15 de mayo de 2026
“A mí misma me sorprende haberme metido tanto en esto”, dice Marcela Campagnoli (68), abogada y ex diputada nacional. Reunida con Sophia en un café en pleno centro de Buenos Aires, habla con convicción sobre aquello que hace años la tomó en cuerpo y alma: la importancia de la salud mental y la modificación de la actual ley sobre el tema.
“Me involucré cuando fue lo de Chano, que fue disparado por un policía en medio de una crisis, y a la semana pasó lo del cabo Roldán, que lo mataron frente al museo Malba. Escuchaba los noticieros y llamé a los programas de televisión para pedir los teléfonos de los psicólogos y psiquiatras clínicos. Quería entender qué estaba pasando”, comparte Campagnoli, quien hace años asiste con frecuencia a los grupos gratuitos de ayuda y contención a familias atravesadas por la enfermedad de la adicción coordinados por Marina Charpentier, madre de Santiago «Chano» Moreno Charpentier, el líder de la banda Tan Biónica que desde hace años comparte su lucha contra la adicción a las drogas.
Convencida de que la actual Ley de Salud Mental (26.657), promulgada por primera vez en 2010, necesita ser modificada y adaptada a las necesidades reales de los pacientes y sus familiares, el año pasado Campagnoli presentó un proyecto para declarar la emergencia de salud mental a nivel nacional que actualmente está siendo revisado en el Congreso.
Además de promover algunas modificaciones en la ley, el proyecto alerta sobre la cifra cada vez más alta de personas con necesidad de atención médica especializada.
“Un psiquiatra con el que trabajé me contó que antes de la pandemia, él y su equipo tenían más o menos 4000 consultas por salud mental. Después se transformaron en 40.000 —comparte la abogada —. La pandemia nos afectó a todos, sobre todo a los jóvenes. Hoy la primera causa de muerte en personas entre 14 y 32 años es el suicidio”.
¿Cómo puede ser que este tipo de noticias se vuelva cada vez más frecuente? ¿Qué puede aportar la Justicia y qué podemos hacer como sociedad?
“No hay salud sin salud mental. Por eso pongo foco en que sea una prioridad, porque afecta a todos los estratos sociales y a personas en toda la geografía del país”, insiste, y asegura que informarnos es un primer paso para transformar esta apremiante realidad.

“La actual ley prioriza el derecho a la libertad sobre el derecho a la salud, pero de nada te sirve la libertad si no tenés salud”, dice Campagnoli acerca del enfoque de la normativa, que considera que ha “abandonado a las familias y los pacientes”.
Para comprender mejor el problema, destaca los tres puntos esenciales que están en debate: la desjerarquización del psiquiatra dentro del equipo interdisciplinario de salud, la dificultad de internar a alguien sin su consentimiento (entendido como la “internación involuntaria”), y la prohibición de que existan hospitales psiquiátricos especializados.
Sobre este último punto, Campagnoli explica: “La ley dice que abrir una clínica psiquiátrica es estigmatizante. Pero si hay de cardiología, de diabetología, de obesidad, ¿por qué no puede haber una para los asuntos del cerebro?”.
“Si alguien está pasando por una crisis, en vez de ir a un hospital especializado en salud mental, ahora tiene que ir a uno general, donde no tienen la capacitación para recibir a una persona que tiene problemas de adicción o algún trastorno. Entonces las expulsan o no las admiten”.
En CABA, de las 26 instituciones dedicadas específicamente a pacientes con trastornos de salud mental, hoy solo quedan seis y no pueden abrir centros nuevos. Se suma que ante la falta de lugares donde internar y de especialistas para abordar la problemática, mucha gente dejó las prepagas por motivos económicos y se atiende ahora en el servicio público, “que está totalmente colapsado”, como señala la ex diputada.
El punto de las internaciones involuntarias es posiblemente el más cuestionado. Aunque no se prohíben explícitamente, se ha dificultado mucho el proceso por el cual, ante una crisis, los familiares pueden hospitalizar al paciente.
Esto llevó a que muchas familias tuvieran que judicializar a sus familiares, es decir, dejarlos bajo la jurisdicción de un juez, lo cual en ocasiones no permite llegar a tiempo de prevenir un brote o una alteración grave que perjudica la conducta.
“Se habla de internar cuando existe riesgo cierto e inminente, pero el riesgo nunca es cierto, si no sería una certeza”, explica Campagnoli sobre lo que considera una gran falencia de la ley. También critica el hecho de que, en nombre de proteger la libertad individual, los pacientes internados pueden decidir cuándo dejar la institución donde están siendo atendidos.
“Es una locura. A ningún infartado se le ocurre irse si el médico no le da el alta. Estos son los errores garrafales de esta ley que se ha llevado muchísimas vidas”.
Por último, declara que aunque el trabajo de un equipo interdisciplinario le parece fundamental y un buen punto de la actual normativa, considera que el psiquiatra debe estar en una posición de jerarquía por sobre los demás profesionales al tener título de médico y poseer conocimientos sobre farmacología.
Así como Marina Charpentier persigue incansablemente la modificación de la Ley de Salud Mental, también Campagnoli aboga por una Justicia que ampare y proteja.

