Sophia - Despliega el Alma

Reflexiones

18 noviembre, 2010

Las mujeres y el encuentro


Por Paola Delbosco

Las mujeres debemos desvincularnos del intento de divisiones en bandos opuestos. Cuando una persona logra escaparse de las estrategias de polarización, mantiene su propio criterio. Por lo tanto, puede tomar decisiones menos crispadas y puede buscar o negociar soluciones que tengan en cuenta el bien común, que nunca se logra dentro de la metáfora guerrera de que alguien gana o alguien pierde, sino que, más bien, busca el encuentro.

La mujer cuenta con atributos que favorecen la conexión y las comunicaciones entre las personas. Una de ellas es la empatía, que le permite conectarse, inclusive, con quienes piensan diferente. Un ejemplo de esto es que en las guerras, las mujeres confraternizaban con los soldados del bando opuesto porque captaban sus rasgos humanos. Esto es así porque su cerebro conecta lo racional con lo afectivo, de manera más asimétrica que los varones; puede vincularse desde lo afectivo y eso la hace más comprensiva. Pero no quiero ser lírica. Es necesario aclarar que en personas no del todo bien intencionadas, estas cualidades pueden ser mal utilizadas o ponerse al servicio de intereses egoístas.

Cuando la mujer entra en ámbitos donde existen enfrentamientos, aprende rápidamente a ubicarse y ascender, y se vuelve más bien aguerrida. En algunas circunstancias, para triunfar, la mujer se sobreadapta a un esquema masculino de poder. Por eso, la mujer podrá poner en práctica su capacidad para lograr la unión y evitar los enfrentamientos, siempre y cuando no esté influida por un proyecto de poder, de ambición o que la someta a la crítica.

En la actualidad, vivimos en un clima en el que no hay políticas comunes, sino frentes de batalla. Me parece que es un camino realmente peligroso. La democracia es el lujo de los matices, y en los enfrentamientos, como en la guerra, los matices no existen. Cuando juega un rol en los ámbitos públicos, la mujer lleva la ventaja de ser más comunicativa y de ponerse a la escucha del otro. Siempre nos acusan de hablar demasiado, pero miramos a la otra persona, escuchamos y captamos detalles de su estado de ánimo.

Las mujeres podemos usar esta facilidad femenina de comunicarnos para establecer lazos inclusive con quienes se presentan como enemigos, y creo que eso podría ser un buen camino, una salida, hacia una convivencia más pacífica. La conciliación y el encuentro entre las personas es fruto de un esfuerzo, exige entrenamiento para la escucha, aceptación, cooperación, confianza, y las mujeres contamos con las herramientas para ser el puente que logre la unión.

*Profesora de Ética de la Universidad Austral y el IAE.

ETIQUETAS comunicación empatía

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