18 de agosto de 2026
¿Qué sucede cuando, dentro de una familia moderna y de buena posición económica, la mayor de las hijas anuncia que quiere ser monja?
Esta pregunta resume el argumento principal de Los domingos, el segundo largometraje de la directora española Alauda Ruiz de Azúa, que ganó el prestigioso premio a Mejor Película en el Festival de San Sebastián de 2025 y cinco premios Goya, entre ellos, uno a la mejor dirección.
Con un excelente guión escrito por la propia directora —quien estuvo trabajando en la historia muchos años antes de su estreno—, el film logra algo difícil: no da certezas, no toma partido. Sencillamente muestra, con un precioso estilo poético, cómo la decisión de convertirse en monja de clausura de la joven Ainara, de 17 años, repercute con estrépito y de forma personal y diferente en cada miembro de su familia. Mientras que una parte respeta su decisión por seguir la vida religiosa, otra intentará a toda costa disuadirla y llevarla por un camino distinto.
La trama guía así al espectador por la vida cotidiana de los Alzaga, originarios de Bilbao: un padre viudo, a cargo de tres hijas, preocupado por el dinero; una abuela amable, una tía de carácter fuerte y corazón noble, un matrimonio en crisis, el universo interno de una joven que siente el llamado de Dios y busca encauzar su destino a costa de lo que piensen los demás.
El título de la película da cuenta del universo doble que se despliega en pantalla: el de los almuerzos familiares y el del día de la sagrada misa. La tensión operará constantemente entre estos dos polos de la vida de Airana y surgirán preguntas como, ¿es posible no juzgar la vocación ajena? ¿Podemos acompañar decisiones con las que no estamos de acuerdo? ¿Cuánto nos encondemos del dolor?
En Los domingos, un bando no se impone sobre otro, ni es evidente para el espectador decir quién tiene razón. Como explicó la propia directora en una entrevista para Vogue España: “Hay películas en las que está clarísimo quienes son los buenos o los malos, dónde está el bien o el mal, pero en la vida eso no es tan sencillo”.
Esta noción de objetividad tiene, ya de por sí, un gran valor: porque manifestarnos de acuerdo o en desacuerdo con algo, revelar nuestro amor o nuestro odio por algo, se volvió moneda corriente, un hábito nocivo que se potenció con la digitalidad. En ese contexto, encontrar un film que no parece tomar partido ni bajar línea, es un respiro.
Además de eso, la película se vuelve una obra de arte gracias a la elección arriesgada y bellísima de la música, una fotografía que logra transmitir calma y potencia a la vez y las excelentes actuaciones de su elenco: Blanca Soroa debuta como actriz en el papel de la protagonista, Airana; Patricia López Arnaiz obtuvo tres premios a Mejor Actriz Protagonista por su papel de la tía Maite y también se lucen Miguel Garcés, Juan Minujín, Mabel Rivera y Nagore Aranburu, con quien la directora ya trabajó anteriormente.
El film es una invitación a espiar un mundo que, de alguna manera, nos toca a todos: la complejidad del entramado familiar y el llamado vocacional son temáticas que se abordan con sensibilidad, agudeza y ternura.
Los domingos está actualmente en cartelera en distintas salas del país.
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