Sophia - Despliega el Alma

Dos abuelos coreanos crearon un espacio para franquear la distancia que los separa de sus nietos y llegar con sus ilustraciones y textos a esos niños que tanto extrañan.

Pienso en la película coreana The way home (Todos los caminos llevan a casa, 2002), la conmovedora historia de esa anciana rural que recibe a su pequeño y malcriado nieto de ciudad, en un film cargado de silencios y de belleza. Pienso, y me pregunto, cuánto amor guarda ese recipiente irrompible que es la relación de un abuelo con su nieto, pero es casi imposible imaginar todos los dibujos, las palabras y los juegos que caben ahí adentro.

Hola, soy un abuelo coreano de 76 años con tres nietos: Arthur y Allan, que tienen 14 años y 13 viven en Corea, y Astro, que tiene 3 y vive en Nueva York. Aprendí a utilizar Instagram para dibujar para ellos todos los días. La abuela, @curious_marina, es quien escribe las historias”, dice el posteo de Chan Jae, el hombre que diariamente esparce su magia en esa red social, la herramienta más útil que encontró en el arduo camino de aprender a franquear las distancias, para cruzar por fin kilómetros y kilómetros y alcanzar así a cada uno de esos niños que conmueven su alma.

Pero no solo se trata de esos tres nietos, sino también de los miles de seguidores que se fueron sumando cada día, en la búsqueda de mensajes que se convirtieran el bálsamo capaz de acallar tanto ruido online.

El abuelo Chan Jae emigró de Corea a Brasil en 1981 junto a su esposa Kyong Ja Ahn y sus dos hijos. Pero esta historia comenzó cuando luego, por esas cosas de la vida, sus hijos tuvieron que volver a mudarse, llevándose a los nietos lejos. De verlos todos los días y llevarlos a la escuela o a dar un paseo por el parque, los abuelos comenzaron a ver y a ser vistos como rostros y voces entrecortadas por Skype y por Whatsapp, seres virtuales situados a varios mares de distancia.

La pena les resultaba enorme.

Entonces, su hijo Ji Lee, creativo publicitario, le dio la idea de construir un lazo con ellos más allá del tiempo y el espacio. En el fondo, temía que sus padres cayeran en una honda depresión y quería hacer algo al respecto. “Estábamos preocupados de que, al no tener nada que hacer, envejecieran rápidamente”, confesó en una entrevista.

Fue difícil, hay que decirlo, y llevó meses convencerlo. Chan Jae no estaba acostumbrado a la tecnología y menos que menos a hacer públicos sus profundos sentimientos. Hasta que un día comprendió algo: si quería acercarse a sus nietos, tenía que conocer a sus personajes favoritos, descubrir sus códigos y aprender a manejarlos. De la mano de sus dibujos, elaborados en base a técnicas variadas, se puso manos a la obra.

Pandas, flores y árboles, dinosaurios, superhéroes… la galería es tan grande como su propia imaginación. El abuelo encontró un sendero increíble, que jamás hubiera imaginado, y hasta inventó divertidos hashtags para publicar cada uno de sus trabajos.

Es así, ni más ni menos, como nació el proyecto Drawing for my grandchildren (Dibujos para mis nietos), una cuenta donde todos podemos ser testigos del regalo: ese lugar donde lo simple es, también, lo más potente y donde el sentido de la vida se hace visible.

Los dibujos son hechos a mano por el abuelo Chan Jae y los posteos son obra de la abuela Kyong Ja Ahn. Ellos dirán que solo se trata de poder comunicarse sus nietos todos los días a través de ilustraciones y de textos. Los chicos dirán que sus abuelos son los mejores del mundo, ¿cómo no?

Y, sin embargo, algo me dice que se trata de mucho más que eso…

Esta es una historia de amor
Los abuelos Chan Jae y Kyong Ja Ahn, autores de la cuenta de Instagram Drawing for my children. A pedido del público sus dibujos se venden en grandpachan.com.

Producción: María Victoria Cascón. Texto: María Eugenia Sidoti.

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