Sophia - Despliega el Alma

Salud

12 mayo, 2021

La voz, instrumento del cuerpo y espejo del alma

La utilizamos de manera automática y no le prestamos demasiada atención hasta que, por alguna razón, se ve dañada. Instrumento del decir y puente entre nuestra interioridad y el mundo externo, requiere de cuidados y afectuosa protección.


Fotos: Pexels

Por Victoria Llorente

“Tenía 11 años y cantaba. Todo el tiempo cantaba. Era su manera de jugar, de soñar a ser personajes que no podía ser en su casa. Los martes a la tarde tomaba clases de canto y cuando volvía se sentía liviana. Sonreía y a veces tocaba las melodías en el aire mientras esperaba que el semáforo se pusiera en rojo para cruzar la avenida. Pero se abría la puerta de su casa y todo se volvía silencio de nuevo. ‘Cerrá la puerta que molestás a los vecinos’, le decían. Entonces ella, que era obediente, se guardaba en su cuarto, y con la mayor discreción posible trataba de practicar lo que acababa de aprender en sus clases. A los 17 años se quedó disfónica. La disfonía le duró tanto que su voz empezó a sonar como un susurro y tuvo que dejar de cantar y volver a aprender a hablar de una manera que no le doliera hacerlo”.

Carolina de la Muela, cantante, compositora y coach vocal, oye historias como estas todo el tiempo. A su espacio llegan personas que buscan “curar” sus voces a través del canto y de distintas técnicas vocales. Llegan disfónicos, llegan afónicos, a veces simplemente cansados y con una voz que apenas alcanza a ser un susurro. Acuden a ella porque quieren aprender a hablar o a cantar sin lastimarse. Muchas veces, se encuentran con que desde hace muchos años hacen un esfuerzo inmenso para poder decir, para poder nombrar. Tienen que aprender a hablar de nuevo. Y en ese camino, la llamada técnica vocal se encuentra con las emociones y con la historia de las personas, un cúmulo de sentimientos que pide ser recordado para reaprender algo que parece tan sencillo como hablar.

“La voz es nuestra carta de presentación, nos define, nos representa, habla de quiénes somos”.

Mercedes Bassi, fonaudióloga y terapeuta de la voz.

La voz es un puente entre mi mundo interno y el externo. No está disociada de la emocionalidad de las personas y, aunque no es visible, a la vez es lo más tangible que tengo. Es la palabra, es la intensidad de esa palabra, es un buen medidor de la autoestima y de la presencia de uno y de sus posibilidades. Es lógico que al ser algo de uso tan cotidiano no nos detengamos a pensar en ella de esta manera. Hasta que un día la perdés por completo y ahí cambia la historia”, dice Carolina.

Al consultorio de la licenciada Mercedes Bassi llegan cantantes, abogados, médicos, locutores de radio y televisión, docentes, periodistas. Mercedes es fonaudióloga y terapeuta de la voz desde hace más de 20 años. Ella coincide con Carolina de la Muela en cuanto a que la voz es un elemento basal de nuestro desarrollo vital: “La voz es nuestra carta de presentación, nos define, nos representa, habla de quiénes somos”, dice la especialista, a quien recurren no solo cantantes, si no todas las personas que utilizan su voz como herramienta de trabajo.

Para leer un poco más

La Teoría Polivagal, de Stephen Porges.
El Secreto de tu Canto, de Marcela Pietrokovsky.
Querido Maestro, Querido Alumno, de Renata Parussel.
Free Play, de Stephen Nachmanovich.
Cantar!, de Lidia García.

Un viaje de autoconocimiento. Así percibe Clara Dell’ Oro, cantautora, profesora de canto y psicóloga, a la voz. Para ella, este instrumento natural es como “una herramienta para sintonizar con nuestra autenticidad, para sanar heridas y viejas memorias y reconectar con nuestros dones y talentos”. Dell’ Oro es argentina y actualmente vive en Barcelona, donde creó Tejiendo voces de mujer, un espacio terapéutico donde la voz es uno de los ejes esenciales de trabajo. “Cuando somos niños somos pura efervescencia creativa y nuestros impulsos de interacción son fluidos y totalmente auténticos. Nuestra voz y nuestro canto fluyen y circulan sin ataduras por un registro súper amplio, elástico, dinámico y libre. El problema aparece cuando comenzamos a interpretar que algo en nuestra manera de hacerlo, de expresarnos, de jugar, de actuar, de decir, no está bien o no es lo que se espera de uno”, reflexiona.  

No poder decir

Inspiramos y el aire que entra desde afuera se aloja en los pulmones. Solo unos instantes, porque después espiramos y ese mismo aire pasa a través de la glotis, donde hace vibrar a las dos cuerdas vocales. Y ahí, de vuelta al exterior, suena nuestra voz. Hablamos de una manera tan automática que, si nos detuviéramos a pensar en cómo hay que hacerlo, sería casi imposible repetirlo. De esto se trata cuando se habla de reeducar la voz, cuando por distintas cuestiones hay que recuperarla porque se pierde: de volver a tomar conciencia de un proceso mecánico para empezar a hacerlo bien.

