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Sociedad

10 diciembre, 2019

Leer no tiene que ser difícil para nadie

La lectura abre mundos, ayuda a construir ideas y desarrolla capacidades cognitivas. Sin embargo, a las personas que presentan una discapacidad o un trastorno se les hace difícil su comprensión. ¿Cómo incluirlos? La especialista Analía Gutiérrez comparte estrategias y herramientas.


Foto: Pexels.

Por Analía Crivello

Julieta tiene veinte años pero volvió a leer cuentos de niños porque le resultan más fáciles de entender. Lucas tiene que estudiar para el examen de Historia, pero debe detener la lectura frecuentemente y volver a empezar porque no comprende muchas frases. Laura, mamá de Juan, está muy preocupada porque su hijo es disléxico y el texto, apretado y justificado, le hace aún más difícil identificar las letras

Que los humanos nos comunicamos a través del lenguaje es algo fácil de afirmar, pero hay personas como Julieta, Lucas o Juan a quienes esa posibilidad no los alcanza por completo y, por lo tanto, se ven excluidas muy a menudo de las interacciones más básicas. Gente que tiene dislexia, afasia, discapacidad psicosocial o intelectual, o que tuvo pocas oportunidades para instruirse, encuentra barreras a la hora de expresarse o de leer, y por eso queda al margen.

A Analía Gutiérrez le preocupa que todas las personas al toparse con un texto, un programa de televisión o una emisora de radio, puedan comprender su contenido. Ella es periodista, lingüista y desde hace mucho tiempo trabaja en el área de discapacidad. Su interés por la inclusión la llevó, en 2015, a crear la Asociación Civil Lengua Franca, que busca la igualdad de derechos a la comunicación en situaciones de diversidad lingüística. Uno de los focos de su trabajo es la Lectura Fácil, un método que, siguiendo ciertas pautas, hace que los textos sean más sencillos de comprender. En una entrevista con Sophia, compartió detalles sobre un universo que al que aún le queda mucho por expandir.

¿Qué es Lectura Fácil?

–Es un modo de escribir que facilita la comprensión. Permite que quien tiene capacidad lectora pero le cuesta mucho comprender, pueda leer con más fluidez y comprender con facilidad. O que quien está aprendiendo a leer, pueda comprender y así disfrutar más. La Lectura Fácil no hace que quien no puede o no quiere leer, lea. Entendemos que vivimos en comunidades donde conviven muchas lenguas, muchas posibilidades diversas de comunicar, de personas que tienen más o menos la misma educación formal, personas de más o menos igual edad y con diferencias lingüísticas. También, que como hay personas más poderosas que otras, imponen su poder en la comunicación y muchos otros se quedan afuera porque no entienden, porque no tienen la palabra, porque no tienen posibilidades de expresarse. Entonces nosotros proponemos hacer cosas que faciliten la comunicación de todas las personas, en particular de las que tienen más diferencias para comunicarse.

¿Cómo surgió la Asociación Civil Lengua Franca?

–Éramos un grupo que veníamos trabajando en una institución para personas con discapacidad del lenguaje. Lo nuestro era la neurolingüística, que estaba muy asociada a las terapias del lenguaje. Pero nosotras preferíamos hacer talleres de conversación, actividades en la comunidad. En 2008, la República Argentina adhirió a la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad y eso nos ubicó en el lugar adecuado: en el de construir un entorno facilitador. Un año después, salió la Ley de Contenidos Audiovisuales con su artículo 66, que habla de la accesibilidad comunicacional a los programas de TV y despertó nuestro interés. Como veníamos de la carrera de Letras y la especialidad en lingüística y llevábamos años de experiencia en discapacidad, nos sentíamos muy preparadas para dar una respuesta.

Foto: Pexels.

¿Qué sucede en otros países en este terreno?

–En los países europeos, principalmente los nórdicos y en España, el movimiento está muy avanzado. De todos modos, creo que tienen dificultades similares a las nuestras.

¿Y ustedes qué están haciendo ahora?

