Sophia - Despliega el Alma

Sophia 20 años

27 diciembre, 2019

¿Qué tienen los sueños para decirnos?

Los sueños provienen de nuestra más profunda interioridad y nos manifiestan aquello que no somos capaces de ver mientras estamos despiertos. Aprender a escucharlos, dice Magdalena Demaría, especialista en el tema, nos lleva hacia un camino de autoconocimiento.


Los sueños provienen de nuestra interior y traen consigo los mensajes del inconsciente. (Foto: Pexels).

Un día de 2003, Magdalena Demaría iba caminando por Palermo junto con su marido, Ramón Santamarina, cuando la casualidad -o el destino- hizo que se encontraran con una amiga de la juventud de su marido, que les contó que estaba inaugurando el Centro de Estudios Onirológicos junto con el doctor en Psicología Jorge Sergio. Magdalena, que tenía 29 años, se quedó mirándola, sorprendida: no podía creer que alguien se ocupara de estudiar los sueños. Ella siempre había tenido muchísimos sueños y pesadillas e intuía que algún significado tendrían. Así que no lo dudó ni un instante: iba a ser una de las primeras alumnas.

“No me olvido más de aquella primera clase; lo escuché hablar a Jorge y me morí. Me largué a llorar y dije: ‘Por fin encontré a la persona que me puede ayudar. Me sentí súper comprendida, entendí que todo lo que me pasaba tenía un sentido -explicó durante una charla con Sophia-. Yo siempre tuve muchísimas pesadillas, tenía insomnio y tomaba pastillas para dormir, y sentí que por fin alguien iba a poder ayudarme. En Jorge encontré a mi maestro y a mi psicólogo, y con él empecé a conocer a Carl Jung y a meterme en el tema de los sueños”. A partir de ese momento, la vida de Magdalena comenzó a cambiar.

En 2006 empezó a estudiar Psicología Junguiana en Zúrich, adonde viaja dos veces al año para tomar cursos y rendir exámenes, y cursa el resto de la carrera a distancia. Además, estudia en el Centro de Estudios Onirológicos desde hace ocho años y ya se recibió de Analista en Sueños.

-Magdalena, ¿cómo cambió tu vida cuando descubriste la importancia de los sueños?
-Muchísimo. Por lo pronto, dejé de tomar pastillas para dormir. Antes, irme a dormir me daba terror, porque tenía miedo de tener pesadillas; en cambio cuando conocí el Centro, supe que si tenía un sueño feo, había un lugar donde me iban a ayudar a entender. Además, desarrollé una vida interior mucho más rica, porque los sueños vienen de la interioridad y yo tenía mi vida interior bloqueada, le tenía terror a esa interioridad que me venía en forma de pesadillas. Había un canal que estaba roto en mí y la terapia con Jorge me ayudó a tender de nueve ese puente.

-¿Para qué sirven los sueños? ¿Cuál es el lugar que ocupan en nuestra vida?
-Creo que la función principal de los sueños es ayudarnos a despertar.

-¿A despertar-nos?
-Sí, a despertar nuestra conciencia. La mayoría del tiempo estamos en un estado de mucha más inconciencia de la que creemos, aun cuando nos encontramos en estado de vigilia, y no percibimos la forma en la que nuestro inconsciente está influyendo en nuestras decisiones, en nuestras acciones, en las cosas que nos salen bien, en las que nos salen mal… Hay un montón de momentos en los que el inconsciente se hace visible, a través de exabruptos, chistes, olvidos o actos fallidos.

-¿Durante el sueño, el inconsciente se manifiesta de otra manera, tiene más espacio?
-Lo que pasa en el estado del sueño es que la conciencia descansa; entonces, el inconsciente tiene el espacio suficiente para manifestarse y es muy importante que lo haga, porque el soñar es para el psiquismo lo que para nuestro organismo es el aparato digestivo. Lo que tiene que hacer es limpiar, hacer todo un proceso de limpieza y purificación.

