María Gabriela Hoch, la mentora corporativa que promueve el liderazgo consciente - Sophia Online

Membresía digital

Círculo Sophia

Sophia Online

Sociedad

María Gabriela Hoch, la mentora corporativa que promueve el liderazgo consciente

Una charla con la mentora en comunicación y empoderamiento que, gracias a su propia experiencia de liderazgo, decidió iniciar un viaje consciente y transformador.

Por Lucía Vázquez Ger

“El trabajo de convertirnos en líderes, de ser líderes conscientes y sanadores es, ante todo, un trabajo con nosotros mismos, un trabajo de sanación personal. Es ser nuestros propios líderes en cualquier ámbito de nuestra vida, en nuestros hogares, en el seno de nuestra familia, en la esfera pública y privada. Ser un líder consciente significa que somos los observadores y testigos de nuestra propia vida, que somos seres humanos y no solo hacedores”, escribe María Gabriela Hoch, mentora en comunicación, empoderamiento, liderazgo consciente y sanación, en las primeras líneas de su libro Líderes de hoy. Humanos, compasivos y conscientes (Ed. El Ateneo), que se presentará próximamente en Buenos Aires, el 3 de mayo a las 20:30 en la Feria Internacional del Libro, en la sala Alejandra Pizarnik de La Rural. 

María Gabriela trabajó durante muchos años con mujeres. Hoy es presidenta honoraria de Voces Vitales Argentina; ejerce también un liderazgo esencial en Vital Voices Miami y es cofundadora de We Evolution, una organización sin fines de lucro dedicada a promover el liderazgo consciente y la sanación. “Me encantó trabajar con el mundo femenino, porque me ayudó a sanar mi propio sagrado femenino. Yo tenía una manera muy masculina de liderar y de trabajar con las mujeres. Cuando empecé en esto, hace 16 años, hablaba de empoderamiento. Con el tiempo me di cuenta que el tema ya no tenía que ver con el empoderamiento, sino con la expansión de la consciencia; con la sanación; y con la integración de los aspectos femeninos y masculinos sagrados. Algunas mujeres necesitamos recorrer el camino de la heroína y sanar lo femenino, y otras necesitarán sanar su masculino. Me parece que muchos hombres también necesitan hacer ese camino de integración y creo que las nuevas generaciones nos van a ayudar muchísimo a esto” cuenta María Gabriela en una conversación con Sophia. 

Sobre los desafíos que supone el liderazgo, y el rol que ejercen el miedo, el amor y la toma de consciencia en el camino hacia un liderazgo humano, compasivo, y espiritual nos habla María Gabriela. Y, además, trae el tema de la espiritualidad al ámbito del liderazgo, tanto en la esfera personal como organizacional. “Yo hablo de espiritualidad enraizada; hablo de valores y de propósito; con los pies firmes en la tierra, porque estamos en este mundo”, dice. 

—En distintas ocasiones mencionás que las palabras scared (miedo) y sacred (sagrado), contienen las mismas letras y te referís a que el paso del miedo a lo sagrado se trata de un cambio de perspectiva. Uno puede vivir desde el miedo, o uno puede vivir desde el amor. ¿Qué sería vivir en estado de miedo? 

—Vivir en estado de miedo es estar en defensa, hipervigilante, en desunión, en conflicto, en guerra, en alerta. Este estado repercute en nuestra vida, en nuestra forma de liderarnos y de liderar en los equipos. Hay un miedo que es natural y que existe porque me avisa que puede haber peligro inminente, entonces yo lo detecto para poder actuar. El problema de nuestra sociedad es que vivimos en estado de alerta y emergencia constante por cosas que pensamos, que en general no ocurren. Cuerpo, mente, espíritu y alma se ven afectados permanentemente, perjudicando a la salud y los vínculos. Ese miedo no nos ayuda a evolucionar. Pero una vez que ese estado se detecta, funciona como un motor. Como dice el libro Un curso de milagros, un milagro es un cambio de perspectiva. Me encanta pensar que este paso del miedo a lo sagrado es un milagro; pero los milagros se trabajan.

¿Y cómo se hace para pasar de ese estado de miedo al del amor? 

