Sophia - Despliega el Alma

14 octubre, 2012

«Los medios deben mostrar la realidad y lo que falta”


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María Laura Santillán

Cree que el periodismo debe ser crítico y señalar lo que no está bien, para contribuir así a lograr un mundo más justo.

Al momento de hacer esta entrevista, la periodista María Laura Santillán se prepara para ponerse al frente de Telenoche, el noticiero que conduce junto a Santo Biasatti en El Trece. Pasaron casi treinta años desde su debut en las radios Splendid y Rivadavia, pero hasta hoy asegura no haber perdido su alma de cronista, esa urgencia por bucear en la vida cotidiana e investigar, contar y sacar a la luz lo que menos se ve, lo que parece oculto. Y, según sus palabras, un interés por hablar de los que no tienen voz ni visibilidad.

María Laura tiene hoy 50 años, estuvo casada y es madre de dos chicas. Desde 1991 trabaja en El Trece, donde ha conducido y producido programas como Causa común, Justicia para todos, Fiscales y Telenoche Investiga, entre otros. Hoy conduce el ciclo Argentina para armar, un espacio donde especialistas, intelectuales y emprendedores piensan el futuro de un país que, a dos siglos de su nacimiento, sigue en plena construcción.

En el último programa que grabó –y que ya habrá salido al aire cuando se publique esta nota–, se sentaron a la mesa Corina Fernández y Mariana Buratti, dos mujeres que vivieron en carne propia la violencia de género, junto con especialistas que analizaron un tema que refleja datos alarmantes. En la Argentina, cada treinta y siete horas una mujer es asesinada por su esposo o expareja, y solo hasta el 30 de junio de este año, se registraron 119 femicidios, según informó el Observatorio de Femicidios de la Argentina.

–María Laura, el periodismo de investigación te interesa especialmente.

–Sí, con Telenoche Investiga aprendí a trabajar en periodismo de investigación duro, muy duro, riesgoso. La verdad es que mi entusiasmo como periodista no mermó y el espíritu de Argentina para armar sigue siendo el mismo: intento mostrar lo que pasa, pensando siempre en el futuro. Si hablamos de violencia de género, la idea es entender cuál es el camino que se debe tomar y con eso me refiero a todo lo que hay que hacer, a todo el camino, pensando no solo en hoy, sino en el mañana. Se ha logrado que en algunos lugares haya hogares y refugios para mujeres golpeadas y que tengan acompañamiento psicológico, pero las restricciones hacia el agresor muchas veces no se cumplen, no son efectivas.

–¿Qué responsabilidad sentís en cuanto a los temas de género desde tu rol de periodista?

–Yo veo, escucho, investigo y trato de difundir algunas ideas que me parecen importantes. Pero las cosas que se logran no son solo por lo que hacemos desde los medios, sino que los avances en materia de género son el resultado de un trabajo de un grupo grande de gente. En mi caso, hablo de violencia de género desde siempre, de toda la vida. El tema apareció en los siete años que hice Causa común y en el programa Justicia para todos, entre otros. Es un tema impresionante; los números son espantosos. En Argentina para armar hicimos este último programa sobre las mujeres golpeadas y el desamparo en el que quedan después de hacer las denuncias, pero también hablamos sobre noviazgos violentos o sobre exnovios que terminan agrediendo, amenazando y matando a sus ex porque ya no les pertenecen. De este tema ya se han ocupado las feministas y otros estudiosos de los temas de violencia de género, y es algo que tiene que ver con ver con la idea de algunos hombres de que la mujer es un objeto de su propiedad.

–Abordaste diversos temas de género en el programa Argentina para armar

–Sí. Es una trampa, las mujeres están en una trampa. Les hemos pedido que se animen a denunciar para que no pierdan la vida pero, aunque denuncien, siguen corriendo peligro. A veces, después, no hay conexión entre un organismo y otro, y la denuncia no llega a donde tiene que llegar. El tema del maltrato y las agresiones es muy difícil porque sigue siendo muy fuerte el “no te metás”. Los que están alrededor no denuncian y la mujer se ve muy expuesta cuando denuncia y tiene miedo a la represalia de su pareja o expareja. ¿Por qué le tiene miedo? Porque suele haber una represalia y siempre es más violenta que la anterior. A pesar de eso, las estadísticas señalan que la cantidad de denuncias creció enormemente. 

–¿Qué otros temas te interesa investigar especialmente? ¿Cuáles son los temas que más te preocupan?

A mí, en general, me preocupa el desamparo. Me preocupan los chicos, me preocupa que haya gente que viva en la miseria y los que no tienen  trabajo, los que no pueden acceder a tener salud, vivienda y educación, como tienen derecho todos los ciudadanos en este país; los que están en estado vulnerable o desprotegidos, en general. En lo personal, me interesa hablar de los que no tienen visibilidad, de los que no tienen voz, los que no tienen recursos.

–¿Sentís que los medios se ocupan de los temas más urgentes de manera suficiente?

–No se puede generalizar y decir “los medios”, ni generalizar sobre “la tele”. Si me preguntás si los medios tienen que ser críticos, yo te digo: “Claro, ¿qué tienen que ser si no?”. Críticos en el sentido de mostrar lo que pasa, la realidad y lo que falta. Desde el Gobierno fue creciendo un disciplinamiento editorial hacia los medios, algo que me genera preocupación, francamente.

–¿Hay libertad de prensa en la Argentina?

Yo trabajo en un lugar donde la tengo y siempre la tuve. La libertad la tengo en general; tengo espacio para proponer ideas y para opinar, para hacer o cerrar una nota. Al programa, obviamente, puede venir todo tipo de gente. Hay debates en los que participa gente del Gobierno que es muy inteligente y que viene al programa, o que tiene un punto de vista más abierto, o que tiene algunas críticas sobre ciertas cosas, o que quiere debatir, porque les parece interesante el intercambio. Los invitados del programa son personas que no siempre piensan igual entre sí, pero debaten, y eso nos permite llegar a una visión más global de algunos temas.

–Dentro de los temas que aparecen en el programa, también se ocupan de economía, salud y educación. Como productora general, ¿elegís los temas?

–Sí. Por ejemplo, hemos hecho muchos programas sobre economía, que a la gente por suerte le interesaron. También hacemos programas sobre salud y sobre educación, porque son temas clave. La educación me preocupó siempre a la hora de criar a mis hijas, que ya tienen 19 y 11 años. Además, me preocupa la educación a la hora de analizar nuestro país. La educación es la clave del desarrollo. Me impresiona que no podamos resolver ese tema todavía, pese a que se destina un mayor presupuesto y a la obligatoriedad del colegio secundario.

–Luego de darles visibilidad a los temas, ¿logran algunos cambios?

Sí, es un placer. A veces, nos enteramos de que una persona que llegó al programa y contó que no tenía trabajo pudo mejorar su situación, o vemos cómo se arman alianzas solidarias entre personas que se conocen en las mesas que armamos. Igual, yo creo mucho en la siembra, en la insistencia. Quizá la solución o la mejora no se ve hoy, pero se ve después. Y además, está la repercusión, lo que toman otros medios. Es lindo ver que la cosa crece y crece por otro lado.

ETIQUETAS periodismo

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