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Mindfulness y descansos rutinarios, las claves para evitar el burnout según Daniel Goleman

En su nuevo libro Optimal, los terapeutas estadounidenses Daniel Goleman y Cary Cherniss invitan a explorar lo que llaman el estado óptimo, una forma de estar en el mundo en mayor conexión con el momento presente, las emociones y nuestros vínculos.

Por Carolina Abarca

En un mundo donde el desarrollo personal y profesional se ven constantemente desafiados por el multitasking, la distracción y el estrés, los psicólogos e investigadores estadounidenses Daniel Goleman y Cary Cherniss nos ofrecen una perspectiva renovadora en su nuevo libro Optimal. En él introducen el concepto de estado óptimo, un equilibrio entre un estado de concentración profunda y de serenidad total, como el pilar para alcanzar la mejor versión de nosotros mismos en todas las facetas de la vida, ya sea en el desempeño como adultos que criamos hijos o como trabajadores que debemos resolver problemas e interactuar en equipo.

“El estado óptimo, para hacer cualquier cosa, incluso el trabajo, es un estado en el que uno se desempeña muy bien, está muy satisfecho, está involucrado, se siente bien, está enfocado en lo que está haciendo”, explicó Daniel Goleman durante la rueda de prensa que ofreció para presentar su último trabajo y a la que accedió Sophia. El autor, que con su bestseller Inteligencia emocional publicado en 1995 revolucionó el concepto de inteligencia, agregó: “Yo he visto durante mi carrera como autor, como periodista, que el estado óptimo es aquel en que puedo hacer fácilmente lo que tengo que hacer. Tal vez tengo que escribir un artículo de 650 palabras antes de las tres de la tarde, y este es el estado en el que lo puedo hacer: si tengo distracciones, si estoy molesto, si no estoy relajado, es más difícil hacerlo. Y es más difícil hacer cualquier cosa”.

El estado óptimo: más allá del «flow»

El estado óptimo se presenta como un estado más accesible y controlable que el tradicional flow. Mientras que el flow es un estado caracterizado por una profunda concentración combinada con una serenidad inquebrantable, se lo asocia con la zona de máximo rendimiento de un atleta y con frecuencia parece fuera de nuestro control, el estado óptimo puede ser cultivado conscientemente a través de técnicas específicas de atención y meditación. Así, se vuelve una herramienta poderosa para mejorar nuestra capacidad de enfoque y calma, sobre todo cuando distractores de toda índole capturan nuestros sentidos.

Para el autor, vivimos un tiempo de muchas distracciones, y menciona las redes sociales y los emails como los grandes enemigos de la concentración. “Es muy diferente a cuando uno solo recibía cartas en el correo físico. La vida era más lenta. Ahora hay mucho estrés y hay distracciones. Es cada vez más importante controlar nuestra atención, porque cuando hacemos eso, podemos enfocarnos en lo que es importante en este minuto”, señaló a los periodistas.

«El modelo óptimo ofrece un equivalente de desempeño que coincide con la noción de que, en el marco de la crianza, no tenemos que ser la mamá o el papá perfecto todo el tiempo, sino esforzarnos lo más posible. Mientras que el flujo ideal nos obliga a apegarnos a un estándar demasiado alto, a la visión de «nuestro máximo esfuerzo» del perfeccionista en nuestro interior, el estándar óptimo nos permite relajarnos y disfrutar de lo que hacemos sin juzgarnos a nosotros mismos de manera constante». Fragmento de Optimal.


La inteligencia emocional en el centro

Durante la rueda de prensa, Goleman destacó el rol central de la inteligencia emocional (IE) como fundamento para acceder al estado óptimo. La inteligencia emocional, según el autor, es la habilidad para reconocer, entender y gestionar nuestras emociones y las de los demás. A través de décadas de investigación, se ha demostrado que la IE es también una herramienta indispensable para enfrentar los desafíos cotidianos de la vida y el trabajo. El mindfulness, una práctica clave en el desarrollo de la IE, se presenta como un método efectivo para fortalecer nuestra atención, haciéndonos menos reactivos emocionalmente y aumentando nuestra resiliencia.


La recuperación: piedra angular en la prevención del burnout

Es conocido por todos que en los últimos años los índices de estrés y burnout (en español, “síndrome del quemado”, definido como un estado de agotamiento mental, emocional y físico como consecuencia de sostener altos niveles de estrés a lo largo del tiempo) están elevándose de manera alarmante. En respuesta a la prevalencia del agotamiento en el mundo laboral moderno, Goleman recupera dos conceptos esenciales: mental fitness (entrenamiento mental) y recuperación.
Así como entrenamos nuestro cuerpo para mantenerlo enérgico y saludable, es posible y necesario entrenar nuestra mente.

