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Sabiduría

18 enero, 2024

Los inexorables vientos de cambio de Plutón y el Sol ingresando en Acuario

Este domingo 21 de enero de 2024 el Sol y Plutón entran en conjunción con el signo de Acuario, iniciando así un período de turbulencias y transformación. ¿Cómo aprovechar los desafíos evolutivos de esta energía tan compleja como poderosa?


Ilustración del artista holandés Johfra Bosschart

“Plutón parece resumir los desafíos con los que se enfrenta el mundo durante este siglo,
y actúa como un guía que nos dirige mientras atravesamos la fase final de la era de Piscis
y entramos en la era de Acuario, un papel muy apropiado para Plutón,
puesto que está relacionado con los comienzos y finales,
con la muerte y el renacimiento a una nueva vida.”

Paul Haydn

Por Ana María Llamazares

Si bien todos los comienzos de año traen consigo una promesa y abren una expectativa de renovación, el 2024 parece venir con una sobredosis de desafíos. No se trata de hacer futurología sino, en cambio, de leer a través de los acontecimientos para advertir las energías que se movilizan y estar atentos a la cualidad de los vientos que soplan. Sin duda, este año nos propone estar dispuestos para profundas transformaciones. 

Una mirada integral, que reúna a la antropología cultural con la perspectiva evolutiva de la consciencia, y la percepción sensitiva de los lenguajes simbólicos —como la astrología, el tarot y la numerología—, puede conformar un buen mapa de ruta para aproximarnos a comprender mejor y acompañar el complejo territorio que se abre ante nosotros

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Algunas pistas para interpretar el cielo

Comencemos con la precisión de las conjunciones astrológicas. El encuentro de dos cuerpos celestes, alineados sobre el mismo lugar del Zodíaco, astrológicamente se denomina una conjunción, y señala una situación fuerte, ya que ambas energías se potencian y hacen sinergia con un tercer elemento que también aporta lo suyo: el signo donde esto sucede. 

Hacia fines de enero el cielo nos depara un escenario intenso: entre el 20 y 21 de este mes no solo el Sol y Plutón entran en conjunción directamente sobre la cúspide que marca el pasaje de Capricornio a Acuario, sino que Plutón, el planeta más lejano y poderoso del sistema solar, permanecerá en Acuario por los próximos 20 años; iniciando así un largo período de turbulencias y transformación que afectará a toda una generación, tanto en temas de poder —Plutón—, como en el sentido de identidad personal y social —el Sol—; activando las redes, las conexiones, los vínculos, la tecnología y todos los aspectos que ya manifiesta la famosa “era de Acuario”. 

Para poder proyectar imaginariamente el significado y las posibles implicancias de este encuentro en la cumbre, repasemos de qué se tratan estas energías celestes. 

Plutón, planeta de la transformación

Para la mitología griega, Plutón era el dios del Hades, el inframundo, el Señor de la Muerte y la Liberación. No exento de violencia en sus manifestaciones, su propósito no es la mera destrucción por sí misma, sino llevarse lo viejo que se resiste a partir, para hacer lugar a lo nuevo que está pujando por nacer. Se asocia por eso, con el signo astrológico de Escorpio, del cual es su regente, y con la casa 8, donde tienen lugar la muerte, la regeneración y el renacimiento. A nivel psicológico su territorio es claramente el inconsciente, la oscuridad de las profundidades del ser, ese lugar donde reside no sólo lo que no queremos ver —lo reprimido— sino justamente, aquello que necesitamos integrar; y que puede ser el tesoro escondido de nuestra esencia vital. 

Resignificar a Plutón, que en términos populares parece ser el “malo de la película”, resulta crucial para avanzar sin tanto miedo, comprendiendo la verdadera naturaleza de los próximos tiempos. Es cierto que este “peso pesado” del zodíaco trae las fuerzas necesarias para romper y arrastrar con lo que ya no sirve: viejas estructuras sociales, políticas, de pensamiento, creencias limitantes, vínculos tóxicos, oscuridades y dependencias de todo tipo. 

