Sophia - Despliega el Alma

A través de la técnica del micrograbado, este artista y científico estadounidense celebra las maravillas de su enigmática biología.

Micrograbado hecho a mano en oro de 22 quilates, que simula cómo una neurona recibe e integra señales entrantes de neuronas conectadas para activar un potencial de acción.

Un día, mientras cursaba su doctorado en la Universidad de Pensilvania, Gregg Dun comenzó a pintar arte cerebral. «Fue la oportunidad que encontré para crear conciencia sobre la belleza y la armonía de las neuronas», responde el artista y neurocientífico cuando, en diálogo con Sophia, cuenta qué lo llevó a dedicarse a esta original área trabajo artística: retratar, a través de distintas técnicas, eso que ocurre allí, en secreto, donde la mayoría de los seres humanos no podemos mirar.

En ese lugar donde muchos apenas perciben una materia uniforme y grisácea, sin mayor relevancia estética, florece para él un terreno fértil en el que se siente maravillado y feliz: «Tuve la suerte de ver en profundidad el cerebro mientras completaba mi doctorado en neurociencia y sentí que mis habilidades serían más útiles para sacar a la luz su asombrosa biología», sostiene y explica que, si bien su trabajo es ponderado por expertos vinculados a la ciencia, lo que hace también fascina al público en general. «Un paisaje del cerebro no es diferente de un paisaje de la naturaleza. La única diferencia es que uno precisa un microscopio y el otro no», señala Dunn.

El Dr. Greg Dunn (artista y neurocientífico) y el Dr. Brian Edwards (artista y físico) crearon esta serie para dilucidar la naturaleza de la conciencia humana.

Cada uno de sus trabajos es una celebración. Luces, colores, texturas y formas sorprendentes confluyen en esta disciplina bautizada con el nombre de «neuroarte», que busca plasmar el complejo entramado de conexiones y acciones que tienen lugar en el cerebro. Por eso, sus obras están dedicadas a todos aquellos que exploran la belleza, el misterio y la anatomía de este órgano central (y enigmático) de nuestra anatomía. «El cerebro está en la raíz de todo lo que somos y hacemos como humanos, la raíz común de nuestra humanidad. El cerebro es una obra maestra biológica de una complejidad insondable, y yo quería rendirle reverencia y presentar su belleza a las personas a través del arte, con la esperanza de que podamos apreciar mejor el milagro que todos poseemos dentro», comparte el artista que, primero a través de pinturas de tinta y pergaminos, y luego por medio de micrograbados en oro, descubrió esta técnica fascinante junto al Dr. Brian Edwards, también artista y científico.

Este micrograbado es de la estructura celular del hipocampo de los roedores, una región del cerebro involucrada en el aprendizaje, la memoria y la integración sensorial.
«Conectoma caótico», se llama este trabajo destinado a ilustrar la complejidad de cualquier región determinada del cerebro mediante la designación de conjuntos específicos de neuronas.

Según dice, la simetría y el caos, o la aleatoriedad en la naturaleza, son temas que siempre le han fascinado. «La naturaleza usa sistemas caóticos y azar aleatorio para mejorar la complejidad de sus sistemas. El cerebro es un exquisito lío de conexiones imprecisas que se recortan en una red de neuronas muy específica. Al contrario de lo que hacen la mayoría de los ingenieros al diseñar cosas, la naturaleza a menudo comienza con un plan intencionalmente imperfecto para que el organismo pueda adaptarse mejor a su entorno durante el proceso de desarrollo. Me esfuerzo mucho por capturar esta sensación de aleatoriedad y caos en mi trabajo, y también por trazar paralelismos con la forma en que el mundo de las neuronas refleja estos temas que a menudo se encuentran en el arte asiático, como la pintura sumi-e y zen», describe Dunn, que para lograr sus obras experimentó durante años con pan de oro y luego inventó un proceso muy especial llamado «micrograbado reflectante» que juega a su vez con la luz.

