nuestra manera de pensar sobre el tema en cuestión. Así que no desistamos de la práctica de hacerles preguntas antes del examen (¡eso sí, si quieren, en el auto camino al cole!), y para los alumnos más grandes, aconsejan alentarlos a que pidan exámenes de práctica para estudiar. Ahora, lograr que lo hagan -está claro- es otra cosa. 

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