Sophia - Despliega el Alma

Vivir bien

13 junio, 2022

Escribir con el cuerpo: ¿por qué no debemos perder la palabra manuscrita?

Mover la mano para poder decir lo que la mente y el cuerpo tienen guardado, de eso se trata la escritura a mano alzada. Una práctica que hoy parece pasada de moda, pero que no debemos perder. ¿Te gustaría saber por qué?


En la era de la tecnología la escritura a mano quedó en un segundo plano pero, según los especialistas, es buena idea recuperarla.

Por Victoria Llorente

Flavia escribe todos sus libros a mano alzada. De principio a fin. Bueno, desde el principio hasta que el manuscrito tiene que llegar a su editor. Flavia dice que en el papel quedan absolutamente todas las versiones que escribió. Tachadas o garabateadas, quedan. “Si lo hiciera en computadora todas esas primeras versiones desaparecerían. Cuando vuelvo sobre el escrito, las reencuentro y capaz que la primera opción, que después taché más de una vez, sea la que termino dejando en la versión final”. Para ella, escribir a mano es como escribir con el cuerpo y, por eso, asegura que no podría hacerlo de otro modo.

Hablamos de Flavia Company, escritora argentina, autora de Haru, entre otra decena de libros. Hablamos sobre escribir a mano, sobre escribir con el cuerpo, como dice ella. De un papel y un brazo que se mueven al son de las ideas. Al son de las emociones, también. Hablamos sobre revalorizar una práctica que está siendo cada vez más opacada —y menos utilizada— por la tecnología. Hablamos sobre por qué vale la pena seguir escribiendo a mano alzada.

Un instrumento potente

Una investigación realizada en 2015 entre estudiantes de la Universidad de California reveló que quienes toman notas a mano alzada demostraron ser personas más creativas, comprensivas y con mejor capacidad de atención. Del otro lado del ring: quienes toman notas en clase en sus laptops tuvieron un peor desempeño en materia de memoria y de elaboración de contenidos. Los especialistas Pam Mueller y Daniel Oppenheimer, autores del relevamiento, explican que escribir a mano obliga a nuestro cerebro a organizar de forma previa la información que deseamos plasmar. Si bien casi nadie es consciente del proceso por la rapidez con la que ocurre, estimula algunas áreas de este órgano que inciden de manera positiva en nuestras capacidades.

Muchísimos años antes, y en sintonía con los resultados que arrojó la investigación estadounidense, la pedagoga María Montessori observó que las manos eran el instrumento más potente para el aprendizaje de los niños, y se adelantó a uno de los descubrimientos neurológicos más importantes en la materia (que más tarde el doctor canadiense Wilder Penfield representó con el Homúnculo de Penfield): que el cerebro otorga mayor importancia a las funciones que desempeñan nuestras manos que a las de otras partes del cuerpo.  

“Para mí es muy importante que persista este tipo de escritura porque no hay nada mecanizado, no hay búsquedas automáticas, ni un diccionario de sinónimos, por ejemplo. Hay una relación física, de sonido, cuando escribo a mano alzada. En mi caso, además, se me manchan los dedos de tinta porque obviamente las lapiceras nunca son completamente herméticas”, cuenta Company. Álvaro Garat, quien acaba de publicar su primer libro (Poesía de paso, de Editorial Planeta) también habla de ese encanto de las lapiceras, del ritual del papel, de la cercanía que genera con lo que está diciendo. «Hasta una instancia avanzada del escrito no me vuelvo hacia el medio digital como forma final del texto, porque me genera lejanía. Es el papel, es la mano manchada de tinta, es la vela prendida al lado. Es un ritual, un pacto previo al pacto. Creo que es un paso necesario», destaca el joven autor.

Las cartas manuscritas fueron la gran herramienta de comunicación de nuestros padres y abuelos. ¿Y si volvemos a esa «sana» costumbre?

Paciencia y creatividad

Cuando le preguntamos a la escritora argentina Inés Garland si consideraba importante seguir escribiendo a mano, comentó: «Sé que mi escritura está en mi cuerpo (no me atrevo a decirlo con una certeza universal), y también sé que hay estudios que demuestran que hay todo un recorrido del sistema nervioso que se activa con este tipo de escritura y que, de abandonarse el hábito, esos circuitos se terminarán eliminando. Seguramente sean reemplazados por otros, pero no me gustaría pensar en circuitos cerebrales eliminados o muertos”. Si bien, a diferencia de Company, la autora de Con la espada en la boca no escribe sus libros completamente a mano, asegura que es una herramienta indispensable en todas sus obras. «Cuando algo me impacta emocionalmente trato de sentarme a escribirlo en mis cuadernos. La escritura a mano alzada es, para mí, una manera de desenmarañar información emocional. También hago ejercicios de escritura libre a mano alzada, como los atletas que entrenan los músculos. Y en mis cuentos o novelas recurro a esta forma cuando se traba algo o cuando tengo que resolver una escena difícil», cuenta Garland.

