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Salud

4 agosto, 2021 | Por

La mirada amorosa, una clave para proteger la lactancia materna

En la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una invitación a abrazar a las madres y a sus bebés brindándoles contención y ayuda para vivir más plenamente un momento vital para el desarrollo de la primera infancia.


La Semana Mundial de la Lactancia es una iniciativa de Alianza Mundial para la Acción por la Lactancia Materna (WABA, sus iniciales en inglés), un organismo creado por iniciativa de la OMS y UNICEF para convocar al trabajo conjunto de personas, redes y organizaciones que protegen, apoyan y promueven la lactancia humana. El proyecto, que ya funciona en más de 120 países, cuenta con la adhesión de la Argentina y este año se basa en el lema “Proteger la lactancia materna: una responsabilidad compartida”, para que todos tomemos conciencia de la importancia de acompañar a las madres y sus bebés brindándoles ayuda y contención durante esta etapa fundamental de la vida. Más información en www.instagram.com/acadparg

Cuando nos convertimos en madres y padres la felicidad adquiere proporciones enormes y celebramos con todo nuestro ser poder recibir con amor e ilusión a esa nueva vida. Pero muchas veces, de igual modo, también es enorme la presión que sentimos para responder a lo que creemos (o nos señalan) que se espera de nosotros en nuestro nuevo rol como progenitores. La lactancia es una de las tantas nuevas pruebas que debemos sortear en ese trayecto: no sabemos todavía muy bien cómo hacerlo, pero sí que debemos amamantar a nuestros hijos el mayor tiempo posible. Sin embargo, a pesar de las sonrisas que vemos en las fotos, no siempre se trata de una experiencia ideal, porque durante el proceso de la lactancia aparecen miedos, dolores, exigencias laborales y familiares, y dificultades de todo tipo que muchas veces generan angustia, pero siempre se pueden atravesar pidiendo ayuda y contando con el sostén y la mirada amorosa de quienes nos rodean.

Como bien explica Iardena Stilman, Directora ejecutiva de la Asociación Civil Argentina de Puericultura (ACADP), cada uno sabrá encontrar el mejor camino en la vasta experiencia de amamantar. Sin embargo, es importante saber que los desafíos son muchos, que no hay una única manera de hacerlo y que cada cual será protagonista de un viaje único que siempre resultará maravilloso emprender. Con ella hablamos para que nos ayude a comprender cuáles son las claves para una lactancia materna más armónica en un momento extremadamente complejo para maternar.

“La evidencia científica muestra que la lactancia materna exclusiva y el apego favorecen el desarrollo afectivo y la disminución de la morbimortalidad del niño y la madre durante los primeros seis meses de vida. Para que esto pueda suceder, no basta únicamente con el deseo de la madre y la reafirmación de los beneficios de la lactancia. Los espacios, tanto sociales como laborales, tienen que facilitar esta posibilidad. Las licencias por maternidad y paternidad deben ser acordes y los espacios de salud deben garantizar el contacto temprano, la información, la atención y apoyo que requiere una diada en situación de lactancia”, señala Iardena, convencida de que aunque el cambio de paradigma ya está en marcha, todavía queda mucho trabajo por hacer para garantizar mejores condiciones para la lactancia.

–Sabemos lo importante que es amamantar, pero muchas mujeres experimentan situaciones difíciles a la hora de hacerlo. ¿Cómo transitar la experiencia más amablemente?

–Creo que es importante permitirse ingresar al “mundo bebé”, para que nuestros hijos se puedan adaptar y transitar junto a nosotras esta etapa de la mejor manera posible. Soltar el reloj, las obligaciones y las exigencias durante un tiempo. Transitar la maternidad soltando todo aquello que sabemos o creemos que se espera de nosotras. Conectarnos con la intuición y pedir ayuda de manera clara a quien nos pueda asistir. Que nos hagan las compras, nos preparen la comida, nos abracen y nos permitan llorar sin motivo aparente, nos permite sostener y abrazar a nuestros bebés con otra energía. Tenemos que aprender a no tenerle miedo a la maternidad: dejamos de ser princesas para pasar a ser reinas. Y si se precisa ayuda con la lactancia puntualmente, es importante pedir ayuda profesional lo antes posible porque cada día de un bebé pequeño es mucho tiempo. Por otra parte, recuerden que somos muchas las que estamos en la misma situación o que ya la hemos atravesado. Hagan red con otras madres, busquen espacios de apoyo e información certera.

–¿Cuáles son las consultas que mayormente se reciben en cuanto a este tema y cuáles los tabúes que, a pesar del cambio de conciencia que hoy atravesamos, todavía se mantienen vigentes?

–Las consultas son de lo más variadas: incomodidad o dolor al amamantar, pechos congestionados, bebés que no engordan lo esperado, destete, cómo volver al trabajo y mantener la lactancia y cómo preparar y dar una mamadera. Todavía hoy las mujeres cargamos con muchas culpas. Hay quienes no se animan a decir que desean dar una mamadera o dejar al bebé una noche con un adulto responsable para volver a conectarse de otra manera consigo mismas o con la pareja. En esos casos, recomiendo que busquen a alguien que las acompañe sin juzgar y de manera empática y amorosa. No se queden con dudas ni angustias. El puerperio es, aún hoy, un tema complejo y tiene aristas que son tabú, como la falta de deseo sexual, el desgano o la dificultad para decodificar lo que queremos o necesitamos.

