Sophia - Despliega el Alma

Salud

3 mayo, 2012

¡¿Estás loca?! ¿Qué comiste?

Las expresiones populares no surgen de la nada. O al menos eso muestra la nutricionista Liliana Racauchi, que habla de la conexión entre la comida y las emociones.      


¿Quién no ha corrido en busca de algún dulce para aplacar la ansiedad? ¿Quién no hundió sus penas en un vaso de vino o festejó una alegría con una buena picada? Que las emociones nos predisponen a elegir determinados alimentos no es noticia para nadie. Pero ¿existe también una relación inversa? ¿Nos afectan emocionalmente los alimentos que consumimos? Tras una vida dedicada a explorar el fenómeno, Liliana Racauchi, nutricionista y fundadora del spa naturista Las Dalias, en Villa de las Rosas, Córdoba, está convencida de que sí nos afectan. Y este principio, entre otros de la salud holística, inspira su vida y su práctica.

Liliana tiene 64 años y dice con orgullo que hace décadas que ella y su marido, José Bidart, no toman ni una aspirina. Frente a cualquier problema de salud, recurren a ajustes en su dieta y a un repertorio de prácticas naturales como caminatas, meditación, tratamientos con arcilla, baños en el arroyo o hierbas medicinales. 

Liliana descubrió la importancia de la alimentación sana de la mano de la enfermedad. En la adolescencia, la operaron por un quiste ovárico, y cuando a los 30 años volvió a aparecer el problema, no quiso saber nada con pasar de nuevo por el quirófano. En ese momento, alguien le sugirió que viese a un especialista en macrobiótica y ese fue un punto de inflexión en su vida. La transformación que experimentó Liliana al cambiar su dieta fue mucho más allá de encontrar una solución al quiste: “No solo desapareció el problema, sino que me sentí más estable emocionalmente, con más energía, más ganas. Tanto es así que decidí hacer un cambio aún más radical y me fui a vivir de Buenos Aires a Bariloche junto con mi hija, que en ese momento tenía 10 años. Empecé una nueva vida”.

Esa vida incluía caminatas diarias al lado del lago, ejercicios de respiración consciente y otras prácticas pero, sobre todo, se fundaba en una relación completamente diferente con los alimentos. La base de su nueva dieta eran los cereales, las legumbres y los vegetales, y también la observación cotidiana de lo que cada alimento producía en su cuerpo y en sus emociones. «Lo que aprendí a lo largo de los años fue la forma en que la alimentación influye en el estado de ánimo de una persona, lo mismo que el entorno que la rodea: la actividad física que haga, los libros que lea, la música que escuche…»

En Bariloche conoció a Pepe Bidart, que hoy es su marido, y pronto comenzaron una vida juntos. Con el tiempo decidieron rumbear para climas más benignos, donde pudieran pasar más tiempo en contacto con la naturaleza. Encontraron el sitio perfecto en Villa de las Rosas, un pueblo tan florido como su nombre, protegido por el cerro Champaquí, en Traslasierra, provincia de Córdoba. Con los años, Liliana fue profundizando su conocimiento con referentes de la macrobiótica como Michio Kushi o Tomio Kikuchi, y escribió cinco libros junto con su marido. Entre ellos, Aprender a comer y vivir en libertad y Alimentación para el cuerpo y el alma

“Después de treinta y tres años de dedicarme a explorar la salud desde una perspectiva holística, lo que hoy hago es una síntesis de diferentes corrientes. Busco transmitir algo que he probado en mí misma y en toda la gente que he atendido, y que sé que funciona”, dice desde ese paraje de cielos azules y arroyos generosos donde con Pepe fundaron el centro de hospedaje y terapias naturales Las Dalias. Allí, entre aromas a hierbas serranas y trinar de pájaros, transcurrió esta entrevista con Sophia

Solemos recurrir a los alimentos para equilibrar nuestro humor: tomamos cafeína para despertarnos, carbohidratos para serenarnos… ¿Tenemos que elegir mejor qué alimentos pueden cumplir esas funciones?

Sin duda. Tenemos que buscar fuentes de energía genuina, que no sean producto de estimulantes como el café, el té, el mate, el azúcar, las gaseosas o los chocolates. Los estimulantes debilitan al sistema nervioso, generan dependencia y acidifican la sangre. Esto no significa que uno, de vez en cuando, no pueda tomarse un mate o un café, o permitirse una rica torta o un vaso de vino. El problema es que estos alimentos formen parte de nuestro día a día; el sentir que si no consumo algo de eso, no funciono. Las dependencias debilitan al sistema nervioso. A la mañana, por ejemplo, es mejor optar por un té bancha (la planta del té, cosechada a los tres años de crecimiento), té verde o té blanco, que no tienen la cantidad de cafeína que tienen el café o la yerba mate. Una cosa es estimularse y otra es despertarse: ¿por qué uno necesitaría tomar algo para despertarse? Puede que uno haya dormido mal por una situación puntual, pero cuando se suele dormir poco, habría que preguntarse por qué. Muchas veces la gente se queda chateando o usando la computadora hasta tarde, y luego toma cafeína a lo largo del día. De ese modo, se genera un círculo vicioso: se duerme poco porque el sistema nervioso está acelerado, al día siguiente se toma más cafeína para contrarrestar el cansancio, y así sucesivamente…

¿Cómo afecta a las emociones el consumo de azúcar?

El azúcar que se usa en alimentos procesados dificulta la absorción de los minerales en el cuerpo y genera procesos de acidificación en la sangre. Pero el impacto que el azúcar produce depende de cada organismo.*

 

Para sumar al menú

Algas marinas. Favorecen la reducción de la presión arterial y el colesterol y son fuente de minerales. Purifican el organismo y ayudan a disolver depósitos de grasa y mucosidades. Alcalinizan la sangre, lo que mejora los estados de ánimo. Se pueden incorporar a la cocción de los alimentos para facilitar la digestión de estos.