—Al principio podemos estar en estado de negación y pensar que no tenemos miedo. Lo primero es darme cuenta de por qué respondo como respondo ante una situación: de manera pasiva, pasiva agresiva, me congelo, me freezo, me ataco, me voy corriendo. Y así empezar a identificar cómo son mis maneras de relacionarme conmigo mismo y con los otros. A veces somos muy críticos con nosotros mismos, intolerantes; no nos abrazamos. Si no lo hacemos con nosotros, imaginate con los demás. Entonces, el primer paso es estar atento a eso para empezar a cambiar esa narrativa y hablarnos mejor. Si nosotros no nos atendemos primero, si no somos amorosos ni somos tolerantes con nosotros, si no nos abrazamos, menos aún lo vamos a hacer con el otro. El otro de alguna manera es un reflejo de mi mundo interno. 

Se trata también de entender lo sagrado de nuestro paso por la tierra, de nuestro transitar la propia vida. Es como ver el vaso medio lleno o el vaso medio vacío y comprender que hay una posibilidad y alternativas que no veo, y abrirme a ellas. Para salir del estado de miedo se requiere el coraje de mirar hacia adentro, de conocerse, de tener una intención clara de lo que querés liderar, de presentarte al mundo desde tu esencia y autenticidad; es arduo el trabajo. 

—En el libro reflexionás sobre cuatro estados de consciencia: el estado de víctima o espectador; el estado de consciencia de falso empoderamiento (la vida pasa por mí); el estado de co-creador (la vida pasa a través de mí) y el estado de alta consciencia (ser uno con el todo). ¿A qué te referís con esos estados? ¿Son “compartimentos” a los que uno “va pasando”, o es posible ir y venir?

—La realidad es que nadie está estáticamente en ninguno de estos cuadrantes. Se trata de ser consciente del lugar donde estoy en cada momento, porque eso me da la posibilidad de tomar el control y elegir. Podemos estar en el estado de víctima; pero de lo que se trata es del ejercicio de darse cuenta, de ponerse en un espacio donde uno es quien elige. Ese es el inicio y es un skill. Es la habilidad que tenés que desarrollar y tener a mano toda la vida. Es un trabajo de awareness permanente, de comunión con tu mente, tu corazón y tu cuerpo. De repente podés estar conversando y sentís que te ponés duro por algo, o por algún comentario. Uno tiene que rendirse y entregarse y soltar el control para que las cosas acontezcan. No somos máquinas hacedoras, sino que tenemos una razón, un corazón y un cuerpo.  

—También hablás de despojarse de la mirada externa y de fortalecer la mirada propia. ¿A qué te referís con esto?

—Se trata de recuperar mi poder, porque cuando estoy pendiente de la mirada del otro, le doy el poder a ese otro para que me valide; le cedo mi poder. En cambio, si empiezo a validarme a mí misma, no necesito eso. Y esto no quiere decir que esté cerrada al feedback, sino todo lo contrario. Cuando uno empieza a hacer este trabajo, escucha la mirada del otro mejor, porque ella ya no te constituye, no te define. Por supuesto que la escuchás, pero porque te abrís y estás más curiosa de saber cómo te mira el otro, porque estás con la intención de tener un vínculo con él. 

—Afirmás que “Hoy más que nunca el mundo necesita líderes sanadores, seres humanos compasivos y organizaciones conscientes”. ¿Por qué?

—Venimos de transitar el covid, la salud mental está en su peor instancia y la ansiedad, la depresión y el burnout están en los albores de la situación, y todo esto incide en la falta de productividad, porque si uno está mal, no produce. Además, en un contexto tecnológico imparable, de fuerte avance de la Inteligencia Artificial, más que nunca necesitamos cultivar lo único que nos diferencia de las máquinas, lo específicamente humano, nuestra humanidad, nuestra consciencia y nuestra compasión.

—Qué interesante la propuesta de llevar esta visión del liderazgo consciente que recupera lo sagrado, lo específicamente humano, al ámbito organizacional. 

—Cuando vos hablás con las personas a nivel individual, tienen mucha claridad de lo que quieren y lo que necesitan. Pero cuando están en un contexto profesional, laboral, organizacional, se callan porque les da miedo. El miedo imperante dentro de la organización es el grado de salud que tiene. Si yo no puedo decir verdaderamente lo que pienso, ¿en qué tipo de contexto estoy? Hay circunstancias donde hay abuso y es claro que hay que salir de esa situación. Pero muchas veces nos rendimos y vemos abuso donde no lo hay, y cerramos la puerta porque es más fácil eso que hacer el trabajo desde adentro, porque el trabajo interno incomoda, es difícil.