¿Qué ocurre en el cuerpo cuando la voz se va? Las patologías más típicas tienen que ver con la disfonía (pérdida del timbre normal de la voz por algún trastorno funcional u orgánico de la laringe); la afonía, la pérdida total de la voz; y los nódulos, pólipos o edemas vocales, que aparecen por un mal uso de la fuerza en las cuerdas. 

“La voz es un puente entre mi mundo interno y el externo. No está disociada de la emocionalidad de las personas”.

Carolina de la Muela, cantante, compositora y coach vocal.

Más allá del funcionamiento orgánico, las especialistas coinciden en que se debe tener una mirada global antes de empezar a trabajar en una terapia vocal. La tensión corporal, el estrés, la ansiedad, la incertidumbre, los estados emocionales o situaciones incómodas prolongadas en el tiempo suelen alterar el organismo y, por ende, también a la voz.

“Cuando una persona retiene y sostiene determinadas situaciones emocionales que implican no poder decir, suelen terminar con el famoso nudo en la garganta, llegando a la disfonía o a la afonía. Cuando la carga de una persona supera la resistencia capaz de soportar, se desbalancea y la voz y todo el organismo se desregulan, perdiendo el equilibrio interior”, explica Mercedes Bassi.

Algo similar le pasó a Carolina de la Muela en 2019 cuando, a raíz de una laringitis mal curada, fue perdiendo gradualmente la voz hasta el punto de no poder hablar con sus hijos con normalidad. “Es muy difícil que uno la pierda la voz de un día para el otro. Hay alertas que uno va dejando pasar de largo. Como cualquier parte del cuerpo, primero aparece el síntoma, y después le siguen todas las compensaciones que uno hace casi siempre en la dirección opuesta a la recuperación, que es empezar a usar bastones internos y físicos. Es como cuando te duele un pie y empezás a renguear, entonces te termina jorobando la cintura, la nuca y de ahí, la mano. Con la voz pasa lo mismo: por algún motivo, que a veces es emocional y a veces no, se resiente y un día te das cuenta de que no sonás como sonabas, de que no llegás a tal registro. O, incluso, que no podés hablar sin que te duela la garganta”, cuenta la cantante y compositora.

(Foto: Pexels)

La voz más auténtica

A Carolina de la Muela la disfonía la deshabilitó por un tiempo de su carrera profesional y puso en jaque su calidad de vida, pero pudo alcanzar la recuperación, no solo gracias a los ejercicios o a las personas que la ayudaron: “Lo más importante fue darme cuenta de que yo era suficiente, y de que tenía algo para decir, más allá de que no fuera perfecto. En eso, fui recuperando mi voz de todas las maneras que se pueda entender esa frase: me sentí más libre a la hora de componer, a la hora de cantar. Cada vez quise tener menos decorado: me pude empezar a bancar a mí misma cantando sola con el piano. Entendí que ser lo más genuina posible era la mejor manera de recuperar mi manera de cantar y empecé a sentirme cómoda conmigo. Nunca valorás algo tanto como cuando lo perdés”, cuenta.

“La voz es una herramienta para sintonizar con nuestra autenticidad, para sanar heridas y viejas memorias y reconectar con nuestros dones y talentos”.

Clara Dell’ Oro, cantautora y psicóloga.

Mercedes Bassi dice que lo ideal a la hora de recuperarse de ciertas patologías y volver a encontrar la voz más genuina, es no buscar copiar a otros, ser uno mismo y entrenar diariamente. “Es importante armar equipos que trabajen juntos: laringólogos, maestros de canto, terapeutas de la voz, psicólogos, nutricionistas, kinesiólogos, preparadores físicos. Y algo que parece menor, pero que no lo es, es aprender a decir que no. Creo que uno de los factores que muchas veces hace que las personas nos estresemos es no saber poner límites, y ahí aparecen las disfonías o las afonías”, destaca la fonaudióloga y terapeuta vocal. 

La cantante y psicóloga Clara Dell’ Oro cuenta que los bloqueos más comunes entre las mujeres que asisten a sus talleres están asociados, justamente, a haber sido calladas y censuradas. “Relatan experiencias relacionadas con no haberse sentido reconocidas, vistas, respetadas y aceptadas, por ende, queridas. Si estos bloqueos no se desenredan, pueden surgir todo tipo de síntomas que nos desconectan de nuestra identidad y de nuestra vitalidad. Las emociones que se alojan en estas corazas musculares o bloqueos son energía estancada. Esto significa que podemos sentirnos enajenadas de nosotras mismas, con poca vitalidad, muy dependientes de la mirada ajena, hasta inclusive enfermarnos físicamente”, explica la creadora de Tejiendo voces de mujer.

“Nuestra voz es la música que hace el viento al atravesar nuestro cuerpo”, dice el escritor francés Daniel Pennac. Que ese aire suene genuino, suene vital y sea verdadero depende de nosotros. Ser espejos fieles de nuestro mundo interno a través de lo que decimos y cómo lo hacemos es la mejor manera de cuidar algo tan único como la propia voz.

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

No está conectado a MailChimp. Deberá introducir una clave válida de la API de MailChimp.

Comentarios ()