Sophia - Despliega el Alma

Salud

21 febrero, 2011

La menopausia, con nuevos ojos

Por generaciones, las mujeres esperaron la menopausia como un sello de decrepitud. Hoy, nuevas voces se alzan para reivindicar esta etapa de la vida como la más rica de todas. Es un tiempo de cambios vitales, porque en general coinciden con las pérdidas de nuestros padres y con la partida de nuestros hijos. También muchas veces es el tiempo en que se inicia la búsqueda de un camino espiritual. Cambios del alma. Qué dicen médicos, psicólogos, y las verdaderas expertas: mujeres que  transitaron este cambio vital con una mirada diferente.  


Susana Beatriz López es cosmiatra. Pero de escucharla trabajando podría pensarse que es psicoanalista, médica o gurú de autoayuda. Mientras restaura pieles dañadas en su camilla se ocupa también de lo profundo, alimentando espíritus decaídos y reviviendo autoestimas con su fórmula personal de consejos, positivismo y buen humor. “La menopausia es un tema constante en mi consultorio”, cuenta Susana, que habiendo cruzado ese umbral a los 50, hace seis años, puede dar cátedra con seguridad de veterana.

“Cada una tiene su forma de vivir ese momento, lo importante es no tenerle miedo. Yo tengo dos clientas que son psiquiatras, y las dos esperaban ese momento con desesperación. Yo les decía: ‘Te pasan cosas, es cierto, pero si no te peleás con tu cuerpo y aceptás los cambios con alegría, puede ser la etapa más bonita de todas. Disfrutás de otras cosas, te conoces mejor…  el secreto es dejarse llevar.”

Susana es viuda hace veinte años, tiene un hijo de 27 que vive con ella, y hace siete que formó una nueva pareja. “Crecí mucho. Aprendí a elegir a mi pareja, antes dejaba que me eligieran a mí. Con mi pareja vivimos en casas separadas y pasamos juntos los fines de semana. Está bárbaro, ¡nos volvemos a elegir cada sábado!” Lejos de perder energía o vitalidad, Susana trabaja de 7 de la mañana hasta las 10 de la noche, y asegura que nunca se sintió mejor. “¿Deprimirme? ¡No tengo tiempo!”, se ríe.

La experiencia de Susana da crédito de la postura que desarrolla “La sabiduría de la menopausia” (Urano), último libro de la doctora Christiane Northrup, autora también de “Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer” y otros tantos títulos, respetada adalid de la salud de las mujeres en Estados Unidos.

Recién publicado en la Argentina, el libro trae una bocanada de aire fresco. Por un lado replantea esta etapa de la vida como una de crecimiento y nuevos desafíos, y por otro la autora confiesa que para ella coincidió con el fin de su matrimonio, un hecho tan doloroso que por mucho tiempo se negó a aceptarlo. Cuando por fin lo hizo, y tras el necesario duelo, se dio cuenta de todo lo que había resignado en el esfuerzo por aferrarse a su relación, y se sintió llena de energía. “En la mitad de la vida disponemos de más energía psíquica que en cualquier otra época desde la adolescencia. Si nos esforzamos por colaborar activamente con esa energía orgánica, confiando en que nos sirva para descubrir las creencias inconscientes y autodestructivas acerca de nosotras mismas que nos han impedido ser lo que podríamos ser, entonces veremos que tenemos acceso a todo lo que necesitamos para reinventarnos como mujeres más sanas, flexibles y resistentes, preparadas para entrar alegremente en la segunda mitad de la vida.”

Sin embargo, advierte, todo esto se logra sólo si una está dispuesta a hacer dos cosas: asumir la responsabilidad por lo hecho en el pasado, abandonando el rol de víctima de las circunstancias, y en segundo lugar, aceptar hacer el duelo por aquellas partes de la vida que han quedado atrás. Enfrentar una pérdida nunca es fácil, y en la edad madura lo es aún más. “Una parte de nosotras razona. ‘¿Para qué sacudir el barco ahora? Estoy a medio camino de acabar mi vida. ¿No sería más fácil aceptar lo que tengo en vez de arriesgarme a lo desconocido?’, confía Northrup.

Pero ese camino, es sabido, se parece mucho a la muerte en vida. María Marta De Palma, psicoanalista, da fé desde estas costas del mismo fenómeno: “Las mujeres en consulta saben que la menopausia les trae un abanico de posibilidades, pero no aceptan muchas veces las renuncias que naturalmente deben asumir: los temas de conversación con sus pares, los proyectos de ‘agrandar la familia’, cambiar la casa por una más grande, comprar otro auto, tener y tener más… Ese es el estigma de la sociedad de consumo y la menopausia lleva a pensar en tener menos y mejor. Pero no es tarea fácil, ya que las mujeres desde hace unos cuantos años se han visto impulsadas a vivir en una suerte de torbellino, aturdidas por tareas domésticas, laborales, sociales, ¡elegidas libremente! e imposibles de sostener toda la vida.”