-Pero hay gente que dice que no tiene sueños o, al menos, no los recuerda.
-Soñar, sonamos todos; algunos se acuerdan de los sueños y otros no. El ano acordarse es, en general, un mecanismo de represión; es no querer escuchar lo que tu inconsciente te está diciendo. A veces, puede pasar que la persona está tan enchufada con el afuera que no tiene noción de su interioridad, de que hay cosas que están pasando dentro de él o de ella. Quizá se levanta a la mañana y lo primero que hace es decir: “Tengo que hacer esto o aquello, llamar a la oficina, pasar por el banco…”. La mente se enchufa directamente con el afuera y todo lo que viene de adentro queda a espaldas, en otro plano.

“En el estado del sueño, la conciencia descansa; entonces, el inconsciente tiene el espacio suficiente para manifestarse y es muy importante que lo haga, porque el soñar es para el psiquismo lo que para nuestro organismo es el aparato digestivo”.

-¿Y qué pasa con la gran cantidad de gente que tiene trastornos del sueño?
-Hoy hay muchísimas personas con trastornos del sueño, que no pueden dormirse y toman pastillas para dormir o ansiolíticos; todo eso produce un bloqueo, se cierra una puerta para que el inconsciente se manifieste. Entonces, cuando una persona no le permite al sueño hacer su tarea de purificación, empieza a acumular toxinas. Pensá en la cantidad de gente con dolores de cabeza, con vértigo, con un montón de patologías que aparecen hoy en día.

-¿De qué manera la medicación complica la situación?
-Una de las cosas que suele hacer la medicación es que anula la memoria onírica y ni siquiera tenés conciencia de aquello que te está trayendo tantos trastornos, o de aquello que tu inconsciente te quiere decir. Jorge tiene una expresión muy gráfica; dice que cuando lo que está en el inconsciente quiere salir, y la conciencia lo reprime o lo rechaza negándolo o tirándole una pastilla, se produce como una “embolia psíquica”. Esa energía que tiene que estar fluyendo dentro de nosotros se empieza a bloquear y eso produce estancamientos psíquicos a lo largo de la vida.

-¿Y se pueden enfermar?
-Sí. Por eso son tan importantes los sueños, porque los sueños guían, enseñan y curan. Me guían porque me muestran hacia dónde me estoy dirigiendo. Me enseñan con su propio lenguaje y con su propio contenido. Y me curan con lo mismo que te enferma, son como el veneno y el antídoto de la serpiente. Eso mismo que te enferma es lo que te cura, cuando podés enfrentarlo.

-¿Te guían mostrándote qué es lo que te está pasando?
-Te guían de esa forma, porque nosotros pensamos que interpretamos un sueño y lo que tenemos que aprender es que en realidad es el sueño el que nos interpreta a nosotros. El sueño siempre va a hacer una descripción de lo que no está pasando interiormente.

-¿Nos interpela de alguna manera?
-Exactamente. El sueño te interpela y va a buscar que tomes conciencia. A mí lo que me impresiona es esa necesidad del alma de volverse consciente. Todo eso que está en la oscuridad dentro de nosotros está buscando salir a la luz.

“Pensamos que interpretamos un sueño y lo que tenemos que aprender es que en realidad es el sueño el que nos interpreta a nosotros”.

-¿Y qué pasa cuando esos sueños se transforman en pesadillas?
-Cuando hay un contenido en el inconsciente que está buscando salir a la luz, y nosotros no lo escuchamos o lo reprimimos, todo eso empieza a acumularse dentro de nosotros y genera tensión. Entonces, el inconsciente empieza a volverse más agresivo, pero no porque el contenido del sueño al principio hay sido agresivo, sino porque el rechazo por parte de la conciencia hace que el sueño sea cada vez más violento. También podemos tener pesadillas cuando la conciencia se empecina en hacer algo que va en contra de nuestro propio ser o de nuestra propia esencia; o algo distinto de lo que necesita nuestro propio ser o de nuestra propia esencia; o algo distinto de lo que necesita nuestro desarrollo interior. Por ejemplo, si yo quiero ser veterinaria, pero esa no es mi verdadera vocación ni lo que me va a hacer bien, el inconsciente me lo va a decir una y otra vez hasta que lo escuche. Y si es necesario, va a ser en forma de pesadillas.