También hay que decir que, desde esta perspectiva, Plutón resulta un inestimable aliado de la vida: hace espacio para lo nuevo, trae liberación y luz a partir de la oscuridad. En definitiva, puede convertirse en el guardián de la perpetua creatividad de la vida sobre la Tierra, como el humus que siempre está procesando la descomposición de lo que muere, para permitir que las nuevas semillas tengan un suelo fértil donde crecer

Si abrimos más aún el significado de Plutón hacia la dimensión interna o esotérica, tanto en lo psicológico personal, como en el devenir de la consciencia colectiva, la función de este planeta cobra su mayor proyección espiritual. Se lo asocia con el ejercicio del poder, como hemos dicho en relación a su regencia del signo de Escorpio; pero también promueve el despertar de la “voluntad”, en tanto motor y fuerza creativa del accionar humano. Ejercer la voluntad de elegir, asumir la responsabilidad de ser libres, poniendo en juego la consciencia, tanto en lo ético como en lo evolutivo, es decir, ejercer la facultad de actuar para el mayor bien y despliegue de la existencia, es uno de los principales desafíos que se le han presentado históricamente a la Humanidad. Una encrucijada que Plutón nos vuelve a presentar al ingresar en el signo de Acuario por un lapso tan grande —hasta el 2044—, suficiente para marcar un cambio de época a nivel colectivo. 

Para dimensionar la importancia de este nuevo tránsito, tengamos en cuenta que la última vez que Plutón estuvo en Acuario fue entre 1778 y 1798, cuando se produjeron acontecimientos históricos que marcaron el fin de los gobiernos monárquicos, la Revolución francesa con su divisa aún vigente “libertad, igualdad, fraternidad”, la independencia en los Estados Unidos, la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano y en términos sociopolíticos, el establecimiento de un nuevo orden democrático. 

Esta obra de William Holman Hunt, titulada “La luz del Mundo” (1853) muestra, según Paul Haydn, uno de los niveles más profundos del proceso espiritual, descripto como el “nacimiento de Cristo en la gruta del corazón”.

La luz en la oscuridad

Hasta ahora, pareciera que la Humanidad solo se ha dejado seducir por los aspectos más destructivos de Plutón: la tenebrosa conjugación de sexo, dinero y poder, junto con manipulación para el control, la violencia, la muerte y la perversión, una mezcla explosiva que utilizan casi todos los thrillers y películas de acción. Y lo que estamos experimentando es que esta energía es demasiado poderosa para ser utilizada sin un marco ético y espiritual que la regule y encauce positivamente; algo que sólo nace en forma orgánica y natural junto con un nivel de consciencia más holístico. Seguramente, a esto responde el notable florecimiento de caminos espirituales que han surgido a partir de mediados del siglo XX, preparando una apertura de la consciencia a nivel global. 

Aunque predominan los escenarios distópicos, como los de esas novelas de ciencia ficción que imaginan futuros catastróficos o totalmente alienados, las señales de cambio también abundan. Tal vez, esta fase de la historia tan oscura que estamos viviendo es la necesaria confrontación y reconocimiento de la Humanidad con su propia sombra; en términos de la psicología junguiana, que integra la perspectiva espiritual, es un paso inexorable para poder acceder al despertar de otros estados de consciencia

La verdadera esencia alquímica de Plutón reside justamente allí, en la más plena oscuridad, desde donde nace el desafío de encontrar la fe y la esperanza para seguir avanzando, máximas virtudes del sendero espiritual, que nos permiten alumbrar la incertidumbre con cada paso que damos hacia lo desconocido, apoyados tan sólo en la fuerza y la certeza del corazón. Por eso, se describe esta misteriosa instancia plutoniana como el “nacimiento de Cristo en la gruta del corazón”, el “poderoso despertar”, el “salto al abismo”, hoy diríamos, un “salto cuántico”; todas imágenes  paradojales. Se refuerza así otra máxima esotérica que indica que “el buen uso de la energía externa, depende de la apertura del camino interno”, una clara señal de la trascendencia colectiva de adentrarnos en el camino espiritual con absoluto compromiso personal.

