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Hijos

1 octubre, 2019

Los niños invisibles

Suelen mostrarse silenciosos, retraídos y solitarios. Sus compañeros no los convocan a sus juegos, no los invitan a sus casas ni los eligen en sus grupos. Integrarse, para ellos, es difícil. Sin embargo, es posible ayudarlos.


Por Mariana de Anquin

Ellos no tienen la opción de elegir jugar en compañía o solos, porque a ellos no los eligen para jugar. Tampoco los invitan a integrar grupos de trabajo en la escuela y muchas veces hasta su saludo de buen día no es escuchado. Yo los llamo los niños invisibles, y son aquellos o aquellas que se sienten excluidos y se muestran solitarios.

Son como todos los niños: sueñan con tener amigos, anhelan con todo su corazón ser invitados y se emocionan frente a la posibilidad de que un compañero lo visite en su casa. Están llenos de ganas de jugar, reír y compartir momentos, quieren que los vean, que los conozcan, que disfruten de su compañía.

Pero se sienten invisibles. Son silenciosos y sufren con disimulo. A veces ocurre porque son nuevos en la escuela y se enfrentan con la dificultad de integrarse a un grupo que ya está armado. Otras veces, porque presentan un aspecto diferente, quizás hablan de manera particular o se mueven de una forma distinta a la del resto. O tal vez porque les cuesta aprender, escribir o relacionarse.

Sus compañeros no los integran con naturalidad porque pasan desapercibidos o porque son vistos como poco interesantes o aburridos, y esta actitud da lugar a un círculo vicioso en el que el chico o la chica que se siente invisible, se cierra aún más en sí y comienza a mostrarse retraído y solitario. Esta actitud, a su vez, lo aleja de mostrar su lado luminoso y auténtico.

Sus familias saben de este dolor, pero se sienten impotentes en una sociedad que muchas veces se muestra antipática y está ensimismada en sus problemas particulares.

¿Cómo ayudarlos? ¿Cómo hacer que se integren y dejen de sentirse excluidos?

Si sos maestra:

> En el aula, no promuevas trabajos en grupo de manera espontánea, cada vez que lo hacés, estos niños vuelven a sentir que no son los elegidos y esto duele mucho. Armá vos los grupos o dale la oportunidad de ser él o ella quien elija y arme su equipo.

> Practicá hacer una ronda de “Todo acerca de mí”, donde les pidas a todos que escriban sus preferencias de música, comida, juegos, país, equipo de fútbol, gusto de helado, película, color, etc. Al hacer la puesta en común, enfatizá las coincidencias: esto ayudará al grupo a descubrir las cosas que tienen en común con ese niño o niña y no lo sabían.

>Planificá actividades en parejas. La primera vez que hagas esto, lo más probable es que el “niño invisible” se muestre retraído porque no sabe cómo actuar y su corazón está lleno de ansiedad social. Por eso repetí una y otra vez estos pequeños encuentros.

Si sos madre o padre:

>No olvides que Dios le tiene preparado un mejor amigo muy especial para él, pero que aparecerá cuando llegue el momento.

>Recordale que no hay nada malo en él o en ella y que no tiene que hacer fuerza para ganar la aceptación de sus compañeros. Manifestale que es una persona valiosa que sus compañeros aún no descubrieron.

>Buscale otros grupos por fuera de la escuela donde pueda relacionarse. Llevalo a talleres de temáticas que a él o a ella les interesen. Será más fácil encontrar amigos si tienen gustos en común.

>Priorizá que participe de actividades donde demuestre tener muchas habilidades. De esta manera, se sentirá en una situación ventajosa, diferente a la de la vida escolar. Pequeñas victorias iniciales le van a ir dando ánimo para arriesgarse y mostrarse cada vez más. Luego podrás recordarle que todo pasa y esto también y que ya llegará ese día en que encuentre a su mejor amigo o amiga. Mientras tanto, acompañalo o acompañala con todo tu amor, paciencia y aceptación.

>Recordá que puede tener días malos y que no querrá compartirte lo que le pasa. No le insistas y esperá a que sus emociones se aquieten.

Es muy importante poder dar luz, visibilidad y amor a todos los niños, y mucho más a un niño que se siente excluido. Hagamos visibles a aquellos que se sienten invisibles.

Mariana de Anquin es Licenciada en Psicopedagogía, especialista en innovación Pedagógica y autora de Niños Brillantes ¡Todos lo son! y co autora de Aprendizajes Amigables al Corazón.

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