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Hijos

12 agosto, 2022

Jugar para sanar: el valor del juego en los chicos

A través del juego, nuestros hijos expresan sus emociones y aprenden a dar sentido al mundo que los rodea. Por eso, desarrollar su parte lúdica y compartirla promueve aspectos fundamentales para su desarrollo.


El juego es fundamental para el desarrollo de los chicos, ya que despierta su creatividad, su capacidad de reflexión y también sus estimula sus emociones.

Por Karina Bianco

El juego es el medio en el que los niños se desarrollan de manera armónicaya que es una actividad espontánea que surge desde el nacimiento y es fundamental en su vida. Es a través de lo lúdico que pueden experimentar y manifestar sus emociones y aprender a gestionarlas. Las emociones forman parte de nuestra vida, sin embargo, en ocasiones no es tan sencillo reconocerlas, describirlas y expresarlas.

«El juego es el idioma de los niños. Por eso, a través de él afloran todas sus emociones. Aprenden, se conocen a sí mismos, se desarrollan con los otros y con su entorno. Es así que, utilizando el juego, los niños pueden desarrollar su inteligencia emocional —explican  las psicólogas Manuela Urioste y Laura Di Segni, creadoras de Juegos para Conocernos Mejor—. En los juegos de caja clásicos, los chicos ponen de manifiesto su ansiedad, cuando vemos que no puede esperar el turno, y su baja tolerancia a la frustración, cuando pierden o en el dado no sale el número que ellos quisieran. Tanto en casa o en el espacio de terapia, a través de la dinámica del juego afloran todas las emociones, porque el juego es el idioma natural de los niños, sobre todo de los más pequeños”.

Una buena idea es apelar a la figura los superhéroes para jugar a decir qué superpoderes nos gustaría tener y también cuáles son las cosas lindas que valoramos de nosotros.

¿Cómo podemos, con nuestras mentes adultas, saber qué será interesante? Si sigues al niño… puedes descubrir algo nuevo”. Jean Piaget

A la hora de reforzar el vínculo con los hijos, Unicef recomienda que los padres los acompañen a la hora jugar, ya que al ser sus primeros compañeros de juegos pueden ofrecerles oportunidades para que aprendan y establezcan mejores vínculos en casa. Es que, cuando jugamos con los chicos, podemos ver el mundo desde su perspectiva. Además, hay varios factores por los cuales las actividades lúdicas aportan valiosas herramientas de acuerdo a cada edad:

> El juego ayuda a reducir los niveles de estrés

Jugar, bailar y cantar son formas estupendas de aliviar el estrés. Cuando padres e hijos disfrutan de momentos divertidos y ríen juntos, el cuerpo libera endorfinas que favorecen la sensación de bienestar.

> El juego ayuda a los niños a procesar las emociones difíciles

Porque les permite expresar cosas que les resultan complejas y para las que aún no cuentan con las palabras que las expliquen completamente. Al recrear repetidamente acontecimientos dolorosos mediante el juego imaginativo, los pequeños intentan comprender las consecuencias de lo que ha sucedido.

> El juego ayuda a fomentar confianza

Resolver problemas e idear soluciones creativas mientras juegan hace que los niños tengan la sensación de haber logrado algo importante y haber demostrado su competencia. Cuando nos tomamos el tiempo necesario para jugar con nuestros hijos, ellos sienten que los valoramos y que nos resulta divertido estar junto a ellos.

A través de cartas y juegos de mesa, la propuesta Juegos para conocernos mejor brinda herramientas terapéuticas para acompañar a los chicos.

Detrás de las palabras

“Cuando se expresan los sentimientos a través de los juegos, ese contar o decir está habilitado y no es persecutorio, porque estoy jugando —explica la licenciada Urioste—. También hay emociones que se pueden aprender a gestionar jugando: la frustración (perdiendo), la rigidez (probando nuevos juegos), a tomar riesgos y animarme a través de diferentes juegos, muchos de ellos de mesa, porque como las reglas son muy claras, el marco es seguro para ‘arriesgarse’. Lo bueno de todas las propuestas de este tipo es que, si pierdo, si no me gusta, no es ‘grave’ porque estoy jugando«.

Los juegos psicoeducativos que acerca a los terapeutas juegos y materiales para trabajar en la identificación y la comunicación de sentimientos. Un buen ejemplo de cómo los recursos lúdicos facilitan la labor de la terapia es la propuesta de @juegosparaconocernos_arg

Por su parte, la especialista en niños y adolescentes Di Segni explica: «Sobre todo después de la pandemia, los sentimientos que afloran con bastante frecuencia en niños y adolescentes son los enojos, la baja tolerancia a la frustración, los miedos y la ansiedad, las dificultades sociales como la timidez y la introversión. Pero cuando estas emociones se vuelven muy intensas y perduran en el tiempo, le impiden disfrutar de su día a día, lo imposibilitan de alguna manera y es en ese momento que resulta conveniente consultar con un psicólogo o terapeuta», sostiene.

¿Cómo ayudarlos a expresar eso que los atemoriza, que los angustia o los inquieta? El juego compartido siempre puede ser un gran disparador.

Algunas ideas para poner en práctica:

> Tiempo de interacción: Permitir el contacto con peluches, juguetes o materiales que el niño decida; acompañándolo y participando únicamente si él lo pide. Realizar preguntas para saber cómo se siente al momento de estar jugando.

> Permitir explorar: Esto le facilita la relación con su entorno a través de los sentidos para que descubra texturas, colores, formas, tamaños.

> Lugares divertidos: Crear un espacio seguro en el cual puedan tirarse al suelo, esconderse, levantarse y reencontrarse. También pueden desplazarse, creando túneles o estructuras, utilizando cajas, telas, mesas, etc.

> Termómetro de emociones: Es una buena idea tener a la mano un recurso visual que, apoyándose en imágenes, ilustraciones o emoticones, refleje distintas intensidades emocionales, para que puedan recurrir a él y señalar o elegir la que sienta en ese momento.

A partir de los 5 años se recomiendan los juegos de mesa para estimular la tolerancia a la frustración y la paciencia.

Las mejores propuestas para poner en juego:

> Antes de los 5 años: Los mejores aliados son los juegos simbólicos, donde los objetos cotidianos simbolizan otras cosas. Por ejemplo, una olla y una cuchara pueden ser un tambor y una sábana o una caja grande pueden convertirse en una casa, ¡o el piso es de lava y tenemos que evitar tocarlo!

> A partir de los 5 años: Se recomiendan los juegos de mesa porque estimulan la tolerancia a la frustración y la capacidad de acatar reglar y de tolerar esperas. Además, los juegos de turno trabajan también el control inhibitorio.

> Para todas las edades: No hace falta comprar algo nuevo cada vez, siempre se puede recurrir a los juegos que impliquen lo corporal (correr y saltar como superhéroes; cantar y hacer coreografías) y las funciones ejecutivas, como andar en bicicleta, en patines, jugar al fútbol, subirse a las hamacas y trepar. A través de estas actividades, niños y niñas miden su potencial, aprenden sobre su cuerpo y descargan. ¡Jugar y moverse hace bien!

También podés leer: Chicos estresados: ¿cómo ayudarlos a vivir una infancia con más calma?

ETIQUETAS crianza juego juegos psicología psicología infantil sanar sociedad

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