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Salud

14 enero, 2021

Hacia una alimentación más sana: una aventura de sabores y colores

Generar hábitos sostenidos de comida variada, saludable, adecuada y equilibrada no debería ser un pesar y nos otorga beneficios a todo nivel. Consejos de una experta para transitar el camino con disfrute y a consciencia.


(Foto: Pexels)

Por Vanessa Tolentino, Licenciada en Nutrición

Todos en algún momento hemos escuchado frases como “el lunes arranco la dieta” o “tengo un casamiento y me voy a poner a dieta para entrar en el traje”. Ni hablar del popularísimo dogma que exige “llegar en forma al verano”. Menos escuchamos “empiezo a cambiar mis hábitos de alimentación para sentirme mejor” o “voy a probar recetas nuevas y más sanas por mi bienestar y el de mi familia”. Vivimos en una cultura de dietas y, en términos generales, solemos relacionar lo saludable con comer aburrido y sin sabor. Pero no es así, y quienes decidan iniciar el camino hacia una alimentación más sana, no deben dudarlo: se embarcarán en una aventura de descubrimiento de sabores, aromas y colores.

¿Cómo empezar? Podemos iniciar con pequeños cambios:

  • Consumir agua en reemplazos de aguas saborizadas y gaseosas.
  • Consumir frutas y verduras de estación, de esta manera los consumimos en su mejor estado de maduración, sabor, color, con todos sus nutrientes más disponibles.
  • Empezar por alguna de las comidas diarias y no por todo a la vez.
    Priorizar los alimentos reales por sobre los procesados e ir incluyéndolos de a poco en nuestras comidas.
  • Leer las etiquetas de los productos que consumimos, indagar en sus ingredientes: ¿los conocemos o nos resultan nombres ajenos e impronunciables?
  • Tener alimentos disponibles, bien a mano, para preparar las comidas: legumbres cocidas y freezadas o verduras ya lavadas y sanitizadas. Por ejemplo, cebolla cortada lista para incorporar a una preparación o salsas de tomate caseras, en porciones, para evitar comprar las de paquete.
  • Tener siempre presente que alimentarse de manera saludable no tiene que ser un sacrificio.

(Foto: Pexels)

En la variedad está la diversión

Probar ingredientes hasta ahora desconocidos para nosotros aporta sabores y sensaciones nuevas a las comidas. Algunas ideas para aventurarse a un mayor (y muy rico) universo:

  • Recurrir a otras harinas como alternativa a la clásica harina de trigo blanca. Solemos relacionar la palabra “harina” solo al producto de trigo, pero las hay de avena, cebada, centeno, arroz, maíz y muchas más.
  • Los condimentos, formas de preparación y/o presentación nos cambian la percepción de cualquier plato y son un viaje de sabor y color. Para eso, existen algunos aliados como la cúrcuma, el comino, el pimentón, el tahini (pasta de sésamo) o la paprika. Usándolos, desterramos los calditos de verduras, carne o pollo, que solo contienen sodio, grasas e ingredientes que no conocemos.
  • Probemos diferentes endulzantes como pasas de uvas, dátiles y agreguemos a las preparaciones canela, cacao amargo, coco.
  • Las semillas y frutos secos se pueden consumir en diferentes preparaciones, no solo como el puñado a modo de snack o para espolvorear las ensaladas.
  • Animarse a cultivar alguna planta aromática en nuestro jardín, patio o balcón. Tener a mano romero, albahaca, tomillo, orégano, estragón o ciboulette, por nombrar algunas dentro de un mundo vasto y perfumado, facilita la preparación de comidas y nos gratifica saber que los productos que estamos usando en nuestros platos son de cosecha propia.
  • Probar, probar y probar: esa es la clave. Todos tenemos alimentos de nuestra preferencia y otros que, en cambio, no nos gustan para nada. Si no nos gusta el brócoli, no es una obligación consumirlo, ¡por suerte existen tantas verduras para comer!
  • Los invito a empezar de a poco a revisar los estantes de la cocina y reemplazar los paquetes con infinitos ingredientes y por alimentos reales: ¡revolucionemos la alacena!
(Foto: Pexels)

¿Cómo sostener los nuevos hábitos en el tiempo?

“Comer saludablemente es muy caro”. “Me cuesta sostener una dieta”. “Estaba a dieta pero tuve un cumpleaños”. “El fin de semana me desbordé y no puedo retomar”. Frases conocidas, ¿no? Esto sucede cuando vivimos en los eternos ciclos de dietas que son insostenibles en el largo plazo.
Para evitar frustraciones, podemos empezar con pequeños objetivos para, así, ir construyendo y formando los hábitos saludables.

¿Qué pasa si nos propusimos un objetivo y un día no pudimos cumplirlo porque nada en nuestra jornada salió como planeábamos, o tuvimos un cumpleaños y sentimos que comimos “de más”? Nada, en la próxima comida o al día siguiente retomamos el sendero que habíamos comenzado.

(Foto: Pexels)


¿Cuáles son las ventajas de emprender este viaje?

Llevar una alimentación saludable tienen impacto en nuestra salud física y en todos los otros aspectos de nuestras vidas y no tiene que ver con tener “un lindo aspecto físico”. No somos un cuerpo aislado, somos un organismo conjunto y cada decisión que tomamos deja una huella en nuestra salud corporal y espiritual.

Dos buenas preguntas para saber si estamos encaminados podrían ser: ¿estoy satisfecho viviendo a dieta? y ¿disfruto realmente de cada comida?

El acto de comer no es sólo llevarse comida a la boca de manera mecánica, es disfrutar de esa comida solos o en compañía, pensar que lo cocinamos con amor y que elegimos los ingredientes de manera consciente. Eso cambiará nuestra perspectiva acerca de la alimentación y, definitivamente, nos habremos embarcado en un camino gratificante y enriquecedor en más de un aspecto, que nos otorgará beneficios en menos tiempo del que imaginamos.

Vanessa Tolentino es Licenciada en Nutrición (MN 9930).

Instagram: @lic.vanessatolentino

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