Sophia - Despliega el Alma

Artes

6 julio, 2009

La vida: una mezcla de cosas


1 de 5
2 de 5
3 de 5
4 de 5
5 de 5

Marisol Misenta (Isol)*

Los recuerdos de su infancia la ayudan a ponerse en la piel de los más chicos, para quienes escribe historias que ella misma ilustra. Los personajes son inquietos y cuestionadores, muy parecidos a su creadora. Por Agustina Rabaini. Fotos: Rodrigo Néspolo.

En Secretos de familia, uno de los textos ilustrados por Isol, una nena se despierta y ve que su madre parece ¡un puercoespín! En realidad, lo que los lectores vemos es que la madre se despertó muy temprano y tiene los pelos revueltos. De un minuto para el otro, la niña carga con un secreto tremendo y cuando, más tarde, su madre regrese a casa toda peinada, ella pensará: “Ésta es mi verdad: mi mamá, en realidad, es un monstruo. Ya no me engaña”. ¿Cómo termina la historia? La protagonista no tarda en empezar a sentir que ella, después de todo, también tiene los pelos desordenados.

Así es el sentido del humor y la manera de ver el mundo de Isol, una artista multifacética –ilustradora, escritora y cantante– que hoy nos invita con una taza de té de las cinco en su luminosa casa de Almagro. A los 37 años, parece no haber dejado morir su niña. Su aspecto físico ayuda bastante: es menudita, habla con voz suave, y sus dibujos de nenas y nenes tienen mucho de lo que ella alguna vez fue.

Los cuentos breves para chicos y grandes, y las canciones de Isol, están dirigidos más a “mentes inquietas y juguetonas”, según explica, que a personas de una determinada edad. “Cuando escribo, canto y dibujo, pienso en pares, en personas con las que compartimos inquietudes y una cierta afinidad para el humor –dice–. Me siento cerca de mi propia situación como niña… Muchas de las cosas que vivía aún hoy me dan gracia y me ayudan a hacer los libros. Sin darnos cuenta, seguimos repitiendo cosas desde la niñez, que están escondidas debajo de una capa ‘adulta’. Me refiero a ciertos miedos, rabietas y prejuicios. Y al deseo de ser aceptados”. Así, sus textos están animados por chicos y chicas que cuestionan siempre lo dado; que intentan mirar las cosas “de todos los lados posibles” antes de elegir y que se hacen preguntas que sólo consiguen respuestas abiertas o plantean nuevos interrogantes.

La infancia recobrada

Trazar un paralelismo entre la historia de Secretos de familia y su propia infancia sería simplificarlo todo y restar mucho de esa poesía que su autora alimenta a cada paso. Isol tampoco tuvo una infancia convencional. “Ni yo ni la familia que conformábamos con mis padres y mi hermano, Zypce, éramos ‘normales’. Desde chica sentía que éramos ‘diferentes’ –recuerda–. Y, ¿quién es normal, después de todo? Dentro de las casas, todos somos diferentes de como se nos ve en las fotos que les mostramos a los demás. De cerca, todos somos raros”.

Cuando Isol nació, su mamá tenía 18; luego nació su hermano y en su casa de la infancia el arte fluía por todos lados. Su papá pintaba cuadros y escuchaba música con devoción; su madre, también melómana, cantaba y bailaba en cada rincón. Y entre aquellas melodías raras o exquisitas, tanto ella como su hermano empezaron a hacer su propia música. Hoy se presentan juntos en espectáculos-performances, con disco propio bajo el brazo: Sima. Y hasta 2005, Isol fue la cantante de una conocida banda de música pop, Entre Ríos.

“En casa no había televisión y escuchar a Carmina Burana a todo volumen no siempre era feliz. ¡Me daba un susto tremendo! Por suerte –se ríe y sigue–, los fines de semana íbamos a la casa de nuestros abuelos y mirábamos ocho horas seguidas de tele y escuchábamos a los Parchis”. En aquella época, Isol descubrió su vocación de inventarles historias a las imágenes que encontraba en los textos y enciclopedias. En la adolescencia, estudió en el Magisterio de Bellas Artes, y no pasó mucho tiempo para que se convirtiera en una ilustradora prestigiosa. Fue elegida para ilustrar textos de autores como Paul Auster y el poeta español Antonio Fernández Molina. Y ha sido nominada dos veces para el premio Christian Andersen, el Nobel del dibujo, quedando seleccionada entre los cinco mejores del mundo.