¿Qué pasa cuando son solo las personas a quienes el tema toca de cerca las que se involucran? Quienes sufren por la falta de apoyo estatal, quienes viven de primera mano el dolor que genera no encontrar un médico de cabecera, o los que no tienen los medios necesarios para ayudar a quien transita una enfermedad.
“Hoy el 80% de las personas están medicadas por depresión, ansiedad, u otra cosa. No hay que tenerle miedo a eso. Con la medicación adecuada y la atención necesaria, la persona que transita un trastorno mental no reviste riesgo para nadie. Lo que hay que hacer es informarse, generar consciencia y dejar de estigmatizar”.
Cuánto más conectados estamos con nuestra comunidad, dice Campagnoli, más nos acercamos a entender lo que le pasa al otro de una manera empática y compasiva.
Avocada a la importancia de generar espacios de comunicación, actualmente prepara charlas para alumnos de secundario, a pedido de los propios colegios “que están muy preocupados”. Con simpatía, cuenta que al no ser ni médica ni psicóloga, los chicos no se sienten intimidados y la escuchan con especial atención, además de compartirle sus emociones e inquietudes.
De todas formas, somos los adultos quienes debemos estar especialmente atentos a cómo se encuentran emocionalmente, a su entorno, a los temas de acoso, de bullying, de redes, de pantallas y de ludopatía, todas problemáticas actuales que inciden en la salud mental.
Campagnoli trae como ejemplo la serie Adolescencia, que generó enorme repercusión y que retrata algo que se repite como una alarmante postal del presente: padres que no sospechan lo que está transitando su hijo y las graves consecuencias que eso puede tener.
“Creo que siempre se puede prevenir, pero hay que llegar a tiempo. Los padres tienen que entender a qué señales darle bola, porque en la vorágine en que vivimos los argentinos, tal vez naturalizás que tu hijo esté en su cuarto encerrado cuatro horas, con el celular a la mesa, que haya bajado su rendimiento académico o que dejó de ir a fútbol, que antes le encantaba. Son indicadores de que algo está pasando”.
Por eso el hecho de que personas con gran fama y llegada como Chris Martin (el cantante de Coldplay), Chano, Oriana Sabatini y Tini Stoessel hablen de sus problemas de salud mental, es esencial.
“Que alguien que vos admiras te diga ‘yo también la pasé mal’, te ayuda a abrirte, a no sentirse estigmatizado si transitás alguna situación de vulnerabilidad”.
Como último elemento esencial, casi llegando al final de la conversación, resalta la importancia de la empatía y de ponerse en los zapatos del otro. “Si todos tuviéramos el corazón más abierto y juzgáramos menos, la gente se sentiría más abierta a contar lo que le pasa. Si pudiésemos empatizar con el otro, no habría bullying ni burlas, porque a nadie le gustaría recibir eso”.
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Buenas noches,SOPHIA.Soy Gladys,hermana de Jorge,al cual acompañp hace mas de 30 años,padece esquizofrenia.Participe en el año 2010, de toda la movida sobre la Ley de Salud Mental y Adicciones 26657. Les cuento: fue pensada y escrita,para que los usuarios(pacientes) sean tratados como PERSONAS,es una Ley que reconoce e incluye a los familiares,por tal motivo,pudimos participar y hacernos oir,aunque los psiquiatras,los cuales NUNCA fueron excluidos,quisieron impedir nuestra presencia en los debates( pueden consultar las actas)La Ley( Reglamentada 2013) fue MALTRATADA Y DIFAMADA desde antes de nacer,porque es muy poderosa. Es una Ley que vino hacer un «Cambio de paradigma»,pero NUNCA dejaron implementarla plenamente.SIEMPRE falto presupuesto,por eso tambien faltan mas dispositivos y actualmente con la situacion lamentable socio economica,TODO empeoro.Mucha demanda,pocos profesionales (muchos se van al sistema privado otros sufren «Sindrome cabeza quemada») Con esta Ley los psiquiatras DEBEN trabajar en Equipos Interdisciplinarios ( todos son importantes) se les pide atencion humanizada y las internaciones ,deben ser el ultimo recurso,si es necesario y breve.Es MENTIRA que el usuario se va cuando quiere,el alta SIEMPRE debe determinarlo el Equipo. Las madres/familias que piden la reforma,son las que tienen un familiar con Consumos problematicos,casi siempre detras de eso,hay un problema de Salud Mental.IMPORTANTE SABER: la mayoria NO TIENE CONCIENCIA DE ENFERMEDAD,pero el entorno,TIENE LA OBLIGACION de tenerla,informarse,psicoeducarse. Con esta reforma, lo unico que se lograria es : perder derechos,encerrar ,lo cual esta comprobado que NO CURA, y retroceder en el tiempo.La Ley 26657 habla de atencion comunitaria,incluir a la familia y con el tratamiento correspondiente,lograr despacito,buena calidad de vida. La ignorancia es muy dañina,por eso,cuando quieran podriamos hablar.Los casos que nombra la ex diputada,se podrian haber evitado,el caso del muchacho del MALBA,donde murio el y Roldan, ocurrio porque habia dejado la medicacion y tenia orden de internacion pero la familia,no la cumplio.Besos grandotes.