–Cuando hablamos de lactancia materna, en general se les habla a las mujeres. ¿Qué papel juegan los varones en este proceso y de qué manera pueden tener una participación más activa?

–¡¡¡Si supieran cuánto los necesitamos!!! Por suerte los varones se están involucrando cada vez más. Que cambien pañales, porteen o participen de charlas prenatales o de la lactancia era impensado hasta hace poco tiempo. Sigan buscando un espacio activo en este rol. No solo los necesitamos nosotras, sus hijos también los necesitan. Al cambiar la mujer de espacio en el mundo laboral, al ser activas y sostén de hogar, demostramos que se pueden cambiar los paradigmas de nuestra sociedad. Si bien las portadoras durante la gestación y la lactancia somos nosotras, la crianza comienza inmediatamente con la gestación y el nacimiento. El bebé incorpora constantemente, todo es un aprendizaje. No esperen a que juegue a la pelota para involucrarse. Ustedes tienen que asumir el rol activo y nosotras tenemos que darles el espacio, en caso de ver que lo desean. Para lograr ese equilibrio es fundamental hablar mucho antes del nacimiento y también después. Tener espacio para la vida de pareja, conversar y escucharse, son herramientas de gran ayuda.

“Tengamos siempre una mirada amorosa para las madres y los padres. No los juzguemos y acompañemos socialmente para que las infancias sean mejores, para que el entorno sea saludable. Eso es lo único que nos puede mejorar el futuro como comunidad. Nuestros bebes y niños lo merecen. Y nosotros también”.

–A través de la experiencia de acompañar la lactancia, ¿cuáles son las postales más lindas de esta unión tan profunda?

–Hay tantas que, de solo de traerlas a mi cabeza, ya se me caen las lágrimas. No dejo de emocionarme con la ilusión que se teje en cada entrevista prenatal. No dejan de emocionarme cuando los veo lactar, cuando me llaman los papás o me mandan videos o traen sus consultas anotadas y pensadas de antemano. Cuando mandan fotos o videos después de haber dejado la teta, incluso…

¿Hay alguna historia que nos puedas compartir? 

–Me viene la de Lara y Nico, una hermosa pareja que conocí en Buenos Aires antes de la pandemia. Ellos viven en Chile y tuvimos una consulta prenatal muy interesante. Nico había leído varios libros, estaba muy comprometido con la lactancia y crianza de su hija que estaba por nacer. En un momento me dijo: “Es mi hija, ¿cómo no voy a estar cuando su mamá me necesite? Ella está para mi hija y yo voy a estar para que ella pueda atenderla”. Con la situación de pandemia los tres quedaron solos, alejados de la familia. A esa bebé sus tíos y abuelos la conocieron por videollamadas. Tuve la suerte de acompañarlos en diferente etapas y ver como E. crecía en una familia amorosa. En el medio, atravesamos juntos noches de desvelos, llantos, mastitis, taponamientos, culpas y agotamiento. Pero todo fue conversado entre ellos y conmigo con mucho respeto y conciencia de que el objetivo era el bienestar de E. Ella, tan pequeña, se comunicaba con sus abuelos y tía a través de la pantalla, jugaba con ellos y los reconocía teniendo apenas meses.

–¿Cuándo se debe pedir ayuda y qué podemos hacer con todos los amables consejos (¡aunque a veces sean demasiados y no siempre los solicitemos!) que nos suelen dar cuando nos convertimos en madres? 

–Si hay algo que te genera duda, si te sentís incómoda y ni que hablar si tenés dolor o te lastimaste, pedí ayuda. Si hay algo que no te cierra de cualquiera de los profesionales que te acompañan, cambiá de profesional. Lo que le sirvió a tu amiga, suegra, tía, etc., no tiene por qué resultarte a vos. Frente a los amables consejos, yo aconsejo (valga la redundancia) sonreír y hacer lo que te dicte el corazón. Nuestro instinto es sabio, tiene una sabiduría antiquísima que se despierta en la maternidad. Valete de este gran aliado, conectate con él.

–Por último, ¿algún otro aspecto que sea necesario resaltar en esta semana tan especial?

–Tengamos siempre una mirada amorosa para las madres y los padres. No los juzguemos y acompañemos socialmente para que las infancias sean mejores, para que el entorno sea saludable. Eso es lo único que nos puede mejorar el futuro como comunidad. Nuestros bebes y niños lo merecen. Y nosotros también.

Una semana muy especial

Según la Organización Mundial de la Salud, la lactancia es fundamental para desarrollo de un bebé sano y también tiene beneficios para la salud de la mamá. “La leche materna contiene todos los nutrientes que el niño necesita durante los seis primeros meses de vida, protege contra la diarrea y las enfermedades comunes de la infancia. Los beneficios a largo plazo para la salud de la madre y el niño incluyen la reducción del riesgo de sobrepeso y obesidad en la infancia y la adolescencia, además de reducir la morbimortalidad materno-infantil. El segundo, es la relación entre la lactancia materna y el vínculo temprano: la evidencia científica demuestra que la lactancia materna exclusiva y el apego favorecen su desarrollo afectivo y la disminución de la morbimortalidad del niño y la madre durante los primeros seis meses de vida”, comparte la especialista.

En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia, los objetivos de este año son:

  • Informar a las personas sobre la importancia de proteger la lactancia materna.
  • Anclar el apoyo a la lactancia materna como una responsabilidad vital de salud pública.
  • Interactuar con individuos y organizaciones para un mayor impacto.
  • Impulsar la acción en la protección de la lactancia materna para mejorar la salud pública.

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