30 de octubre de 2024
En mi primera nota para Sophia hablé sobre los momentos que resignificaron mi vida. Uno de ellos fue la maternidad. Cuando nació mi hija mayor, mi vida dio un giro profundo no sólo en lo personal, sino también en lo profesional. Lo que antes valoraba comenzó a cambiar, y con ello, mi visión sobre el trabajo y el tiempo. Me di cuenta de que necesitaba algo más que un empleo; necesitaba un propósito que me permitiera ser la madre que quería ser sin renunciar a mis propios sueños. Ahí comenzó mi verdadero viaje de transformación.
El «momento bisagra» llegó cuando, después de enfrentar las dificultades de equilibrar la maternidad con mi carrera en marketing digital, sentí que era hora de hacer un cambio radical. Me pasó lo que nos pasa a la mayoría de las madres en el momento de decidir si volver a trabajar o no cuando termina la licencia.
Si bien lo que más quería era volver a trabajar, entendí que tantas horas lejos de mi bebé no me iba a dejar disfrutar de esa ansiada vuelta. Fue entonces cuando decidí emprender y tomar el control de mi tiempo y de mi vida.
Hace casi diez años, cuando estaba pensando en renunciar a mi trabajo para empezar algo propio o buscar algún trabajo freelance, lo que más recuerdo haber escuchado es: “¿Por qué te preocupa dejar tu trabajo? Si tu marido te puede bancar y vos ahora tenés que estar con la bebé”. Eso fue como un puñal para mí. Mi visión de la maternidad no implicaba renunciar a todo lo que había construido en mi carrera. Más allá de los mandatos sociales y la programación mental con la que crecimos sobre lo que significa ser una «buena» o «mala» madre, decidí explorar ese nuevo mundo, poco recorrido, especialmente por mujeres y madres. ¿Emprender?
La idea detrás de mi blog, De Madre a Madre, nació de la necesidad de conectar con otras madres que, como yo, enfrentan los retos de la maternidad mientras intentan perseguir sus propias pasiones. Escribir sobre mis experiencias —desde los desafíos de la lactancia hasta la difícil decisión de priorizar mi bienestar— me permitió entender que la maternidad es una fuente inagotable de fortaleza y creatividad.
También, en ese momento recuerdo haber padecido el síndrome del impostor. ¿Quién iba a querer leer mi experiencia? Hasta que un día me sorprendí al ver en mis notas no sólo comentarios de mi mamá, y entendí que cada historia que compartía resonaba en otras mamás, y pronto mi blog se convirtió en una plataforma donde no sólo relataba mi camino, sino que también inspiraba a otras mujeres a creer en su capacidad para emprender.
Podría decir que tuve la suerte de contar con muchas herramientas del marketing digital, y eso sin dudas ayudó a hacer que esta idea de bitácora llegue a ser algo más.
No fue fácil, pero en cada desafío encontré una oportunidad. A partir de allí, creé el evento Mujer, Madre y Emprendedora, una iniciativa para apoyar a madres que, como yo, quieren encontrar un balance entre la crianza y sus ambiciones personales y profesionales. Mi misión era clara: demostrar que la maternidad no es un obstáculo, sino un impulso para crear, para soñar en grande y para ser líderes de nuestras propias vidas. Transmitir que la maternidad es hermosa, pero que no tiene por qué ser lo único en nuestras vidas.

Tuve otras ideas que no tuvieron el éxito que me hubiera gustado, como por ejemplo armar la primera guía de emprendedoras, donde otras madres que ofrecían servicios y productos fueran parte y así apoyarnos mutuamente en nuestros proyectos. Emprender tiene eso: momentos de despliegue y otros de aprendizaje.
Hoy, como mentora de mamás emprendedoras y speaker en temas de empoderamiento y gestión del tiempo, sigo inspirada por ese «momento bisagra» que me empujó a redescubrirme.
La maternidad me enseñó que el verdadero éxito no es solo profesional, sino integral: ser madre me dio la valentía para emprender, y el emprendimiento me dio las herramientas para ser la madre que quiero ser.
A lo largo de este viaje he aprendido algunas estrategias clave que me ayudaron a encontrar el equilibrio entre la maternidad y el emprendimiento, y quiero compartirlas con vos que sos mamá y estás buscando lo mismo:
1. Gestión del tiempo basada en prioridades: Una de las lecciones más valiosas que aprendí es que no se trata de hacer más, sino de hacer lo que realmente importa. Crear una lista diaria de prioridades me ayuda a enfocarme en las tareas clave, tanto en mi negocio como en mi vida personal. Mi consejo: dividirlas en tres categorías: personal, relaciones y profesional. Comprometete a incluir en tu agenda algo sobre esto todas las semanas.
2. Red de apoyo: No podemos hacerlo todo solas. Es fundamental rodearse de personas que te apoyen, ya sea en casa o en tu negocio, contratando ayuda para tareas específicas, pidiendo apoyo a la familia o buscando comunidades de otras mamás emprendedoras. Una red de apoyo puede marcar la diferencia.
3. Establecé límites: El trabajo nunca se termina, especialmente cuando emprendés y sos mamá, pero aprender a desconectarte y estar presente con tus hijos es esencial. Establecer horarios claros de trabajo y descanso te permite encontrar un equilibrio más saludable.
4. Automatización y delegación: Aprovechar herramientas tecnológicas que te ahorren tiempo es clave. Automatizá procesos repetitivos en tu negocio como emails, redes sociales o facturación. Además, no tengas miedo de delegar ciertas tareas que no requieren tu atención directa.
5. Flexibilidad y adaptabilidad: La maternidad te enseña que cada día puede ser impredecible. Aplicá esa misma flexibilidad a tu emprendimiento. Si un día no podés cumplir con todo lo que habías planeado, no te frustres. Aprendé a adaptarte y a ajustar tus expectativas, sin perder de vista tu objetivo a largo plazo.
6. Cuidá de vos misma: El autocuidado no es un lujo, es una necesidad. Puede ser tomarte 10 minutos al día, hacer ejercicio o simplemente desconectar. Cuidar de tu bienestar físico y mental es esencial para ser una madre presente y una líder efectiva.
Si estás leyendo esto y te sentís identificada, es hora de que te hagas una pregunta importante: ¿qué te está frenando? La maternidad no tiene por qué ser el fin de tus sueños profesionales, sino el comienzo de algo más grande. Si yo pude encontrar el equilibrio entre ser mamá y emprender, vos también podés hacerlo. La cuestión está en atreverse, en confiar en que tu visión tiene valor y en tomar el control de tu tiempo y de tu vida. No importa tu edad o la de tus hijos.
Emprender no es sólo un acto de valentía, es un acto de amor propio y hacia quienes nos rodean. Porque cuando una madre emprende, transforma su vida, la de su familia y la de muchas otras mujeres.
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