Como describe Paul Haydn, autor de La ascensión del fénix. Exploración del Plutón astrológico, Pultón es el «heraldo que anuncia el final de los tiempos y el nacimiento de un nuevo ciclo«.

Acuario, el signo de la “nueva era”

Todas estas fuerzas plutonianas estarán actuando durante los próximos 20 años sobre el signo de Acuario, aquel que da su nombre al advenimiento de una “nueva era”. ¡Ni más ni menos!

Visto el Zodíaco como un camino evolutivo, desde el nacimiento en Aries hasta la disolución en Piscis, el signo de Acuario es el anteúltimo estadio: donde el ser humano accede a tomar consciencia de que no solo es “un” hombre o “una” mujer, sino que al mismo tiempo es la Humanidad toda, la gran red de la familia humana. Su ícono zodiacal es la imagen del Aguador, alguien que vierte desde una gran ánfora la energía vital representada por el agua, sin escatimar, sin distinguir, entregándola generosamente hacia todos los confines del Universo. Una imagen por demás elocuente del espíritu de época que puede auspiciar esta nueva era de fraternidad y convertirse en el nuevo “mito” contemporáneo.

Acuario, a su vez, está regido por otro gran planeta transpersonal: Urano, el dios del Cielo, cuya manifestación es el rayo, por tanto, su energía es repentina, fulminante, eléctrica, sorpresiva. Esta cualidad uraniana de Acuario, un signo de aire, también El Loco del Tarot, se asocia directamente con el pensamiento, las ideas, la creatividad, lo virtual, con la facilidad para el cambio, con la incertidumbre y lo imprevisible; todos factores decisivos para definir el estilo de los nuevos tiempos. Y también, para comprender por qué la innovación científico-tecnológica —con la IA y la computación cuántica como estrellas principales— será seguramente un pivote de aceleración evolutiva en este período, así como lo fue la revolución industrial en el tránsito anterior. 

Podemos anticipar que la fuerza y el empuje de Plutón provocarán inevitablemente este cambio de época, con sus luces y sus sombras. Es un lapso largo, en el que los primeros años pueden ser los más duros, en cuanto a las convulsiones de todo tipo que traerá el colapso del orden mundial instituido hasta el momento. 

Pero una vez más, el gran desafío será para la humanidad, que está siendo invitada a dar ese gran salto de consciencia: del “yo” al “nosotros”, del ego que se cree el centro del mundo y con derecho a todo, al individuo integrado y consciente de su activa y decisiva participación en el florecimiento de un nuevo orden global de paz y fraternidad. Transformar las dicotomías en complementariedades que puedan dialogar, sanar las heridas de la polarización, trascender los “tribalismos” de todo tipo, ejercer la libertad individual responsable, y conectarse sensiblemente con lo trascendente a través de lo transpersonal, son algunos de los puntos destacados en la agenda de la “nueva era”. 

Pero la invitación de Plutón en Acuario no será una amable sugerencia, sino más bien un aluvión irresistible. 

DESAFÍOS EVOLUTIVOS DE LA ERA DE ACUARIO
Aprender a vivir en crisis: Avanzar en la incertidumbre, sin perder la confianza.
Aceptar las paradojas: Generan una tensión creativa.
Trascender la tendencia a la polarización: Buscar la complementariedad de los opuestos.
Integrar la diversidad: No discriminar, reconocer lo propio en el otro.
Construir puentes: Vincular, encontrar lo que une a través de las diferencias.
Reconocer la interdependencia: Actuar sistémicamente, participar en la red.
Reconstruir los procesos: Ver lo cíclico, descubrir raíces, proyectar nuevos brotes.
Desarrollar una consciencia holística: Sinergia entre pensar, sentir, actuar e intuir.
Desplegar la empatía: Poner el ego al servicio de lo cooperativo, equitativo y humanitario.
No perder de vista la luz en medio de la oscuridad: Mirar desde lo alto.

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