-Es como si el alma empezara a hablar cada vez más fuerte, e incluso a gritar, para que la escuchemos.
-Exactamente. Como el alma ya no sabe qué hacer para que la escuchemos, no le queda otra que volverse más agresiva, hasta hacerte tener una pesadilla como una forma de no dejarte dormir para que le prestes atención. Yo siempre pongo este ejemplo: si vas a la casa de alguien y golpeás la puerta y no te escuchan, ¿qué es lo que hacés? Golpeás cada vez más fuerte para que te escuchen…. Bueno, el alma hace lo mismo. Si te manda un sueño y vos no le das bolilla, te manda otro y después otro y otro… El sueño recurrente es eso. Porque el inconsciente te va a decir: “Este es el tema”. Insiste e insiste para que lo escuches. Hay gente que tiene sueños recurrentes toda la vida, porque no los escucha.

-Entonces, nuestro inconsciente siempre nos habla, aunque no queramos escucharlo.
-Sí, por más que no queramos. Jung decía que todo lo que permanece en el inconsciente se hace realidad. O sea que todo lo que está en el inconsciente está buscando lugar para salir, por más que lo tapemos. Eso que no quisimos reconocer dentro de nosotros se va a imponer en el afuera y puede ser a través de muchísimo dolor, con tragedias o enfermedades. Entonces, uno no puede escaparse de la vida.

“Eso que no quisimos reconocer dentro de nosotros se va a imponer en el afuera y puede ser a través de muchísimo dolor”.

-Ni de uno mismo.
-Ni de uno mismo. Es imposible. Lamentablemente, vivimos en un momento histórico cultural en el que lo único que prevalece es el entretenimiento, la diversión, el afuera, y no vemos todo lo que viene de la interioridad, no tenemos tiempo. Además, el alma tiene un tiempo que es totalmente distinto del que se vive hoy, cuando todo tiene que ser rápido, todo tiene que ser resuelto de inmediato; la terapia tiene que ser rápida, la comida es rápida, la comunicación es rápida…

-¿El sueño te muestra la otra cara de la moneda?
-Sí, y ese constante rechazo hacia los sueños hace que cada vez estemos más lejos de poder comprender lo que significan. En su libro El lenguaje olvidado, Erich Fromm menciona la importancia de aprender, o reaprender, el lenguaje de los sueños y dice que, en definitiva, es el único lenguaje que los seres humanos deberíamos poder manejar, porque es el lenguaje en el que habla ese otro que vive dentro de nosotros, que también tiene que ver con nosotros.

-Nadie nos enseña a interpretar el lenguaje simbólico.
-Es verdad. Creo que una de las tareas principales que tenemos por delante es volver a conectarnos con lo que simbólico. Esa pérdida del lenguaje simbólico le trajo al ser humano una pérdida de las raíces y eso lo vemos, por ejemplo, en la cantidad de “sueños de vuelo” que se escuchan hoy en día.

-¿Qué son los sueños de vuelo?
-Son sueños en los que la persona está volando, en el cielo, en la estratosfera. Esos sueños son los más negativos de todos, porque lo que muestran es que esa persona se escapa o se evade de algo; porque cuando soñamos que queremos escapar de algo, y no podemos avanzar, lo que el sueño está haciendo es evitar que nos escapemos. Por eso, si vos seguís una serie onírica, es muy común que después de un sueño de vuelo venga un sueño de caída. Acá aparece el símbolo del pozo o aparece el agua que está a lo lejos y no podemos llegar a ella, u otros símbolos.

-¿Cómo opera ese sueño de caída?
-El símbolo del pozo es el símbolo que está compensando la altura. Soñás que te caes en un pozo, o que hay un pozo al que tenés que entrar, y la entrada en el pozo te produce mucha angustia. Los sueños de vuelvo suelen venir con mucho placer, por la fantasía de que podemos escapar de aquello de lo que queremos escapar. Pero después viene la angustia cuando tenés que entrar en el pozo, porque la misma psique compensa esa tendencia a escaparnos, o a “volarnos”, que lamentablemente nuestra cultura no promueve.

