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Mindfulness: una invitación a hacerte presente en tu vida

Aun ante escenarios desafiantes, cultivar la calma es una opción que siempre podemos elegir. ¿Cómo lograr una verdadera presencia en nuestro día a día? De la mano de la licenciada Marina Lisenberg, algunas claves para iniciar un camino transformador.

“¿Puedo saber dónde está mi atención ahora?”, pregunta en voz alta Marina Lisenberg, psicóloga y directora académica de la Diplomatura de Mindfulness en la Universidad de Belgrano. Su pregunta se vuelve cada vez más oportuna y pertinente, en un mundo que nos ofrece constantes distractores y nos convoca a mirar, oír, contestar, comprar u oler desde diversas aplicaciones, vidrieras, tevés, buses o marquesinas, todo el tiempo y de manera constante. Para Marina, entrenada en Mindfulness con Jon Kabat-Zinn en el Center for Mindfulness de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts, cultivar estados de presencia y calma es posible, aun a pesar de lo complejos que sean los escenarios que nos toque transitar. Sin embargo, según explica, no se trata de algo mágico: “Requiere de una intención y de que hagamos algo al respecto”.

La especialista, autora de libros para niños y adultos que ofrecen herramientas para aprender a entrenar la atención plena, nos invita a encontrar nuestro “cómo”, una manera totalmente personal de hacerlo. “En mi experiencia, es muy importante que cada una aprenda a descubrir cuáles son los factores que necesita tomar en cuenta para explorar qué le trae serenidad y cómo cultivarla desde adentro”. Estar disponibles será la clave para transitar esta experiencia y volvernos más receptivos con el entorno. 

Marina Lisenberg es psicóloga de la Universidad de Buenos Aires, entrenada en Mindfulness con Jon Kabat-Zinn en el Center for Mindfulness de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts. Coach certificada, fundadora de Attentia, con un posgrado en Sistemas Familiares y Directora académica de la Diplomatura de Mindfulness en la Universidad de Belgrano. Autora de Prácticas de mindfulness en crianza, salud y educación, El secreto de Emilia (Penguin), Momentos conscientes, gratitud y compasión y Respiracedario.

Para iniciar este camino, resultará fundamental indagar en algunas cuestiones: ¿Dónde estoy viviendo? ¿Hay mucho movimiento, ruidos, demandas? ¿Qué tiempo tengo hoy en día en mi vida para cultivar la calma? ¿Qué me gusta? ¿Qué me hace bien? Esas son algunas de las preguntas que Marina nos propone para abrirnos a la búsqueda de una mayor conexión con nosotros mismos. Y, en ese sentido, la especialista en mindfulness —disciplina que bebe de las fuentes de prácticas y tradiciones milenarias de Oriente, en combinación con la ciencia occidental— recomienda tener siempre a mano el recuerdo de alguna experiencia positiva que permita recuperar la paz cada vez que nos toque nadar en aguas turbulentas, para aquietar el cuerpo, la mente y el alma evocando las sensaciones de bienestar que nos provocó al vivirla.

No importa el momento ni el lugar: manejando, cocinando, viajando en subte o en colectivo. “No tiene que ser nada en especial, es simplemente notar, elegir, encauzar la atención consciente a eso que está pasando”, sostiene. Para lograrlo, necesitaremos agudizar nuestros sentidos y acallar el ruido externo. “Las prácticas de atención plena nos permiten cultivar estados de calma, pero esto también es posible a través del movimiento: el ejercicio físico, la música, el baile o contemplar la naturaleza son algunas vías posibles”.

Sin embargo, para poder estar presentes en eso que está sucediendo antes debemos hacerle lugar en nuestro cuerpo. Detenernos, registrar, respirar. Y dirigir luego esas sensaciones hacia nuestra atención para elegir cómo queremos continuar. ¿Sintiéndonos tensionados? ¿Con la respiración entrecortada y latidos agitados en el corazón? No es la idea. “Aprender a hacer pausas conscientes es muy importante”, destaca Marina, convencida de que todos podemos hacer propia esta técnica de distintas maneras. 

Claro que la frustración, el malestar, el dolor, la insatisfacción y la ansiedad seguirán estando. “Son inherentes a estar vivos, inherentes a la propia vida. Entonces, si nosotros queremos que todo sea controlable y estamos todo el tiempo dependiendo de no aceptar, finalmente nos volvemos esclavos del sufrimiento”, reflexiona Marina. 

Tomar contacto con el momento presente y anclarnos en nuestra vida es la puerta de acceso hacia el cambio. “Estar en el ahora, tal como estamos y tal como somos, en medio de la incertidumbre, del miedo, de lo que no controlamos. Y estar de una manera que nos permita que nuestro cuerpo se convierta en un lugar seguro, para que al visitar nuestra vida no seamos turistas, sino que nos sintamos dueños de casa”, concluye la psicóloga.

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FRASE DEL DÍA

"Hay mucha belleza, verdad y amor a nuestro alrededor, pero pocas veces nos tomamos las cosas con la suficiente calma para apreciarlos".

Brian Weiss