Furikake. La palabra proviene del verbo japonés furikakeru, que significa “espolvorear”. Se trata de un condimento hecho a base de algas, pescados o vegetales secos y pulverizados. La más aconsejable es la que se elabora a base de hojas de morera tostadas, por su gran contenido de hierro.

Gomasio. En japonés significa “sal de sésamo”, y es un condimento de sésamo tostado y sal marina. Además de saborizar la comida, brinda una gran cantidad de minerales, proteínas y fibra. Aumenta la inmunidad natural a las enfermedades.

Hongos shiitake. Bajan el colesterol, reducen la presión y mejoran los estados de ansiedad, insomnio e irritabilidad. Como refuerzan el sistema inmunológico, se usan en las dietas para los enfermos de sida. 

Jugo de umeboshi. Proviene de las ciruelas del mismo nombre que, por su proceso de maceración, alcalinizan la sangre, suben la presión arterial y eliminan el ácido oxálico. Ayudan a la digestión y evitan la acidez estomacal.

Miso. Es el producto de la fermentación del poroto de soja con el grano de trigo, arroz o cebada. Es muy desintoxicante y se usa para eliminar residuos de drogas, alcohol o tabaco. Beneficia la flora intestinal y es fuente de calcio, hierro, magnesio y vitamina B. Se lo agrega a las sopas al final de la cocción. 

Pan de arroz. Se consume a diario en lugar del pan hecho con trigo (para evitar el consumo excesivo de harinas). Se consigue hecho en algunas tiendas naturistas. Se cocina de la siguiente manera: tres tazas de arroz integral socado (molido apenas en la licuadora), tres cuartos tazas de harina integral súper fina, una cucharadita de sal marina y cáscara de naranja. Se cocina el arroz y se mezcla con los demás ingredientes, se deja descansar una hora y se cocina hasta dorar en una budinera.

Té bancha. Se lo conoce también como “té verde tostado” o “té de tres años”, ya que se cosecha luego de estar al menos tres años en la planta. Por tratarse de las hojas bajas, casi no tienen teína pero sí, en cambio, una gran proporción de minerales (sobre todo, calcio). Es alcalinizante, diurético, digestivo y energizante sin producir nervios. Por eso, se indica sobre todo para el desayuno y para después de almorzar. 

Té de cardo mariano. Se lo considera “el guardián del hígado”. Ayuda a descargar este órgano y lo regenera. También tiene poder antioxidante.

 

Fuente: Aprendiendo a cuidar el cuerpo/mente, de Liliana Racauchi y José Bidart

 

Consejos para el otoño

 

En el otoño, el cuerpo comienza a pedir calor y hay que buscar alimentos que otorguen potencia y vigor; alimentos densos, como grasas de origen animal y vegetal (en cantidades moderadas): pescado, queso de búfala o de cabra, nueces, almendras, semillas de sésamo y zapallo peladas y tostadas, entre otros. También, cereales integrales y legumbres en forma de risottos, guisos o sopas de verduras con cereales integrales, aceites de primera presión en frío, verduras que beneficien la función del pulmón (cebolla, puerro, cebolla de verdeo, ajo, ají) y las que benefician la función del estómago (zapallo y zanahoria). 

También es bueno consumir más seguido algunos alimentos como el mijo, que beneficia la función del estómago y el páncreas, o guisos de quinua, amaranto y polenta de maíz que dan calor al organismo. En caso de problemas bronquiales, se recomienda el arroz integral con cebolla de verdeo y zanahorias rehogadas con cebolla. 

Si bien las preparaciones admiten un poco más de aceite que en el verano, es importante no usarlo en exceso. En el desayuno podemos incorporar pasta de manzanas (manzana pelada y hervida sin agua ni azúcar). Y, en el almuerzo, podemos agregar nueces, almendras, semillas de zapallo, de girasol o de sésamo a las verduras.

 

Dónde conseguir alimentos sanos

 

La Casa de Ohsawa (venta y restaurante): Ciudad de la Paz 421. 4553-9339.

Casa China: Arribeños 2257. 4786-1142.

Lo más natural: Italia 209, Lomas de Zamora. 4245-3985.

Almacén Tierra Negra: Avenida Rolón 201, San Isidro. 4723-9096.

MOA: Ciudad de la Paz 754. 4553-6112 / 4682-6223.

Natural Deli (venta y restaurante): Gorostiaga 1776. 4514-1776/1777.

Verde Brote (venta y restaurante): Juramento 2679. 4896-2630. 

Lo de Mario: Tucumán 3622. 4862-7487.

Galpón de Orgánicos: Federico Lacroze 4181. Sábados y miércoles por la mañana.

Mercado Sabe la Tierra: En los andenes de la estación de San Fernando del Tren de la Costa. Sábados de 10 a 19.

Eco Red Zona Oeste, Ciudadela, a domicilio: 4657-7359 / 154-408-9161.

Ale Orgánicos (entrega a domicilio): www.aleorganicos.com.ar / www.aleorganicos.com.ar. 4729-1951 / 5755-9352.

Artesano (envío a domicilio): 156-147-2548.

La Pasionaria (envío a domicilio): 4729-4266 / 154-428-8396.

 

* Podés ver la entrevista completa en la edición impresa de Sophia

 

Para quienes quieran conocerla, Liliana Racauchi dará una charla en Buenos Aires el miércoles 16 de mayo a las 18.30 (en Artemisia, Cabrera 3887).

Si querés conocer más acerca de sus recetas y propuestas, te aconsejamos mirar: 

 

 

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