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Cultura

5 abril, 2021

Holi: la gran oportunidad de celebrar la vida

A pesar de la pandemia, miles de almas se dieron cita en distintas ciudades de la India para esta colorida fiesta que, año a año, celebra la alegría y el amor. ¿Te gustaría viajar al corazón de un festival único?


Color. En las calles, en los rostros, en las ropas. Grandes y chicos juegan, se ríen, disfrutan. Es que Holi, el festival del color, es una celebración que reúne a la familia y una de las pocas de la India que no hace diferencias de género, casta, ni religión. Lo importante es encontrarse, divertirse, olvidar todos los problemas, desear felicidad al prójimo y participar pintándose a uno mismo y a todo el que se deje colorear. Además, se trata de una oportunidad única de celebrar el sentido principal de la vida: elevar la mirada y ser uno con el otro.

Cuenta la leyenda que el Holi, cuya traducción literal es “quema”, rememora la reencarnación de Vishnu, un dios hindú mitad hombre y mitad león que protegió a uno de sus más fieles devotos y lo salvó de una muerte segura, premiando así su fe y su incondicionalidad. Cuenta, también, que sus orígenes se remontan a varios siglos antes de Cristo y que sus primeras seguidoras fueron las mujeres, que coloreaban sus vestidos blancos como símbolo de la felicidad y prosperidad de sus familias. De hecho, en varias construcciones del siglo XVI hay esculturas y pinturas que retratan coloridos rostros femeninos e imágenes familiares. Por eso, se dice que este es el festival de la fraternidad, la armonía y la tolerancia. Es el día en el que “tu enemigo se convierte en tu amigo”, y nadie queda afuera de la celebración.

Los chicos son los encargados de comenzar con los festejos, pintando las ropas de sus madres primero y sus padres después. Recién entonces el resto de la familia puede salir a las calles. Es muy común visitar parientes y también hacer regalos como símbolo de la unión y la armonía familiar.

Un año particular

Holi se celebra cada año con la primera luna llena del mes de marzo, que en la región señala la llegada de la primavera, que en este 2021 tuvo lugar el 29 de marzo. Sin embargo, las ceremonias comienzan un día antes con una oración familiar en la que es tradición arrojar una espiga al fuego como ofrenda a las divinidades que protegerán los primeros frutos del año. Por eso, Holi es considerado también el festival de la primavera.

A pesar del coronavirus, este año no fue la excepción de un festejo excepcional: miles de devotos se juntaron en el templo Banke Bihari en el norte de la ciudad de Mathura para ofrecer al cielo sus plegarias. También en el norte de la ciudad de Lucknow cientos de personas se reunieron para jugar con polvos de colores, bailar y cantar. Es que Holi es un ritual fundamental de la cultura india a través de una profunda significación mitológica: señala el triunfo del bien sobre el mal y además está asociado con el amor eterno de Krishna y Radha. En algunas ciudades, sin embargo, los festejos de Holi fueron prohibidos para frenar el aumento de contagios por covid, como ocurrió en Nueva Delhi.

La vida continúa

El mensaje de este encuentro multitudinario, que hasta la pandemia era una de las grandes atracciones turísticas de la India, es “olvidar todos los problemas” y seguir adelante. Y, a partir de esa premisa, año a año fue sumando nuevos adeptos de todas partes del mundo dispuestos a vivir una experiencia que atraviesa el cuerpo y el alma. Durante las celebraciones, que tienen lugar en distintos puntos del país, se utilizan cuatro colores en polvo: magenta, verde, amarillo y azul. Estos colorantes se mezclan con líquido para formar una suerte de témpera que tiñe rostros, cuerpos y vestimentas y más tarde se limpia con aceite de coco. Las imágenes valen más que las palabras para describir el gran colorido que inunda una larga jornada que empieza al alba y concluye al anochecer.

Durante esta fiesta la alegría es absoluta: las calles se inundan de chicos que corren, cantan, danzan y ríen y las mujeres se encargan de encender fogatas que, según la creencia, purifican todo y aseguran una buena cosecha. Es que, si bien se trata de una celebración lúdica antes que religiosa, hay en ella un gran contenido espiritual, aunque no necesariamente religioso. Así, pueden participar personas de cualquier lugar sin importar cuáles sean sus creencias. En Holi el sentimiento de unión prevalece por encima de todo.

Esa fuerza poderosa, mezclada con un espíritu infantil, se apodera de todo el país. Algunos eligen jugar con las manos y otros, más sofisticados, utilizan pistolas plásticas que disparan pintura. Originalmente, solo se utilizaban colores naturales y hechos a base de hierbas. Pero con el paso del tiempo y con el objetivo de lograr que el color durara más, se dio paso a los preparados sintéticos. Muchos compran el polvo para fabricar estos “colores” días antes en los mercados callejeros, pero están quienes, más conservadores con la tradición, deciden prepararlos en sus casas, utilizando flores como tesuh y polash.

El color del alma

Esta festividad, desbordante de colores, tiene además significados ancestrales vinculados a las tonalidades utilizadas durante los festejos. Si bien en la India es frecuente ver los trajes de las mujeres, o saris, de estridentes verdes o rojos, en este país el color tiene una connotación particular. Por ejemplo, el verde simboliza la calma, la naturaleza y representa la compasión, la pureza y la armonía. Según dice la tradición, aumenta nuestra sensibilidad y tiene efectos curativos. Por su parte, el azul es el color del cambio y es un llamado personal a dejar atrás viejas actitudes y hábitos que hacen mal para perdonar el pasado, de la mano de un nuevo comienzo a través de la expresión creativa. El rojo, a su vez, simboliza la fiesta, la energía y el amor. El azafrán, o naranja, suele estar asociado con la festividad, la felicidad y el optimismo. Y el amarillo, por último, denota energía y se relaciona con el nacimiento de un nuevo ciclo.

Por eso, para quienes participan de estos festejos, Holi significa mucho más que pasar un buen rato con el cuerpo y el rostro pintados. Es celebrar el triunfo del bien sobre el mal, la tolerancia y la hermandad. Además, los colores simbolizan la felicidad. Todo aquel que se anima a colorear su piel está dispuesto a colorear su vida. Y una vida con color es una vida alegre”, describen los asistentes a este significativo ritual.

Amor

Uno de los principales propósitos del Holi es abrir el corazón para amar al prójimo. Por eso, se trata de dejarse transformar por esa energía vital, primaveral. ¿La consigna? Dejar atrás viejas rivalidades y convertir al enemigo en amigo. Es común durante el festival ver a muchas personas visitando a aquellos a los que han dejado de ver por alguna pelea y, sin mediar palabra, se funden con ellos en un fuerte abrazo. Esta tradición se llama Holi Milan y, por la distancia social, en esta edición asumió otras formas, como el choque de puños y de codos, pero fundamentalmente se dio a través del encuentro de miradas profundas y sonrisas sinceras.

Dulzura

No solo la explosión de colores de Holi es sinónimo de felicidad. También lo son los dulces, especialmente las golosinas, que sirven a los presentes para expresar su júbilo. Por esa razón, durante los festejos hay decenas de vendedores ambulantes con coloridas cajitas repletas de golosinas que los participantes compran para obsequiar a sus seres queridos y familiares directos, pero también a aquellos que, aunque resulten desconocidos, son ese “otro” al que han ido hasta allí para brindarle amor.

¿Tuviste alguna vez la oportunidad de vivir el festival Holi? ¡Nos encantaría leerte contándonos cómo fue esa experiencia!

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