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Intentar que sea más simple: ¿podemos complicarnos menos la vida?

La realidad se nos presenta como un menú de propuestas y ofertas de todo tipo, enredándonos en agendas innecesarias. En esta charla, la logoterapeuta Florencia Bárcena nos invita a conquistar el territorio de lo auténtico para reconocer lo verdaderamente importante.

Foto: Pexels

Por Paz Berri

Tantos trámites para todo. Tantas clases de gimnasia, yoga, y danza. Tantos gustos de helado, ideas de salidas, y opciones de tecnología. Tantas formas de alimentación, cursos, talleres y terapias. La vida se ha vuelto un menú variadísimo de propuestas para t-o-d-o. ¿Por qué nos la complicamos tanto, si puede ser más simple?

Esta pregunta se abrió en una de nuestras últimas reuniones de sumario de 2023 de Círculo Sophia, la membresía digital de la revista Sophia. Florencia Bárcena, licenciada en Terapia Ocupacional, logoterapeuta y tanatóloga, a cargo de los Encuentros del alma de la membresía, aventuró: “A veces es tan simple, que si lo veo tendría que hacer algo. Entonces me la complico para posponer y no hacerme cargo”.

Florencia Bárcena, terapista ocupacional, logoterapeuta y tanatóloga,

facilita los Encuentros del alma de Círculo Sophia.

Las ganas que aparecieron tuvieron que ver con ir a lo más llano. Con entender que frente a tantas opciones, no tengo que elegir todas, sino las que sean más viables y posibles para mí (aquí, ahora y así). La vida es más “acá”. En lo que tenemos a mano. En lo concreto.

Charlamos con Florencia. Para que nos ayude a desandar el camino de vuelta hacia lo simple, y a conquistar aquello que no requiere hacer un esfuerzo sobrehumano, sino que se acerca más a quienes somos y lo que queremos.

—Flor, ¿En qué pensás si yo te digo “volver a lo simple”?

—Volver a lo simple es un desafío. Es una invitación a volver a nosotros, a nuestro ser auténtico, a lo que nuestra alma anhela. Es encontrar eso que nos hace bien, lo que necesitamos verdaderamente. Es un desafío, porque hay muchas cosas del afuera de las que posiblemente debamos distanciarnos (las expectativas, los juicios, las creencias, los mandatos). Por eso el viaje es hacia adentro. Y es nuestra responsabilidad.

—¿Por qué en general tendemos a complicarnos tanto? ¿Cómo funciona el cerebro?

—Tenemos una mente un tanto tramposa y a veces adicta. ¡Pero no desesperen! “Esto es por diseño”, diría la doctora Lorena Llobenes. Nuestra mente puede ser nuestra mejor o peor aliada, porque donde ponemos la atención, eso crece. Los pensamientos (contenido de la mente) tienen un impacto en nosotros, en nuestra fisiología (cuerpo), en la forma de relacionarnos con las experiencias, y de vincularnos con los otros. Mucho de lo que nos sucede no es nuestra culpa, pero sí es nuestra responsabilidad.

—¡Ay la cabeza!

—A veces entramos en unos bucles de pensamientos tan tremendos, que nos alejamos de nuestra esencia. Y de esta manera nos cuesta enormemente conquistar eso simple que necesitamos.

—¿Entonces no es el mundo actual —y sus mil propuestas para todo—, lo que nos complica la vida, sino nuestra mente?

—Exacto. No creo que sea el mundo actual quien nos la complica. Es justamente nuestra mente. Salirnos de la locura es el camino para crecer en sabiduría y desarrollar todo nuestro potencial. Elegir entre tantas opciones muchas veces nos angustia. Es desafiante. Nos tenemos que hacer cargo de aquello que ponemos como una prioridad, sabiendo que siempre dejamos de lado algo. Posiblemente debamos prestar atención a nuestras motivaciones porque ellas organizan nuestra mente. Esto va a requerir hacernos cargo.

—¿Me podrías dar un ejemplo?

—Si por ejemplo mi cuerpo me está mostrando un agotamiento extremo al punto de que me enfermo continuamente, será mi responsabilidad observar qué me lleva a exigirme tanto. ¿Qué me motiva a sostener ese comportamiento? Si lo que me motiva a trabajar muchas horas es llegar a una entrega importante, seguramente deberé encontrar el modo de acompañar a mi cuerpo en momentos de estrés. Si lo que me motiva es no desear volver a casa por la razón que sea (y como escape trabajo mucho), me tendré que hacer cargo de eso. Pero si hoy mi motivación es el autocuidado, seguramente bajaré la carga horaria, iré al médico y me ocuparé de mi salud. La pregunta ¿qué me motiva? nos ubica en un lugar protagónico de hacerme cargo.

—¿Cómo salirnos del “yo social” que nos direcciona desde afuera con mil opciones, y conectarnos más con el “yo esencial” que me dice adentro lo que yo necesito?

—Me gustan mucho las preguntas. Creo que son grandes disparadores si nos animamos a ponernos en contacto con ellas. Posiblemente sea un buen recurso, antes de tomar una decisión preguntarnos: ¿Esto que elijo es bueno para mí? ¿Me siento libre al elegirlo? ¿Es lo que verdaderamente siento que necesito? ¿Qué me motiva a hacerlo? ¿Qué deseo hay atrás de esa decisión?