Para leer un poco más:
Aprender a leer, de Stanislas Dehaene
El gozo de escribir, de Natalie Goldberg
La magia del manuscrito, Thomas Moore
En voz alta, Podcasts sobre escritura, de Karina Wain t.ly/UW84

Escribir con el cuerpo, como describen Company y Garland a esta forma de traspasar el mero ejercicio, ayuda a reconectar a la mente y a las emociones para unirse en un solo lugar: el papel. El escritor estadounidense Thomas Moore, en su libro La magia del manuscrito, cuenta que durante sus años viviendo en un monasterio, recibía clases de caligrafía. Allí aprendió que en China y en Japón la escritura a mano alzada era un ejercicio espiritual. «Allan Watts, el extraordinario escritor sobre asuntos religiosos y, en especial, sobre artes espirituales de China y Japón, hace énfasis en dos lecciones que uno puede aprender de la caligrafía, un arte que él practicaba con mucha devoción. La primera es la paciencia y el sentido del tiempo que se necesita para crear una linda página… Y la segunda es la de abandonar la típica actitud occidental de que el arte es un medio para conquistar lo material”, escribe en su libro. Según Moore, hacerlo a mano no es solo una forma de comunicarse o de registrar el mundo, sino que es más bien «una manera de contemplar nuestros pensamientos que toman forma, sienten y se llenan de belleza en el mismo momento en que uno los escribe».

Y si mencionamos a la paciencia, la escritora argentina Luz Larenn cuenta que no escribe muchas páginas a mano alzada porque se sabe demasiado ansiosa y no puede con la agilidad que sus pensamientos. «Tengo una letra peor que la de un médico, nunca me sirvió el tema de la mano alzada porque después no me entiendo. Aunque lo que hago es escribir a mano esos arrebatos de inspiración que aparecen en momentos insólitos. Donde esté, los escribo. Me pasa de escribir en servilletas, en un rollo de cocina, en confiterías, en bares, estando con amigos. Siempre son ideas sueltas o un diálogo de mis personajes. Los voy guardando para usarlos después», destaca la joven autora de Ármame y de Réplicas.

Decir lo que no se dice

Otro especialista en el tema de la escritura a mano alzada, también ligado a la lectura, es el neurocientífico francés Stanislas Dehaene, quien asegura que aprender a escribir con letra manuscrita articula sectores neuronales vinculados con el lenguaje oral, con la vista, y también se asocia a patrones motores. Entonces, ¿por qué tiene cada vez menos adeptos? ¿Estaremos perdiendo, entre tantas «conexiones», la posibilidad de conectarnos con una manera de decir más genuina, más creativa y hasta más cercana a nuestra fuente espiritual?

“A mano alzada se suelta el inconsciente, es como si corriera la sangre por todo el cuerpo y trajera información más oculta, como si se conectara con el archivo que guarda los detalles más significativos. Puede ser, como todo, algo muy subjetivo y arbitrario con manifestantes a favor y en contra, pero cada uno tiene que descubrir su camino y creo que hay gente que ni lo intenta. Cuando doy clases hay personas que se quejan de que les pida que escriban a mano, dicen que no entienden su propia letra. Pero algo les pasa en los ejercicios. Reconocen la ola inconsciente que aparece en la escritura a mano alzada. Y aprender a dejarse llevar por esa ola es, para mí, una parte fundamental del acto de escribir”, resume Inés Garland.

Natalie Goldberg, autora del libro El gozo de escribir
Consejos a la hora de escribir a mano
> Tené en cuenta la birome que usás. Debería ser una que escriba rápido porque tus pensamientos siempre son más rápidos que el movimiento de tus manos. Andá a una librería y elegí la que te haga sentir más comodidad.
> El cuaderno es importante. Es tu herramienta esencial, además de la birome. No tiene que ser caro, ni demasiado refinado. Aunque parezca raro, a veces nos puede inhibir y hacernos sentir que no podemos escribir lo que nos salga desde adentro. Cuanto más simple y fácil de trasladar, mejor. Tiene que funcionarte a vos.
> La escritura a mano alzada está conectada al movimiento del corazón. Es interesante saber utilizarla, especialmente, cuando el contenido es más emotivo.

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

No está conectado a MailChimp. Deberá introducir una clave válida de la API de MailChimp.

Comentarios ()

Más de Vivir bien

La apicultura como una forma de conectarse con el...

Tener abejas es asomarse a un mundo maravilloso y sincrónico que puede ser una puerta para entendernos a nosotros mismos. Tres especialistas en apicultura de la Patagonia nos comparten su experiencia.

Patagonia Eco Film Fest, el ciclo de cine...

Del 1 al 5 de septiembre se llevará a cabo la 7ª edición de este encuentro gratuito. De manera presencial, en la ciudad de Puerto Madryn, y virtual a través de una plataforma online para acceder desde cualquier parte del planeta. ¡No te lo pierdas!

Viajar, errar, quizás soñar: retrato de una...

Privilegiar calidad de tiempo y la apertura de los sentidos en viajes poco convencionales, esa fue la decisión de vida que tomó Francisca Bancalari. ¿Qué la llevó a viajar de manera slow por todo el mundo y guiar a otros en sus travesías? Te lo contamos en esta nota.