–Entonces, ¿cómo se siente esto de ser autora e ilustradora y vivir de lo que te gusta?

–En realidad, sigo haciendo lo mismo que hacíamos con mi hermano de chicos; seguimos jugando a las mismas cosas, sólo que ahora las ordenamos para poder mostrarlas, compartirlas e intentar que alguien nos pague por hacerlas… Si mantenés la chispa de juego, el resultado siempre es mejor.

–¿En los libros te identificas siempre más con los niños que con los adultos?

–Sí, soy siempre cómplice del niño; con los padres no me identifico jamás. Lo estoy tratando con mi analista (se ríe). La verdad es que soy chiquita –de tamaño– como ellos y tengo un estilo más afín a su mundo… Siempre voy a estar más a favor del que se rebela contra lo rígido y lo instituido que del que sólo se acomoda. Y no me refiero a rebelarme contra todo de manera infantil. En todo caso, me gusta tomarme tiempo para analizar las cosas y decidir cómo son de acuerdo con cómo las veo y siento. Esto no es algo que tenga que ver con una edad determinada y con las madres o los niños, sino con una manera de pensar y estar.

–¿Por qué aparecen tanto las mamás en tus libros?

–Las mamás son una referencia importante para cualquier historia. Ahora, igual, estoy trabajando en unos libros nuevos que vienen diferentes. Hasta aquí, en mis libros, las mamás tienen el lugar del sentido común, de la cultura y la institución. En los libros, la madre tiene la certeza y el niño está en un lugar en el que está probando ver cómo es estar en el mundo; un lugar de pura experimentación, búsqueda y juego.

–Cuando sos madre, el sentido común y los límites tienen que estar…

–Sí, pero para las madres a veces no es tan fácil. Las cosas no son sólo blancas y negras. En mi último libro, Petit y el monstruo, hay un nene confundido con la idea del bien y el mal. “¿Por qué si lo mismo que un día parece que está bien, al otro día está mal?”, se pregunta. Y la madre le dice: “¿Cómo puede ser que un niño tan bueno haga a veces cosas tan malas?”. Los libros funcionan como catarsis de ciertas cosas… A mí no me interesa hacer libros didácticos. Todos sabemos que las madres tienen que marcar el rumbo y definir ciertas cosas, pero hay situaciones en las cuales ellas tampoco saben qué hacer. La vida es una mezcla de cosas.

–Estás en pareja desde los 20 años, ¿nunca pensaste en ser madre?

–Desde hace un tiempo pienso en esa posibilidad y ojalá ocurra.

–Finalmente, además de evitar ser didáctica, ¿por qué esa decisión de escaparle siempre a la solemnidad?

–Es que la solemnidad limita el pensamiento. En cuanto tomás algo muy en serio, ya no lo podés pensar. Me interesa salir de cualquier lugar rígido de pensamiento e intentar ver las diferentes caras de las situaciones. También es importante poder tener empatía con lo que al otro le sucede. Si uno pudiera ver lo que hay de uno en el otro, todo sería diferente. Me asustan los adultos que piensan que la verdad es única. Así es como, hombres y mujeres, llegamos a los caos que llegamos.

 

*Tiene 37 años y está en pareja hace dieciséis. Vive en Almagro, es ilustradora, escritora y cantante. Sus dibujos son reconocidos en nuestro país y en el exterior.

ETIQUETAS ilustración literatura niños

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

No está conectado a MailChimp. Deberá introducir una clave válida de la API de MailChimp.

Comentarios ()

Más de Artes

Eugenio Cuttica: «El arte es la única salida que...

El artista argentino –radicado en Nueva York– regresó a nuestro país para presentar Serendipia, una muestra donde la mirada sagrada de la vida se hace presente y transforma el alma de todo aquel que se detiene a mirar.

Querían escribir, participaron de nuestro taller...

Silvia Handler, Laura Valbonesi y Rosa Ana Musso tienen varias cosas en común: adoran las palabras, participaron del Taller de Escritura Creativa de Sophia y, luego de la experiencia, se animaron a publicar. Te compartimos sus historias.

María Luisa Bemberg, 100 años de una artista que...

Se cumple el centenario del nacimiento de la gran directora de cine, pionera en los movimientos feministas del país y figura clave en la pantalla grande argentina. Aunque partió hace más de 25 años, conocer su legado es una forma de homenaje y un viaje que será, para quien se atreva a transitarlo, transformador.