–¡Nosotros nos metemos en todos lados! Estamos pensando que una de nuestras funciones es abrir caminos. Así que nos hemos contactado con la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, el INADI, la Defensoría del Público, Editora Braile, la Dirección Nacional de Museos, el Museo Rojas, el Teatro Cervantes, entre otros organismos del Estado. También somos parte de la Mesa de Accesibilidad Comunicacional a los Medios Audiovisuales (MACMA) y coordinamos el grupo de trabajo de Comunicaciones del Observatorio Nacional de la Discapacidad.

En 2018, la asociación civil que integra Analía organizó el Primer Encuentro de Buenas Prácticas en Lectura Fácil y Lenguaje Claro de la Argentina. En 2019, el segundo. “Fue una ebullición. La gente se entusiasma mucho porque ve un modo diferente de concebir la sociedad en que vivimos. Y un modo de solucionar problemas que vienen de siempre en educación, en el acceso a la cultura y también en el trabajo. Una mamá me comentó que su hija con dislexia le dijo ‘¿Ves mamá? Así sí puedo leer’. Eso es porque nuestros libros con el texto a la izquierda y las líneas cortadas en lugares naturales de pausa le facilitaban la tarea”, dice la especialista.   

¿Hay Clubes de Lectura Fácil?

–Nosotras acabamos de iniciarlos con el apoyo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. También hacemos jornadas en escuelas e instituciones. Hay clubes en Mendoza para chicos de una cárcel, mujeres que se capacitan, también para chicos con discapacidad.

¿Qué ocurre con el mundo de la cultura?

–Noto una gran apertura. Desde el último encuentro se ha contactado mucha gente de museos, conocemos el movimiento de teatros accesibles, estamos tratando de sensibilizar en bibliotecas. Pero todavía todo es incipiente. Claro, hablo desde la Ciudad de Buenos Aires, que es un lugar bastante privilegiado.

¿Tienen alguna publicación?

–En septiembre en el Segundo Encuentro sacamos el tercer libro de la colección 5 Cuentos. Y estamos esperando financiamiento para el cuarto. Cada libro tiene cinco cuentos de autores argentinos adaptados a lectura fácil. Adaptamos el vocabulario, la sintaxis, el contenido en sí mismo. Pautamos cómo es la maquetación del libro y cómo van a ser las estructuraciones. Y con las ilustraciones agregamos contenido. Una vez que terminamos el proceso de adaptar los cuentos, son validados por un grupo de usuarios. Tiene el apoyo del Fondo Nacional de las Artes, la Embajada de Nueva Zelanda, la Comisión para la Plena Participación e Inclusión de las Personas con Discapacidad (COPIDIS) y certificadas por la Asociación de Lectura Fácil de Barcelona, España. Lo más difícil es conseguir los derechos de autor para adaptar. Pero, la verdad, en general hemos tenido suerte. Los herederos de los grandes escritores han sido muy generosos. Hablo de Borges, Walsh, Silvina Ocampo, Manuel Mujica Láinez, entre otros.

¿Hay una Ley que avale la Lectura Fácil?

–Hay leyes que mencionan la obligatoriedad de escribir en lenguaje claro en la Justicia. Incluso la ley de Contenidos Audiovisuales habla de una herramienta, que todavía no está bien definida, que es la Audiodescripción para Discapacidad Intelectual, que debería expresarse en lenguaje claro. La Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, que en la República Argentina es ley y tiene rango constitucional, también habla de “lenguaje sencillo”, como se le decía antes.

En Argentina ¿somos accesibles?

–Estamos en vías de serlo. Tenemos que movilizar mucho a la comunidad de las personas con discapacidad intelectual.

¿Que te motiva a dedicarte a eso?

–Es un tema que tiene muchos aspectos. Hace a la relación entre las personas, a la identidad, a la historia, a la participación. No puedo concebir que haya personas que puedan no participar en las comunicaciones o que participen menos que otras. No hay discapacidad, manejo de la lengua, o pertenencia a un grupo social que lo justifique.

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