¿Cómo? A través de ejercicios de entrenamiento de la atención. Con la práctica de mindfulness o atención plena, por ejemplo, se fortalece el “músculo” de volver la mente al foco y de dejar pasar otros estímulos. “Es como hacer pesas para fortalecer nuestro estado físico: cuando levantamos pesas, cada repetición hace que el músculo sea más fuerte, y con el mindfulness, cuando hay distracción, uno regresa el cerebro al foco. Todos los tipos y meditaciones hacen eso”, señaló Goleman.

El entrenamiento de la atención nos permite ser menos reactivos emocionalmente y, por ende, más resilientes. Se abre un espacio entre el estímulo y nuestra respuesta y, ese margen, nos permite responder en vez de reaccionar. Esa capacidad de respuesta es la famosa libertad interior de la que habla el logoterapeuta austríaco Victor Frankl, que remite a la posibilidad que tenemos todas las personas de elegir la manera en la que respondemos a lo que nos sucede, más allá de que aquello que nos ocurre muchas veces escapa de nuestro control.

«Hay varias maneras de saber si estás en ese estado óptimo. La gente que entra en esta zona es más creativa y es capaz de generar soluciones nuevas y útiles. Su productividad y su capacidad de producir trabajo de gran calidad permanecen en un nivel alto. Estas personas se sienten comprometidas con su labor a pesar de las dificultades, sin importar cuáles sea. Asimismo, su estado interior se revela en la manera en que tratan a la gente que las rodea: son personas positivas y divertidas que apoyan a los demás». Fragmento de Optimal.


A mayor mental fitness, menor probabilidad de burnout, ya que el burnout se ocasiona cuando la cantidad de estímulos que nos llegan es alta y el radar de presión por responder a dichos estímulos está siempre prendido. No hay descansos. Acá aparece el segundo concepto que destacó Goleman en la prevención del burnout: la recuperación. La fase de recuperación es un momento en el que permitimos que el estrés descienda sus niveles, en el que bajamos la guardia y descansa la alarma que se enciende en nuestro sistema con el estrés.

Por eso, integrar fases de recuperación en nuestra rutina es crucial. Actividades como el descanso consciente, pasar tiempo con seres queridos, disfrutar de la naturaleza o simplemente permitirnos momentos de ocio no productivo son necesidades fundamentales para preservar nuestra salud mental y física. Estos momentos de recuperación nos ayudan a prevenir el burnout y también son esenciales para renovar nuestras energía vital y mantener un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal.

¿Es compatible la IE con la era digital?

Los desafíos presentados por el aumento del trabajo remoto, especialmente la disminución de la comunicación y la conexión humana directa, fue uno de los temas más consultados a Goleman durante la presentación de Optimal a la prensa. Su respuesta a estos interrogantes se resumen en que, en un contexto donde las interacciones cara a cara son limitadas, la IE se convierte en una herramienta aún más esencial para mantener la cohesión de equipo y la empatía en los ámbitos laborales. En este sentido, Goleman sugirió prácticas específicas, como crear espacios para interacciones personales no laborales a través de llamadas y videoconferencias y enfatizó la importancia del contacto visual en las comunicaciones virtuales. Estas prácticas contribuyen a fortalecer las conexiones, mantener una dinámica de equipo saludable y promover un ambiente laboral empático y conectado, incluso en la virtualidad.

Explorando el futuro de la inteligencia emocional

Con la mirada hacia el futuro, Goleman especula sobre la evolución de la inteligencia emocional y su impacto en la sociedad. Él destaca la importancia de inculcar la IE desde la infancia, especialmente en la educación de la Generación Z, preparándolos para un futuro donde las habilidades emocionales serán aún más críticas. Además, discutió el potencial de la IE para mejorar la calidad de vida y la longevidad, señalando áreas de investigación futura que podrían revelar conexiones aún más profundas entre la IE, la salud y el bienestar que hoy aún son hipótesis.

Ya han pasado casi 30 años desde la publicación de aquel primer libro sobre inteligencia emocional y la confianza en su capacidad para facilitar el cambio social y organizacional ha crecido inmensamente. En este contexto, Optimal emerge no solo como una guía para alcanzar el máximo rendimiento profesional sino también, y sobre todo, para alcanzar una vida vida más plena y consciente.

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"Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, ese algo es lo que nosotros somos".

José Saramago