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Lisa See, autora de La isla de las mujeres del mar: «La valentía viene en un millón de formas»

Las haenyeo son un grupo de mujeres del sur de Corea que practican una tradición milenaria en vías de extinción. La escritora, nacida en París pero radicada en Estados Unidos, las supo ver y las llevó, con su pluma, a ser parte de un libro que les rinde homenaje a través de una historia de ficción.

Lisa See, autora bestseller del New York Times, junto a ejemplares de su libro La isla de las mujeres del mar (Foto: IG @lisasee_writer).

Por Victoria Llorente

En lo profundo de las aguas del mar de Corea, ellas se sumergen hasta más de 10 metros para buscar su alimento. Y en cada inmersión, dan continuidad a una tradición milenaria que fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco en 2016. Son las haenyeo (mujeres del agua) y viven en Jeju, una isla del sur de Corea. La isla de las mujeres del mar se llama el libro que escribió Lisa See quien, con la excusa de crear una novela de ficción, logró sumergirse en una comunidad de mujeres que tienen un profundo vínculo con la naturaleza, con la bravura del mar y con su rol como principales sostenes familiares en sus casas. “Fueron ellas las que me llamaron de mil maneras para que escribiera este libro”, asegura la autora, en diálogo con Sophia, desde Los Ángeles.

Un día las descubrió en un artículo periodístico, por casualidad, mientras pasaba las páginas de una revista en un consultorio médico. Ocho años tardó en empezar a escribirlo desde aquel día. “Me atravesaron su valentía y su persistencia. Me sentí prácticamente obligada a contarle al mundo sobre ellas”, nos cuenta Lisa vía mail. Ella tiene 68 años, nació en Francia y creció en Los Ángeles, pero por sus orígenes chinoamericanos, tiene un especial interés por la cultura china y por las historias donde las mujeres son protagonistas. Muñecas chinas, China Town, El abanico de seda y Shangai girls son algunos de sus libros más conocidos de los últimos años. Desde Norteamérica, su lugar de residencia, la autora nos hizo llegar algo de ese mundo femenino que transcurre bajo la superficie.

—¿Qué fue lo que más te llamó la atención de estas mujeres?

—Me impresionó mucho la visión matriarcal de la sociedad en la que viven. La mujer es el centro absoluto en esta isla. Ellas son las responsables de llevar la comida a sus familias mientras los esposos cuidan de sus hijos y cocinan. En el pasado, las haenyeo se retiraban de la actividad a los 55 años y hoy la más joven tiene esa edad. Su valentía, su persistencia así como su sentido de compañerismo, me dejó enloquecida y sentí un llamado muy profundo para escribir sobre ellas y dar a conocer lo que pasaba en esa parte del mundo.

Mientras investigaba para su novela, Lisa See tomó fotografías de escenas cotidianas de las haenyeo durante sus incursiones al mar. (Foto: IG @lisasee_writer).

Un legado que está llegando a su fin


Dentro de las haenyeo hay establecidas algunas categorías en función de su grado de experiencia: están las hagun, las junggun y las sanggun. Estas últimas son las más experimentadas y las que aconsejan a las demás. Antes de zambullirse, las buceadoras dirigen una plegaria a Jamsugut, la diosa del mar, rogándole un buceo sin riesgos y una pesca abundante.

Lisa cuenta que la experiencia de investigación para este libro fue totalmente transformadora. “Creo que ellas eran conscientes de que eran las últimas de las últimas, y por eso les parecía tan importante que se compartieran sus historias, que se conocieran sus vidas”, cuenta la autora. See se tomó el trabajo y el tiempo de sentarse con ellas en sus casas o de acompañarlas en la playa mientras juntaban algas en la orilla. Ahí, en medio de la naturaleza, le revelaron sus vidas, sus recuerdos, sus anhelos y algunos de sus dolores. Ella cuenta, además, que durante estos encuentros —muchos pautados de antemano—, se les iban ocurriendo espontáneamente personas que podían agregar anécdotas interesantes. Durante casi dos años, además, la autora habló con especialistas en el tema, leyó trabajos de investigación y ahondó en la historia de la isla, clave en el desarrollo de la trama del libro. Todas las mujeres con las que habló, de alguna manera u otra, sumaron la historia que luego escribió.

Por ejemplo…

—Había una mujer, Kim Eunsil, que en ese momento tenía 82 años. Era la mayor de diez hermanos. Su madre había querido que se quedara en casa haciendo de segunda madre para sus otros hijos, pero era tan pobre que no tuvo otra alternativa que convertirse en una trabajadora itinerante: se sumergía en invierno en las aguas heladas del Vladivostok, en Rusia. Muchas de las anécdotas que me contó terminaron inspirando escenas y frases del libro. Una de mis favoritas fue: “¡Era tan buena buceando que hasta hubiera podido cocinar un plato de comida debajo del agua!”.

La isla de las mujeres del mar es una novela histórica que recorre gran parte del siglo XX y aborda la amistad entre mujeres.

Roca, viento y mujeres

“Una anciana está sentada a la orilla de la playa. Lleva un cojín atado con una correa al trasero y recolecta algas. Parece alerta a todo lo que sucede a su alrededor: quizás sea la fuerza de la costumbre tras media vida bajo el mar. Jeju es su hogar, una isla donde hay tres cosas en abundancia: roca, viento y mujeres”. A Lisa See le tomó dos años escribir La isla de las mujeres del mar. Ella cuenta que la mayor parte del tiempo tuvo que ver con el trabajo de investigación, con la creación de los personajes, y con buscar la información necesaria como para que la novela fuera lo más verosímil posible.

“Lamentablemente, aunque el libro fue publicado en Corea del Sur, la mayoría de las mujeres que entrevisté eran analfabetas. Hoy están desarrollando una serie para televisión, pero aún no se concretó. Ojalá que así sea para que las haenyeo que me ayudaron en la creación del libro tengan la posibilidad de ver reflejadas sus historias”, cuenta Lisa y asegura que ninguna mostró resistencia cuando las entrevistaba. “Cuando me acercaba a hablar con ellas me decían que estaban muy ocupadas trabajando, pero al final siempre se hacían el rato para hablarme”.

—Contame alguna historia que te haya llamado la atención.

—Tuve el honor de encontrarme con la chamana de Jeju, Simbang Suh Sun- sil. Su espiritualidad y su mirada práctica hacen una combinación divina. Me habló mucho sobre el concepto de la pérdida del alma —parte de tu alma puede irse de tu cuerpo como resultado de traumas o tragedias— y sobre su capacidad para realizar ritos y rituales para traerla de regreso. Las cosas que aprendí sobre el alma no solo se reflejaron en la novela, sino que también las pude aplicar en mi vida.

—Si tuvieras que decir algo que admires de estas mujeres, ¿qué sería?

—Su valentía y su resiliencia. Creo que la valentía viene en un millón de formas. Para algunos significa sumergirse en aguas heladas para buscar alimento y ganar plata para mantener a su familia. Para otros, es salir de sus casas para trabajar en una oficina, o trabajar para alguien, o en el campo. Más allá de lo que nos toque vivir todos anhelamos amor, todos queremos que nuestros hijos sean felices, sanos y exitosos. Lo que descubrí es que mientras las haenyeo han tenido históricamente batallas más duras que la mayoría de nosotros, todos, absolutamente todos, hemos atravesado momentos duros en nuestras vidas. Ellas enfrentan esos momentos con la cabeza en alto, con coraje, con buen humor y alzando sus voces. Me quedo con esto último como un gran valor para llevarlo a nuestras vidas.

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"La mente que se abre a una nueva idea jamás volverá al tamaño original". 

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