—Hay muchas cuestiones cotidianas que se podrían resolver muy fácilmente. Si quiero hacer ejercicio, no tengo que esperar a conseguir el mejor gimnasio, pagar una gran cuota y ver si coinciden los horarios de las clases con los míos. Tal vez sólo se trate de ir a caminar o correr al parque cerca de mi casa. Y así con todo. ¿A veces es tan simple, que nos la complicamos para encontrar excusas y no hacer lo que tenemos que hacer?

—Nos la complicamos por ese cerebro tramposo que muchas veces nos gobierna. Le damos mucho espacio a lo que escuchamos, lo que a otros les hace bien. ¿Y si nos tomamos el tiempo para probar lo que yo necesito? Necesitamos tiempo para dedicarle a eso. Ahí está el nudo de la cuestión. Debemos elegir darnos tiempo propio, personal, fecundo. Muchas veces bajar la guardia y encontrarme conmigo, pero bucear dentro de zonas incómodas nos da pereza.

—“El viaje es hacia adentro”. Me gusta pensarlo como faro para este 2024.

—Yo estoy convencida de que si tuviéramos un medidor de energía, daría que estamos gastando más en cumplir con los requisitos impuestos desde el afuera que en navegar hacia adentro y dejarnos llevar por lo que nuestra alma sabe. Esto sin duda nos llevará a lo simple.

—¿Por qué en general tendemos a pensar que siempre en un contexto diferente, o con una persona diferente, o haciendo algo distinto, voy a estar mejor?

—Anhelamos muchas veces lo que no tenemos, creyendo que si las cosas fuesen diferentes todo costaría menos. Yo soy la primera vaga, no quiero hacer grandes esfuerzos para conquistar lo que quiero, pero la verdad es que la vida viene a desafiarnos. Joan Garriga dice “El viaje de la vida incluye todo”. Y ese «todo», para mí, es lo que nos permite desplegarnos, expandir horizontes, y crecer en nuestros dones y capacidades. En la vida tenemos alegrías y tristezas, noches luminosas y otras oscuras, cosas que nos resultan simples y otras complejas, bienvenidas y despedidas, sino lean “Universos fugaces” de mi querida Cintia Roberts. Pareciera que nos resulta más fácil quedarnos estancados en la queja, añorando quién sabe qué, en vez de ponernos las zapatillas y comenzar a crear la vida que queremos.

—Qué lindo sería poder empezar a hacer con lo que tenemos, en donde estamos y con quienes estamos, ¿no?

—No hay pases mágicos que nos marquen la jugada, pero me atrevo a expresar que muchas veces necesitamos silenciar esa mente para escuchar lo que el corazón sabe.

—¿Alcanzar la paz tendrá que ver con poder reconocer lo que sí hay, y vivir con eso?

—Alcanzar la paz seguramente tenga que ver con abrazar lo que es, reconocer en medio de las dificultades que tengo los recursos para sobrellevar lo que me toca. Y si no los tengo a mano, posiblemente sea necesario buscar quien me acompañe en este proceso confiando que “ningún mar en calma hizo experto a un marinero”. Tenemos que confiar, aún en las tormentas. Y si nuestra naturaleza no nos lo permite, miremos para atrás. Observemos todo aquello que hemos logrado.

—¿Qué recursos podés darnos para ir más a lo simple, en tiempos tan críticos como los que estamos viviendo en la Argentina?

—Estemos atentos a lo que necesitamos. El apuro, la prisa, la angustia, el temor, la desesperación no son buenos aliados. Hagamos red con aquello que necesitamos para estar de pie. Hay más gente solidaria y bondadosa de la que pensamos, esperando ayudarnos. Pero si sólo nos quedamos mirando lo que falta, seguramente sea difícil encontrarlo. No esperemos que las cosas lleguen a nosotros. Vayamos a buscarlas. El tema es que muchas veces no sabemos qué buscar porque no habitamos ese lugar único y sagrado: nuestro interior.

—Una vez leí a alguien que decía que vivimos en un mundo en donde cada vez hay más terapias y propuestas para vivir mejor, sin embargo atravesamos los mayores niveles de angustia, ansiedad, y estrés. ¿Hay que volver a las bases?

—Creo que hay que volver al centro y tomar únicamente lo que necesitamos. Ese es el desafío. Hay miles de caminos porque hay miles de individualidades. No todos necesitamos lo mismo. Parecería ser que queremos el camino más fácil y eso a veces no existe. Queremos la comodidad, y así no crecemos.

Encuentros del alma es un espacio mensual de Círculo Sophia, la membresía on line de revista Sophia. Facilitados por Florencia Bárcena, estos encuentros congregan, como dice Florencia, a personas que se animan a entrar en contacto con la parte, única y sagrada, de su sabiduría interior. “En este nido muchas veces ocurre magia. Nos nutrimos mutuamente en la escucha amorosa. Compartimos nuestros caminos, y alimentamos nuestra mirada hacia la vida», dice Florencia, y explica: «La palabra disparadora del mes guía el encuentro y nos invita a bucear muchas veces en terrenos insondables. El único requisito para este espacio es ‘traerme’, como estoy y con lo que tengo. Puedo habitar el silencio y nutrirme de lo que escucho y también explorar con la palabra aquello que siento. Esta propuesta, a diferencia de los talleres, no queda grabada. Quiero cuidar y resguardar todo aquello que surja. Encuentros del alma es simplemente un sitio para escuchar esa sabiduría interior que emana de una existencia despierta”.

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