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Ecología

12 enero, 2024

Kai Pacha: “Creo en la revolución de los cualquiera”

La conservacionista argentina que protege a los pumas tiene una profunda confianza en la convivencia armoniosa entre la sociedad y la naturaleza y trabaja por ello sin descanso desde una reserva ambiental en Córdoba.


Kai Pacha y Estanislao, el puma ciego con el cual convive. Foto: Alexis Magris

Por: Clementina Escalona Ronderos

Primera imagen: una puma recién nacida se posa sobre la mano de una mujer. En los ojos del animal, la mujer percibe sus ganas de vivir. La cuida, y la puma vive por 23 años.
Segunda imagen: ocho adolescentes matan a palazos a una puma que acaba de dar a luz a cinco crías. Lo filman y el video se vuelve viral. De los cachorros recién nacidos, solo logra sobrevivir una cría.
Tercera imagen: la cabeza de un puma, embalsamada, colgada como adorno de una pared. Un trofeo de caza.

“Yo pienso en imágenes” dice Karina Maschio, más conocida como Kai Pacha, sobre el escenario. Diagnosticada con autismo, para ella el desafío es enorme. Pero ahí se la ve, en el centro, compartiendo sus anécdotas en forma de escenas con sencillez y confianza, durante las últimas charlas TEDxRíodelaPlata.

Karina nació en Córdoba hace 55 años. De chica, encontraba que replegarse en su universo interno era más seguro que salir al mundo exterior, al que espiaba como a través de una ventana. Los fines de semana acompañaba a su padre al campo que tenían en Villa Rumipal, donde cazaban y él le enseñaba a manejar. Ya desde ese entonces, Karina sentía una fuerte afinidad con los animales, en especial con los pumas.

“Afirmo que la convivencia entre la sociedad y la naturaleza es posible”, dice ahora en la charla. Su compromiso como conservacionista ambiental se afianzó con la llegada de Cacu, la puma recién nacida que se posó sobre la palma de su mano. A Cacu se la trajeron porque Kai ya era conocida en la zona por cuidar y proteger animales silvestres. La cachorra de puma estaba huérfana y en mal estado de salud, y los veterinarios le pronosticaron pocos días de vida. Pero Kai supo que la pequeña quería vivir, y de hecho así lo hizo durante 22 años. “Teníamos el alma atada”, dice Kai, y comparte que fue a través de Cacu que aprendió la manera de estar en ese mundo que le resultaba tan amenazante. Siente que, en realidad, fue Cacu quien la salvó a ella y no al revés.

Kai Pacha y Cacu. Foto: Susana Torres

El vínculo con Cacu orientó a Kai hacia su propósito, que guía cada acción de su vida. Todo empezó con la convicción de encontrar soluciones para los problemas de relación entre la sociedad y el ambiente. Incluso su cambio de nombre, que ocurrió por sugerencia de unos amigos, hace referencia a su misión: “Kai Pacha” quiere decir “puma protectora del aquí y ahora”. Con esto en mente, desde hace 30 años que fue convirtiendo aquel campo de la infancia en lo que hoy se conoce como Pumakawa, una reserva natural destinada a la conservación de especies autóctonas y la reforestación de monte nativo.

Poco a poco Kai se fue encontrando, como por la gracia del destino, con quienes aportarían su granito de arena al proyecto: un estudiante de biología, un técnico en conservación de animales silvestres, algunos veterinarios, profesionales en reconocimiento de flora local y varios voluntarios. Para Kai, todos fueron maestros y ninguno llegó por casualidad.

“Yo me guío mucho de señales. Para mí la naturaleza me quiere decir algo, entonces voy escuchando e interpreto. Si sale un arcoiris, o llueve, me inspiro. Algunas señales confirman lo que vengo pensando o intuyendo, otras son más como una caricia”, nos cuenta en una entrevista con Sophia desde la reserva en Córdoba, de la cual es presidente, y donde reside hace ocho años.

Actualmente la reserva funciona también como centro educativo. En el año 2018, Kai recibió a Talita, la única cría puma que sobrevivió a la muerte de su madre, matada a palazos por ocho adolescentes. Cuenta Kai: “Yo me pregunté: ‘¿Por qué esos chicos fueron tan agresivos con la puma? ¿Y por qué reciben ellos tanta agresividad de todos los que comentan en las redes sociales?’. ‘Agresividad con agresividad’, pensé. ¿Cómo revertirlo?”. Kai invitó a los ocho adolescentes a recorrer Pumakawa. Al final del día, les presentó a Talita. Recuerda cómo los chicos lloraban e incluso le pedían perdón, encapuchados y en voz baja.

