Haemin Sunim, monje y autor coreano: reflexiones sobre la quietud, el amor y el misterio de estar vivos - Sophia Online

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Haemin Sunim, monje y autor coreano: reflexiones sobre la quietud, el amor y el misterio de estar vivos

Una conversación profunda e inspiradora sobre las grandes preguntas de la existencia y cómo volcar la sabiduría al día a día.

POR Clementina Escalona Ronderos

“¿Cómo llegaron a mis libros?”, pregunta sorprendido Haemin Sunim (52) al comienzo de la entrevista. Nació en Corea del Sur. Es monje budista zen, profesor, y autor de tres best sellers que fueron traducidos al inglés. Dice que en la escritura encontró “una forma de meditación” y una vía para conectar con más personas. Le entusiasma saber que, en el país más remoto del mundo, sus mensajes también encontraron un lugar.

Desde Sophia, le contamos que los libros llegaron por casualidad; porque una cosa llevó a la otra y porque, misteriosamente, muchas veces recibimos aquello que tiene que llegar a nosotros. 

“Yo presto atención a las sincronicidades —responde entonces Sunim desde Nueva York, donde se encuentra de paseo, aunque la mayor parte del tiempo está en Corea del Sur, el país en donde nació—. Según lo veo, la vida es un gran misterio que nos convoca: si nos abrimos a ello, empezamos a notar que hay muchas cosas que se conectan entre sí. A medida que nos volvemos más espirituales, sintonizamos más con el misterio del universo”. 

Sus tres libros, algunos de los cuales se consiguen en español y en portugués —The Things You Can See Only When You Slow Down: How to Be Calm in a Busy World (2017), Love for Imperfect Things: How to Accept Yourself in a World Striving for Perfection (2018) y When Things Don’t Go Your Way: Zen Wisdom for Difficult Times (2024)—, están compuestos por bellísimas imágenes y textos breves que invitan a reflexionar sobre la vida, las emociones y los vínculos. Aunque el autor relata que muchos de sus lectores los devoraron de principio a fin, como una novela, él recomienda acercarse a las páginas de forma pausada, para que cada mensaje reciba el acogimiento necesario en el corazón. 

La fuerza del amor, el sentido de estar vivos y la importancia de reconocernos valiosos, son algunos de los temas que compartió en esta charla con Sophia.

—Tu invitación es a leer con calma, a darnos el tiempo necesario para internalizar cada mensaje. ¿Creés que, con la modernidad, nos estamos alejando cada vez más de esta forma de vida más tranquila y presente?

—Creo que eso depende de nosotros. Podemos culpar a la tecnología moderna por hacernos sentir más ansiosos y abrumados por las malas noticias, y de esa manera convertirnos en víctimas. Pero hay otra forma más desafiante de vivir: elegir crear la vida que queremos y adueñarnos de ella, en lugar de culpabilizar al mundo o a otras personas. Podríamos, por poner un ejemplo, curar nuestro feed de Instagram o perfil de YouTube para ver lo que realmente nos nutre.

En la escritura, el autor dice haber encontrado una forma de meditación y de conectarse con más personas.

—A la hora de decidir tomar las riendas y salir del papel de la víctima, como mencionás, ¿cuán importante es tener una red de contención que acompañe el proceso?

—El universo es tan benévolo y misterioso, que si acudís a él, te va a ayudar, va a encontrar la forma de conectarte con lo que realmente necesitás. Si confiás, te vas a dar cuenta que de pronto conocés a una persona, o tenés una revelación, o llegás a un libro que necesitabas. También es importante que nos acerquemos más a las personas que nos inspiran, nos enseñan y nos estiman. De esa manera, podremos sentirnos amados, y a su vez, se vuelve más fácil amar. En última instancia, lo que tenemos que aprender es a amarnos y a confiar en nosotros mismos. Saber que somos valiosos por ser, y no por lo que logramos.

—En una parte del libro, compartís la anécdota de un amigo que, al esperar a su esposa e hijos en la estación de tren con un paraguas en la mano, se dio cuenta de su propósito en la vida. ¿El sentido de nuestra existencia puede ser así de simple y valioso?