Estas pinturas reflejan la estructura neuronal de la corteza cerebral, un área del cerebro responsable del habla, la visión, la lógica, el sentido de identidad y muchas otras funciones críticas.

El artista asegura que, en su matriz, la ciencia y el arte son las formas que nos permiten comprender el mundo que nos rodea. «Su principal diferencia es que la ciencia describe el mundo exterior, el que todos podemos observar y sobre el que podemos llegar a conclusiones consensuadas. El arte, en cambio, es una exploración de nuestros mundos internos personales para dar a conocerlos al mundo exterior. El acto de creación utiliza, inherentemente, estas dos estrategias: nuestras observaciones del mundo exterior sumadas a nuestras experiencias personales e interpretaciones de esos datos externos», reflexiona.

Esmalte sobre composición de oro y aluminio, en una imagen que reviste un cierto carácter onírico.

Según confiesa, el arte fue desde siempre su motor para descubrir otras formas de ver las maravillas que habitan por todas partes, pero no siempre nos detenemos a ver. «Uno de los momentos más sagrados que puedo tener en mi propia vida es experimentar una obra de arte y que cambie la forma en que veo el mundo, que me emocione e inspire y me dé una razón para querer seguir explorando. La inspiración es el aliento de la creatividad y la vitalidad, y aunque soy un artista profesional, a menudo subestimo su poder», destaca.

Los circuitos característicos del cerebro incluyen haces de axones mielinizados de largo alcance, representados en la obra con crin de caballo.

Sus colecciones se exhiben por todo el mundo y se pueden ver en la Galería Nacional de China y el Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou, de Francia. A su vez, algunas de sus instalaciones permanentes se encuentran en el Instituto Franklin de Filadelfia, el Museo de Ciencias de Boston, el Instituto Max Planck de Florida, en Estados Unidos. También es habitual ver muchos de sus trabajos en clínicas y consultorios de neurocirugía, neurología, neurociencia, psicología y psiquiatría, donde provocan una gran fascinación en quienes descubren a través de esas imágenes cuán insondable es el proceso que tiene lugar allí donde se gestan cada uno de nuestras emociones, acciones y pensamientos.

Mielinización: dispuestos como los anillos de un árbol, los haces de membranas grasas se apoyan entre sí en hermosos patrones caóticos que emergen de densos empaquetamientos.
Lóbulo cerebelar, una representación realizada en oro de 22 quilates, con tinte y esmalte sobre panel aluminizado que retrata una porción del cerebelo.

Radicado actualmente junto a su familia en las afueras de Sofía, Bulgaria, mantiene su estudio de arte en Filadelfia, Pensilvania, allí donde comenzó a experimentar a través de estas técnicas con la decisión de dejarse llevar por el asombro. «Es extremadamente raro, especialmente para los adultos, tener un momento en el que retrocedamos y nos asombremos por algo. Me esfuerzo por capturar esos momentos, por traer un poco de magia al mundo. No quiero nada más que crear algo que sirva de inspiración a los demás y les ayude a ver el mundo de manera un poco diferente», concluye Dunn.

Podés ver todos los trabajo del Dr. Greg Dunn en www.gregadunn.com

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

No está conectado a MailChimp. Deberá introducir una clave válida de la API de MailChimp.

MÁS IMÁGENES

El secreto encanto de aprender a mirar

Por Miriam Pösz

A la hora de plasmar el milagro de la vida, esta fotógrafa argentina se da permiso para ver el mundo con ojos de niña. ¿Su técnica? Mirar, asombrarse y salir a jugar.

Que no se acabe el juego

Por Verónica Menéndez

En su libro, esta fotógrafa argentina nos lleva a recordar el encuentro sagrado entre niñez y naturaleza, allí donde se producen nuestras huellas fundantes.

Alas de libertad

Por Joaquín Ghiorzo y Juan José Bonnano

Las aves son fundamentales para la vida: dispersan semillas, polinizan flores, controlan insectos y combaten plagas. Fotos de la ONG Aves Argentinas para volar junto a ellas.