-¿Qué es lo que una persona debería hacer frente a estos sueños en los que quiere escapar de algo?
-Supongamos que una persona sueña que la persiguen -que es un sueño muy común hoy en día- y que no puede correr o corre muy, muy lento, y se despierta con palpitaciones y a eso le sigue todo el problema de dormir mal. Esa persona, en lugar de seguir escapando, tiene que enfrentar aquello que la persigue y eso es exactamente lo que su alma quiere decirle a través del sueño. Por eso, tiene que escuchar al sueño para entender de qué quiere escapar y cómo enfrentarlo. Ese giro que hace la conciencia escuchando al inconsciente es lo que permite que el símbolo pueda empezar a hacer el trabajo de curación, porque el símbolo es el agente transformador de energía más potente que tiene el alma humana.

-Pero no debe de ser tan fácil interpretar esos símbolos.
-Es verdad. Hay una dificultad para empezar a interpretar el lenguaje simbólico, que al principio es complejo, porque se nos presenta como completamente extraño. Pero cuando uno empieza a tomarse el trabajo de anotar sus sueños todos los días, poco a poco va empezando a entender. No es fácil, pero es importante que tengamos la humildad necesaria para aceptar que lo que pasa en nuestros sueños, aunque nos parezca lejano a nosotros, en realidad sí tiene que ver con nosotros, porque siempre proyectamos en otros las cosas que son nuestras. Pero, ojo, que eso que nos muestra el sueño no siempre es algo malo o negativo, porque el sueño también nos muestra nuestra parte positiva o nuestra parte creativa, que tenemos que desarrollar, pero por algún motivo también la tenemos reprimida o no creció dentro de nosotros.

“El símbolo es el agente transformador de energía más potente que tiene el alma humana”.

-¿Cuándo empezaste a escribir tu diario de los sueños?
-En 2003, desde el primer día que fui a clases y empecé a estudiar los sueños. Me sirvió para ver hacia dónde estaba yendo, cuál era el origen de los obstáculos que tenía en mi vida y cuáles eran las cosas que no estaba pudiendo ver. Empecé a ver eso que no podía o no quería ver, porque la conciencia tiende a ver unilateralmente. Lo que te permite el lenguaje simbólico es empezar a ver los dos lados de la moneda; idealmente, a verlos en estado de vigilia, porque no podés estar siempre esperando que el sueño te diga todo. Cuando empezás a anotar los sueños, comenzás a ver cuáles son los motivos que se repiten, los símbolos que se repiten… Eso empieza a despertar en vos la capacidad de empezar a comprender algo.

-¿Qué podrías decirles a lo que quieran empezar a prestar atención a sus sueños?
-Mi primera recomendación es que empiecen a anotar los sueños de manera paulatina; que anoten lo que se acuerden, aunque sea un detalle. Hay que respetar que la gente no se acuerde de los sueños, porque no todas las personas están suficientemente sólidas para que el inconsciente se les manifieste. Confío plenamente en la sabiduría del alma, que sabe cuándo tiene que callarse y cuándo tiene que hablar, en qué momento estás preparada para escuchar y en qué momento no lo estás. Si quieren empezar, pueden acercarse a Jung a través de un libro que él escribió antes de morirse, se llama El hombre y su símbolo. Y de Jorge Sergio pueden leer ¿Qué son los sueños?, El camino de los sueños o Teorema de los sueños.

-Entonces, ¿podemos decir que escuchar a los sueños puede empezar a sanar nuestras vidas?
-El sueño siempre va a buscar curarte con aquello con lo que te enfermaste; es como el veneno y el antídoto. Nuestra lama nos va a decir: “Mirá, este camino que estás tomando te puede llevar a la muerte o a la enfermedad”. Imaginate el dolor que podríamos ahorrarnos…. Pero, ojo, tampoco hay que caer en la fantasía de creer que el sueño te va a prevenir de todo o te va a evitar el dolor o las frustraciones, porque a la vida también hay que ir haciéndola, viviéndola. El sueño no te soluciona la vida, pero sí te va guiando. Es maravilloso, porque lo único que nuestra alma quiere es cuidarnos.

Por: Marta García Terán.

La versión completa de esta entrevista salió en la edición número 124 de la edición impresa de Sophia, publicada en enero-febrero de 2012, con el título “Los sueños nos ayudan a despertar”.

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