—Y en contextos organizacionales requiere afrontar conversaciones difíciles. 

—Exacto. Y es incómodo hablar de ciertas cosas de repente. Pero es un camino necesario y válido del que salís transformado; son conversaciones que agrandan la posibilidad de conexión y encuentro y al mismo tiempo generan mayor creatividad. 

—Es como si el proceso de atravesar esa conversación difícil, esa situación incómoda te expandiera  internamente, como dejar morir algo para dar espacio a que algo nuevo florezca. Incluso vos arrancás tu libro hablando de que nos vamos a morir.  

—Hay que tomar consciencia de que estamos en este momento de paso por la Tierra. Saber que estamos acá por un ratito, nos da perspectiva para decir «no te ahogues en un vaso de agua por esto». No es el fin del mundo que te digan que no a un proyecto, que te cierren una puerta, que no sea por acá. En ese sentido digo que hay que morir muchas veces en la vida para transformarnos y rearmarnos en una nueva forma. Pero, al mismo tiempo, necesitamos darnos espacios para agrandar nuestra capacidad de container con skills. Pero esto se va ejercitando, por eso hablo del «gimnasio de la consciencia», de que nosotros siempre, cada día, necesitamos nutrirnos con lectura inspiracional, con meditación, con caminatas, con relaciones significativas. 

Desde tu experiencia de asesorar organizaciones en materia de liderazgo, ¿Cómo ves la receptividad de tu propuesta de liderazgo consciente dentro de las organizaciones? ¿Cuál es tu diagnóstico?

—Hay de todo. Sí veo que hay un interés genuino de llevar este tipo de temáticas, de hablar sobre inteligencia emocional e inteligencia espiritual, de aprender sobre estos temas, de que se hable sobre esto. Pero al mismo tiempo hay miedo, porque es algo nuevo. Siempre termino todos mis encuentros con la gente queriendo expresar y comunicarse y decir lo que está sintiendo, lo que está pasando. 

¿Podrías poner un ejemplo de liderazgo consciente dentro de una organización? 

—Hace poco, una ejecutiva venía trabajando de manera muy difícil con su jefa, quien tenía, vamos a decir, un perfil muy agresivo, porque manejaba un espacio de mucha presión y tenía conflictos con muchas personas del equipo por su manera de liderar. Y sin embargo, la ejecutiva que te menciono, encontró su propio trabajo interior y la fortaleza de no sentirse opacada, bajoneada o negada por esa persona. Entendió que el otro está pasando por su proceso. Esto es lo interesante de un proceso de sanación interno y dentro de una organización: no perpetuar los vicios y los patrones tóxicos. Hablamos de sanación porque, justamente, existe toxicidad en los procesos. 

—¿Y cómo ves a las nuevas generaciones?

—Yo creo que las nuevas generaciones lo van a “exigir más”, porque tenemos un denominador común, que son los anhelos universales. Todos queremos amar y ser amados, tener un propósito, un significado. Todos queremos libertad, ser felices, evolucionar y crecer. 

María Gabriela Hoch es una profesional destacada con experiencia en comunicación, empoderamiento, liderazgo consciente y sanación. Obtuvo su licenciatura en Relaciones Públicas (UADE) y un máster en Gestión de las Comunicaciones de la Universidad Austral de Argentina. Su búsqueda de la transformación personal la llevó a una formación rigurosa de siete años, incluyendo un máster y profesorado en Integración y Facilitación de Procesos biopsicoterapéuticos en Brennan School of Healing, Florida, EE.UU. Es miembro de VV100, un selecto grupo de líderes visionarios en la Red de Liderazgo Global de Vital Voices, con sede en Washington D.C. Además, es presidenta honoraria y cofundadora de Voces Vitales Argentina, Cono Sur, y ejerce un liderazgo esencial en Vital Voices Miami. También es la fundadora de WE Evolution, una organización sin fines de lucro dedicada a promover el liderazgo consciente y la sanación para construir un mundo más equitativo, pacífico y amoroso.

COMENTARIOS

FRASE DEL DÍA

"Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, ese algo es lo que nosotros somos".

José Saramago