Se parece bastante a la conclusión que sacó Marta Susavila, periodista y productora de moda, 58 años. Dice muy suelta de cuerpo: “Yo con la menopausia me liberé. Si me preguntás de qué, no sé exactamente, pero sé que me liberé”. Marta es amiga de Susana López y comparte la misma alegría e idéntico desparpajo. Pero a poco de conversar, ella sola va deslindando las causas de esa liberación. “Siempre fui muy exigida conmigo misma y con los demás. Era súper organizada, tanto que no lograba relajarme. Creo que a partir de cierta edad me desprendí de ese rigor. Soy más feliz.”

En el momento de transitar la menopausia, el único hijo de Marta, quien hoy tiene 35, le anunció que se iba a vivir a España. “Ese era el tema dominante en mis sesiones de terapia. No tenía tiempo ni energía para otros duelos.” Recuerda haber padecido algún que otro síntoma físico, pero los minimiza. “Si tenía calores, prendía el ventilador y punto”, resume. Superado el sacudón por la emigración de su hijo, Marta inició una nueva etapa en su carrera dedicándose por primera vez a la producción de notas de moda. “Fue muy lindo porque me rodeé de gente joven y creativa, y eso te contagia. Otras mujeres hacen cursos de pintura, yo cambié de trabajo.” Además hizo una segunda pareja, con quien se siente muy feliz.

A Carmen Andrade, de 59 años le tocó transitar este momento de la vida de una manera especial. Coincidió con la muerte de sus padres y el fin de su matrimonio. “Fue un momento de muchos cambios vitales. Desde el punto de vista corporal sentí los clásicos calores, pero no mucho más, el gran cambio fue interior”, recuerda. Y agrega “Lo más importante fue darme cuanta de que el cuerpo dejaba de ser el actor principal en mi vida y se corría para darle lugar a mi mundo interior. Mi cuerpo me decía que la maternidad y el embarazo potencial habían terminado y todo eso se retiraba para darle lugar al alma, a la reflexión y la espiritualidad. Fue muy liberador.”

“Creo que la forma que tenemos de vivir la menopausia tiene que ver con como cada uno vivió el presente mientras era presente. Si uno tiene la oportunidad de vivir y aprovechar cada etapa de la vida, está mejor dispuesto a soltar”, concluye.

Para Valentina Álvarez, «el cambio” fue tan movilizante que la impulsó a crear un sitio web dedicado al tema: www.mimenopausia.com. “Me pareció que faltaba información y algo fundamental: la palabra de las mujeres. En medicina todo ha sido tratado desde el punto de vista masculino y el cuerpo del varón fue el patrón a estudiar y tratar. En la investigación científica el pensamiento masculino fue excluyente del femenino que recién ahora se está incorporando propiciando otras preguntas y por consiguiente, otras respuestas. La menopausia ha tomado mayor importancia porque la expectativa de vida es mayor y entonces se le sobrevive 25 ó más años. También el hecho que la mujer ahora es más visible socialmente hace que exija bienestar en la madurez. Según algunos especialistas, el 34% de las mujeres inicia un proyecto nuevo en esa etapa de la vida.”

Todo indica que esta instancia biológica puede ser, si se la recibe con la actitud propicia, un rito de pasaje a una vida mejor. Palabra de expertas. Palabra de mujer. 

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

No está conectado a MailChimp. Deberá introducir una clave válida de la API de MailChimp.

Comentarios ()

Más de Salud

«Mi experiencia con el cáncer me dejó...

A los 56 años, la escritora austríaca, estudiosa de lo sagrado femenino y traductora de autores como Henry David Thoreau, atravesó un tratamiento de cinco meses de quimioterapia extenuante. El tránsito hacia la recuperación resultó una experiencia extrema pero transformadora, que plasmó en un libro en alemán cuyo título es, traducido al español, “Nunca me ha gustado tanto vivir”. Aquí, condensa ese trayecto y asegura: «Cada nuevo día es un regalo y un nuevo comienzo».

¿Por qué el miedo puede enfermarnos?

Se trata de una forma de estrés y hace que el cuerpo pierda sus defensas naturales, o bien sobrereaccione originando una cadena de respuestas químicas que aumentan el cortisol y perjudican la salud. Una invitación a dejar de lado el temor para bienvivir.

¿Y si hacemos un ratito de silencio?

En las ciudades, el ruido atenta contra nuestra salud. El que llevamos dentro, como las preocupaciones y las exigencias, debilita la capacidad de escuchar nuestro interior. Bajar la intensidad de todo ese murmullo, en cambio, nos conduce a las cosas esenciales de la vida.