—Absolutamente. A veces creemos que para encontrar nuestro propósito tenemos que irnos a otro país o convertirnos en monjes… Lo interesante es que todas las tradiciones espirituales, sea budismo, hinduismo, misticismo o cábala, sugieren que lo que estamos buscando está justo frente nuestro. Internamente hay un deseo de crecer, de buscar a Dios, y uno sale al mundo como un héroe a probar diferentes aventuras. Pero hacia el final, te vas dando cuenta que lo único que te detuvo de experimentar a Dios, es tu mente inquieta. La iluminación es la pausa de la mente inquieta.

—¿Tiene que ver con estar presentes?

—Hay dos maneras de vivir: el modo hacer y el modo ser. En el primero, estás buscando llegar a otro lado y lograr cosas de manera constante. Lo que llamás “presencia”, es sencillamente apreciar lo que ya está ahí; es conectar con lo que hay sin resistencia y apreciar lo que somos. 

—¿Podrías ampliar?

—Nuestra verdadera naturaleza es la cualidad de estar vivos [aliveness]. Solo cuando prestamos atención al momento presente y accedemos al misterio de lo desconocido sentimos esa vitalidad en todo, la belleza de ser. Sea en los árboles o el pasto, en la sonrisa del vecino, la risa de los niños, el cielo celeste…  Con un corazón abierto, empezás a notar que no solo vos estás vivo, sino que también lo están el árbol, el pájaro, la nube. No hay división. 

—Es la idea budista del interser, de que todo está conectado…

—Te vas dando cuenta de que sos parte del universo, que sos el universo. En vez de pensarnos desde nuestro pasado, educación, preferencia política, todas estas cosas a las cuales nos apegamos, ¿qué si somos mucho más que eso? Estamos relacionados con todo: las estrellas, los océanos, nuestros enemigos y amigos. Todo.

El monje coreano considera que la manera más potente de amar, es prestar atención a aquello que te rodea.

—Se me viene a la mente otra de las ideas de tus libros, donde decís que con amor en nuestros corazones, encontramos que incluso las cosas más mundanas son sagradas y bellas. ¿Acaso podemos desarrollar amor en nuestro interior?

—Sí, si prestás atención. Esa es la forma más pura del amor. Y es la calidad de la atención lo que hace surgir el amor y las conexiones. 

—¿Cómo?

—Cuando no recibimos atención de nuestros padres, por ejemplo, esto luego se traduce en problemas psicológicos, como baja autoestima y desconfianza en nuestro propio juicio, ¿no? Si prestás atención a un árbol, vas a empezar a verlo especial y sentirte conectado a él, a notar su belleza. Mi asesor de doctorado me dijo una vez: “si empezás a mirar las páginas de una guía telefónica y les prestás atención, te van a parecer interesantes”.  

—En algunas partes del libro hablás sobre la importancia de darle lugar a nuestras emociones. 

—Es que somos muy buenos negándolas y reprimiéndolas, y creo que el primer paso es permitir cualquier emoción que tengamos para acercarnos a ella con curiosidad: ¿por qué me enojo tanto cuando veo a esta persona? ¿Por qué me pongo celoso? Nos aproximamos sin juzgar, para ver qué hay debajo de la emoción. En general, hay una raíz que va muy profundo, y salvo que expresemos eso que esconde de una manera creativa, y no violenta, tendremos problemas similares una y otra vez.  

—En los momentos arduos, cuando las emociones son muy fuertes, eso es todo un desafío. ¿Cómo mantenernos en armonía al atravesar una situación dolorosa?

—En esas oportunidades, es muy difícil decir “todo va a estar bien”. Pero a las personas yo les diría que, a medida que todo va pasando y estén más tranquilos, más estables y tengan una perspectiva más amplia, que respiren las emociones —el estrés, el enojo, las frustraciones —, y de a poco empezarán a ver el plan mayor. Porque si no fuera por los momentos desafiantes, nunca tomarían nuevos caminos ni se convertirían en algo más grandioso. Sea que te diagnostiquen una enfermedad, haya una muerte en tu familia, pierdas el trabajo o fallen tu negocio o tus relaciones, te permite hacer una pausa para re-asesorarte, y preguntarte: ¿qué es lo realmente importante en mi vida? Podemos hacernos las grandes preguntas gracias a esos momentos desafiantes. Y también decirles que confíen en que siempre los podemos atravesar. 

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