Un voluntario trabajando en la reserva «Pumakawa». Foto: Susana Torres

También en el caso de los cazadores de pumas para trofeo, ella elige ir por la vía de la concientización desde el diálogo y el amor. Recuerda un encuentro con un cazador: “Tuve una conversación de 53 minutos. Me dijo que le había gustado conversar conmigo y que siguiéramos teniendo charlas y debates, porque para él conversar con personas que pensamos diferente no es algo que pasa en la Argentina. Para mí fue muy valioso. Yo no lo puedo juzgar a él como una mala persona; cada uno tiene su hilo de pensamiento: yo pienso en el animal y él en el trofeo o en la habilidad. Sí puedo decir ‘esto a mí no me gusta, me duele, no quiero que pase más’. Pero no me siento mejor persona que él. Soy parte de la sociedad y todos, como especie humana, somos responsables de esa muerte y ese adorno”.

En 2021, la Fundación Human Society International la contactó para trabajar en conjunto para la prohibición de la cacería del puma como trofeo, causa con la cual se puede colaborar desde la página web www.change.org tipeando “no a la caza de pumas” en el buscador y firmando la petición iniciada por Pumakawa Reserva Natural.

Además, Kai está desarrollando, junto a distintos profesionales, técnicas para proteger la ganadería local sin necesidad de matar a los pumas que, muy comúnmente, cazan al ganado. Es un problema que existe en determinadas áreas del país y que refleja los desbalances entre el hombre y la naturaleza.

Kai Pacha con Kunan, otro puma que llegó a la reserva. Fotos: Lourdes Cugliandolo (izq.) y Mateo Silvistri (der.)

“Todos tenemos una misión. La cultura fortalece a algunos, como los influencers, y a ‘los cualquiera’ no nos damos valor. Lo que yo fomento es ‘la revolución de los cualquiera’. Si cada uno hace un poquito, unos miles, millones, hacemos una revolución”, comparte Kai hacia el final de la entrevista. Está convencida de que cada uno tiene una misión en la vida, pero, ¿cómo reconocerla? “Una pista fuerte es recordar a qué jugábamos cuando éramos chicos. Otra forma, es reconocer lo que te es fácil, lo que te hace feliz, lo que sale más directo del alma. Y quizás, también, los sueños recurrentes, que tienen mucha información cuando le encontrás sentido. Pero con los sueños uno se tiene que amigar; antes de dormir, hay que pedirlos”.

De cazadora a conservadora, actualmente Kai convive con un puma llamado Estanislao, que quedó ciego tras un accidente con una máquina de desmonte. Aunque no aboga por el “mascotismo” de los animales salvajes, el caso de Estanislao es una excepción, ya que no podría mantenerse con vida solo y porque, desde un primer momento, se mantuvo pegado a ella. Ahora es él quien guía e inspira a Kai a continuar con su trabajo día tras día. “Los animales son maestros, pero los tenemos relegados. Las culturas originarias valoraban al puma, al cóndor y a la serpiente como animales de poder. Estaban conectados con la Tierra, dándole un sentido. Nosotros estamos desconectados, nos molesta todo. Estamos angustiados, incómodos con lo que hemos creado”, dice.

Vivir en el momento presente; aprender a darle a cada acción la atención necesaria; saber cuándo descansar; respetar al otro; intercambiar desde la comunicación amorosa y la tolerancia. Estas son algunas de las cosas que los animales inspiran en Kai, y son, también, la brújula que orienta su vida y su trabajo.

Kai y Estanislao. Foto: Sebastián López Brach

“No creo en los iluminados”, sentencia con dulzura. “Creo en los solidarios, en los amorosos, en los soñadores. Hay que inspirar, motivar y enamorar”.

Acaso la naturaleza nos está pidiendo algo que, en la forma de un suave y potente susurro, llega a través de las acciones y los gestos de Kai Pacha.

Podés saber más sobre el trabajo en Pumakawa, colaborar con la causa y conocer los días y horarios de apertura para visitas desde su página web: www.pumakawa.org

Fotos: Cortesía Kai Pacha y equipo de la Reserva Natural Pumakawa

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